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Zaragoza

aragón, pueblo a pueblo

Pasen y vean los increíbles paisajes de Moros

El pueblo viejo, enclavado en una ladera, puede disfrutarse desde el mirador del peirón de San Blas; al otro lado, la ermita de la Virgen de la Vega centra la devoción de los fieles locales.

En la zona se habla con admiración (y sin envidia: al menos, si la hay, se disimula) de la belleza que atesoran las vistas de Moros. Para comprobarlo de manera pertinente solo hay que entrar en el pueblo, acercarse al bar (El Mirador) y rodearlo por un lado para llegarse por un caminito al peirón de San Blas. Allí hay un mirador diseñado por el arquitecto bilbilitano Sergio Sebastián, que ha sido objeto de varios premios. Lo que se ofrece a los ojos impresiona: un casco urbano –el Moros viejo– que parece esculpido y alineado en la ladera. Allí se acercan muchos vecinos a maximizar la sensación de paz. Manuel Morte, el alcalde, se acerca muchos días con un libro. Natural del pueblo, lleva ocho legislaturas al frente de la alcaldía, y es asesor de la DPZ. Se califica de ‘desertor de la obra’, porque ha orientado su vida profesional por otros derroteros, y su sentido del humor rivaliza en intensidad con el orgullo que siente por su pueblo.

La vista en derredor desde Moros incluye el Moncayo al fondo; San Roque, San Babil y San Antón son los otros tres peirones que marcan las entradas clásicas junto con San Blas. Pasear a fondo por Moros, eso sí, requiere de buenas piernas. Dicen en el pueblo que allí no hay cojos, porque con las cuestas que tiene, el que se cae se mata directamente. La orografía es tan extrema –se complicaba mucho el paso de vehículos, de hecho– que buena parte de los vecinos se han ido saliendo a vivir fuera de la zona vieja. Quedan algunos, como dos hermanos ya veteranos que llegaron de fuera y echaron raíces en Moros; saludan desde un balcón, y uno de ellos comenta que trabajó en su día en televisión.

El paseo es sorprendente. "Aquí hay una particularidad que no aparece en muchos sitios –explica Manuel– es que a muchas casas se entra por el tejado. Esto ocurre porque la puerta de entrada está a nivel calle y la casa sigue bajo el nivel de la calle, en varios pisos A veces, incluso conecta con la calle de abajo".

En Moros también había castillo, del que apenas se conserva algún paño. "Lo hizo el rey Ayud –comenta el alcalde– con la intención de tenerlo como lugar de retiro de caza. La construcción de los tapiales locales, según dice la historia, eran de los especialistas yemeníes, unos albañiles extraordinarios. La mano árabe se ve también en las acequias; la Morata que llena el embalse del Orcajo es la más destacada; sirve para riego y es una reserva de peces y aves". De hecho, Moros también atesora una riqueza considerable en avifauna; hay águilas perdiceras, búhos reales y buitres, con varias parejas criando en la zona».

Motores socioeconómicos

En el pueblo queda agricultura diversa, con dos centrales hortofrutícolas locales, Saz Manubles y Frutas Heredia; en el terreno frutal hay manzana, pera, melocotón, cereza y ciruela. "Aquí había mucha reineta antaño, aunque ahora ha dejado paso a nuevas variedades; también tenemos algo de ganadería, cuadrillas de albañiles, farmacia, tienda de alimentación, la casa rural Trasvilla y el bar el Mirador. La escuela cerró hace dos años; los padres decidieron llevar a los que quedaban a Ateca. Fue duro, personalmente lo llevo mal, pero hay que aceptarlo. Tenemos muy buenas instalaciones deportivas, varias zonas verdes en distintos puntos de la localidad... la Asociación La Noguera está recogiendo el testigo de las actividades culturales; este septiembre nos toca organizar la Feria de la Fruta en el Manubles", explica Manuel.

La ermita de la Virgen de la Vega, rodeada de frutales y un cuidado jardín, es uno de los tesoros locales. "Tiene una junta rectora que ha elegido nuevos miembros recientemente y se vuelca a la hora de cuidar el edificio y el entorno, junto con el Ayuntamiento. La ermita estaba prácticamente en ruinas, se levantaron pilares, paredes, tejado… Erik el Belga se llevó en su día una imagen gótica del XIV, de la Virgen, en madera; la recuperamos cuando estaba a punto de embarcar con destino desconocido, parece que alguien la había comprado, pero se interceptó la operación en Tarragona; ahora la tenemos a buen recaudo. Y contamos con Lorenzo, el ‘pater’, que se ha volcado en el cuidado de la ermita, sobre todo del retablo".

Después de tanto paseo, una visita al bar es la mejor opción. Se come de lujo y la atención es impecable; este Mirador atiende –y muy bien– al sentido del gusto.

En datos

Comarca: Comunidad de Calatayud

Población: 362

A Zaragoza: 108 km

Los imprescindibles

Santa Eulalia de Mérida

La parroquia es el resultado de las ampliaciones barrocas y restauraciones que ha sufrido a lo largo de los años. Desapareció mucho patrimonio en un incendio a principios de los 70, y también ha sufrido varios impactos de rayos.

Las fiestas

El primer fin de semana de agosto se celebran las fiestas en honor de la Virgen de la Vega (foto), con romería a la ermita. El primer fin de semana de octubre son las fiestas de la Virgen del Rosario, y el 10 de diciembre, Santa Eulalia

Los García Sánchez

Esta familia con raíces en Moros tuvo en José (nacido en 1865 en el pueblo) a su miembro más conocido. En 1910 fundó el Banco Zaragozano, y militó en el Partido Liberal. Es Hijo Predilecto de la provincia de Zaragoza.

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