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Zaragoza

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¿Quién diseña las salas de escape en Zaragoza?

Se trata de uno de los juegos más atractivos y exitosos del momento. Los hay de todo tipo y temática, de mayor o menor dificultad pero… ¿nunca se ha preguntado quién los crea?

Miguel Remiro, diseñador zaragozano de habitaciones de escape.
Miguel Remiro, diseñador zaragozano de habitaciones de escape.
Camino Ivars

En Zaragoza contamos con numerosas salas de escape room con temáticas diferenciadas y dirigidas a públicos bien dispares. Desde una sala zombie hasta basadas en personajes históricos como Goya o el emperador romano Augusto, hasta historias de misterio que se desarrollan en un tren o un avión son tan solo algunas de las alternativas que encontramos en Aragón. Sin duda, se trata de uno de los juegos más atractivos y exitosos del momento, pero… ¿nunca se ha preguntado quién los crea?

Coco Room fue la empresa pionera en implantar una de estas salas en la capital aragonesa. En concreto ‘El enigma de Goya’ en el año 2016 de la mano de sus fundadores, Aldo Sorrosal y Diego Marcos. Hoy, tras más de tres años, cuentan con una decena de experiencias tan solo en la capital aragonesa. ¿El objetivo?, “generar una oferta de ocio de calidad que divierta al usuario con cada sala de escape creada”, explica David Doñate, miembro del equipo de diseño de la empresa zaragozana.

Actualmente contamos con cinco salas de escape -Yucatán: El último templo, Ámbar: La visita, Caesaraugusta, El enigma de Goya y La fórmula de Ramón y Cajal- y dos ‘hall escape’ -Expedición Zero y Vuelo A-0714-, que son juegos que consisten en escapar de una habitación en la que estás encerrado”, señala Doñate. Desde hace unos meses, la oferta incluye modalidades para niños.

En cuanto a la fase de diseño de uno de estos complejos juegos, en los que se desarrollan diferentes habilidades como el ingenio, la estrategia, el trabajo en equipo o la imaginación, Doñate asegura que depende mucho de la historia en torno a la cual gira la sala. “Las salas de escape han cambiado radicalmente en poco tiempo. Lo que se busca ahora es la experiencia total, mental pero también física, y que el jugador se sienta parte de una historia, dentro de una película”, indica.

Sin duda, otra de las claves es la originalidad. “Hoy en día está casi todo inventado, por eso tener una idea novedosa y ser capaz de desarrollarla es uno de nuestros grandes retos”, añade Doñate. Porque, como explica, el primer paso, siempre es tener una buena idea. De ahí comenzará el desarrollo de la sala y la implementación de los enigmas, así como detalles sobre el propio espacio y temática en materia de decoración y ambientación. “En este proceso entran en juego muchos factores, no solo ha de ser divertida sino también cooperativa y con el nivel de dificultad adecuado”, prosigue.

Todo esto sin olvidar un apartado esencial: el electrónico. Puertas que se abren solas, luces que se encienden y apagan al descubrir un enigma y un largo etcétera de detalles son los que han logrado esta inmersión total que consigue enganchar a sus usuarios. Su último proyecto ha sido ‘Yucatán’, sobre el que trabajaron más de 6 meses: “En este caso replicamos un auténtico templo maya, algo que implicó evitar el uso de números y letras y a documentarnos sobre aquella cultura”, concluye.

Otro zaragozano, Miguel Remiro, sabe muy bien qué es esto de diseñar una sala de escape desde cero. Tras estudiar Ingeniería de Sonido y Periodismo, carrera que compagina desde 2014 con su gran pasión por los juegos de escape; un día le surgió la posibilidad de formar parte de un proyecto de diseño de una sala. “La primera sala la probé en Valencia, la verdad es que salí encantado y al mes siguiente comencé a probar otras nuevas en distintas ciudades”, explica.

En estos cinco años, Remiro calcula que habrá probado más de un centenar de estas salas, tanto dentro como fuera de España, algo que le permitió comprender su funcionamiento y mecánica. “En 2016 participé en el diseño de mi primera sala y de ahí me salieron dos proyectos más. Lo bueno es que soy capaz de ponerme en la piel del jugador”, explica.

Y, ¿qué es lo que busca el jugador que entra en una de estas salas?: fundamentalmente salir. “La gente quiere entrar, pasarlo bien y salir, pero no en cinco minutos ni quedarse encerrado y frustrado. Es importante llegar a un término medio”, asevera. Por eso, en su opinión, el primer paso es pensar a qué público va dirigida la experiencia.

En busca de sensaciones

Otra de las claves, en su opinión, es la búsqueda de sensaciones: miedo, nervios, estrés, adrenalina. “He jugado tantas veces que sé cómo se pueden provocar a través de las propias acciones del jugador”, señala. Se trata, además, de un trabajo que requiere de un gran equipo de profesionales de gremios bien distintos: desde diseñadores de interiores a albañiles, pasando por carpinteros, etc.

En su opinión, una de las fortalezas de este tipo de juegos radica en su capacidad a la hora de trabajar el denominado ‘team building’ o trabajo en equipo, algo que ha permitido que pase de ser una alternativa de ocio a una prueba de selección en ciertos entornos de trabajo. “Hoy en día no hay salas individuales, son todas en equipo, y sirven para trabajar la comunicación y darse cuenta de que uno solo no puede conseguir nada”, opina Remiro.

En la actualidad se encuentra inmerso en el desarrollo de una nueva sala que abrirá sus puertas en Valencia próximamente: ‘El dinosaurio perdido’. Se trata de una sala de 60 minutos de duración, disponible para grupos de 8 a 30 personas y que trata del descubrimiento de un nuevo dinosaurio.

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