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El compostaje comunitario aterriza en varios barrios de Zaragoza

Parque Goya, La Cartuja y La Jota son algunas de las zonas a las que ha llegado el proyecto ‘Cero residuos’, una iniciativa de Comisiones Obreras de Aragón en colaboración con el Ayuntamiento de Zaragoza que comenzó a finales de año.

El compostaje comunitario aterriza en varios barrios de Zaragoza
Zona de compostaje comunitario en el potrero de La Cartuja
José María Lasaosa

Parque Goya cuenta, desde hace unos días, con varias compostadoras comunitarias para que todo aquel vecino que quiera colabore llevando allí sus desperdicios orgánicos. Este barrio zaragozano ha sido el último en incorporar estos recipientes para elaborar compost, algo que ya habían hecho con anterioridad en otras zonas como La Cartuja Baja o Peñaflor.

La zona escogida para instalar esta zona de compostaje comunitario han sido los Huertos Sociales Urbanos de Parque Goya, en la calle Coloso. “El punto va a ser coordinado por voluntarios y tutelado por ACUPAMA, la entidad que gestiona los huertos, y la Asociación de Vecinos Parque Goya, que prestará su apoyo”, explica Chesús Barrena, representante del colectivo vecinal.

Por el momento, cerca de una veintena de vecinos del barrio participan en el proyecto ‘Cero Residuos’, impulsado por Comisiones Obreras de Aragón en colaboración con el Ayuntamiento de Zaragoza. En los meses previos a la puesta en marcha de las compostadoras, los participantes recibieron varios talleres de formación. Uno de ellos fue teórico, en la Casa del Barrio, y otro tuvo un carácter más práctico, en los propios huertos.

Y es que no todo el mundo tiene la posibilidad de hacer su propio compost en casa. Por eso, la idea del compostaje comunitario permite a quienes viven en pisos o no poseen terrenos sumarse a esta práctica. “El compostaje doméstico es limitado, porque es necesario que la compostadora esté en contacto directo con la tierra. No sirve el suelo de una terraza”, explica Luis Clarimón, coordinador del proyecto.

“La idea es que poco a poco vaya calando en el barrio”, apunta Barrena, que cree que el compostaje “es una manera de cerrar el ciclo”: “Todos los residuos que se generan en casa no van a parar al servicio de recogida del Ayuntamiento, sino de nuevo a la tierra”, afirma.

En los próximos meses trabajarán para ampliar el número de vecinos que forman parte del proyecto explicándoles sus ventajas y haciéndoles ver que el grado de compromiso no es demasiado alto. “Cualquier persona que quiera puede sumarse a la iniciativa rellenando una inscripción. Es un compromiso poco exigente, porque la basura se puede llevar durante todo el horario de apertura de los huertos y con sacarla un par de veces por semana es suficiente”, explica.

Menos gasto para la administración

A finales del mes de abril, los vecinos de La Cartuja también inauguraron una zona de compostaje comunitaria. Dos composteras y dos cajones de estructurante ofrecen a los residentes la posibilidad de crear su propio compost y contribuir al equilibrio medioambiental. “De esta manera, evitamos llevar tanta basura al contenedor de orgánico, por lo que la recogida podría hacerse de manera menos frecuente. Esto reduciría tanto el impacto medioambiental como económico para cualquier Ayuntamiento”, señala José María Lasaosa, alcalde del barrio rural. Además, recuerda que la tierra “queda más sana con el compost que con los abonos químicos” y que no contamina los acuíferos.

En el caso de La Cartuja, a cada participante se le ha dado un cubo marrón como los que se repartieron en el Actur y en la zona centro para ir acumulando la basura orgánica. Una vez recogida, tan solo tienen que llevarla a las compostadoras y aplicar lo aprendido en las sesiones informativas. “Por cada cubo lleno se echa una pala de estructurante, que no es otra cosa que hojas, ramas, césped y restos de poda. Sirve para ahuecar la materia orgánica, oxigenarla y que no se descomponga mal, porque entonces es cuando se generan los olores desagradables”, explica el edil. Después, tan solo hay que remover la mezcla y dejar que el tiempo haga su trabajo.

Aquí son doce los vecinos que participan de manera activa en esta actividad, aunque hay otros cuatro que compostan en sus propios terrenos. “Hay una persona que posee un huerto y tres que lo hacen en sus jardines”, apunta. Y también los más pequeños están aprendiendo en qué consiste esta práctica, ya que se han colocado otros dos depósitos en el colegio.

Además, Lasaosa recuerda que el compost también puede obtenerse a partir de recipientes realizados de forma casera. “A la formación teórica acudieron una treintena de personas interesadas en elaborar con sus propias manos una compostera para colocarla en sus huertos y jardines”, comenta.

La Jota es otro de los barrios que se han sumado a ‘Cero Residuos’, aunque el compostaje aquí se realiza de manera individual por no contar con espacios idóneos en los que instalar puntos comunitarios. “Participan vecinos que tienen una parcela junto a su casa o aquellos que a lo mejor tienen huertos propios o alquilados”, señala José Antonio Andrés. El listado de poblaciones participantes lo completan Peñaflor, Santa Isabel y San Juan de Mozarrifar, que también han habilitado puntos de recogida en sus calles y edificios públicos.

En general, los impulsores de la iniciativa consideran que ha tenido una buena respuesta por parte de los vecinos y esperan que pueda tener continuidad tras la formación de la nueva corporación. “A algunos talleres acudieron cerca de treinta personas. Algunos incluso ya hacían su propio compost pero vinieron para ver cómo mejorar su técnica”, concluyen desde CC.OO.

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