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Zaragoza

tribunales en zaragoza

Un hombre de 78 años niega que abusara de una chica de 13 y alega ser «muy cariñoso»

La menor asegura que el hombre la besó en el cuello y la cara cuando le enseñaba las instalaciones de un kárting del polígono Centrovía de La Muela, al que había acudido con un grupo de chavales. 

El acusado, ayer, cuando contestaba a las preguntas de la Fiscalía.
El acusado, ayer, cuando contestaba a las preguntas de la Fiscalía.
Heraldo

La que debería haber sido una entretenida visita a un kárting del polígono Centrovía de La Muela se tornó en una desagradable experiencia para una chica de 13 años, que acabó denunciando al padre del responsable de las instalaciones por abusos sexuales. De hecho, Francisco A. B., de 78 años, se sentó ayer en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Zaragoza y se enfrenta a una posible condena de 2 años de prisión. Porque esa es la pena que solicita la Fiscalía, totalmente convencida de la veracidad del relato de la menor.

La defensa, a cargo del letrado Rafael Ariza, tiene una versión muy distinta de lo sucedido. Es más, asegura que su cliente "en ningún momento" se aprovechó de la chica y está pagando a un precio muy alto su trato amable y cariñoso "con todo el mundo". En su informe final, el letrado pidió incluso al tribunal un ejercicio de reflexión: "¿Hasta qué punto se puede considerar dar un abrazo o un beso en la cara un acto sexual?"

Los hechos que han dado lugar a esta causa se remontan al 28 de diciembre de 2016, fecha en la que un grupo de jóvenes del centro de juventud de Miralbueno y dos monitoras programaron una visita al kartódromo. Cuando declaró ayer tras un biombo, la menor explicó que un tiempo antes había estado en el circuito con su padre y su tío y habían hablado con el ahora acusado. "Estábamos en la zona del bar y me pareció que me buscaba con la mirada. Pensé que se acordaba de mí y yo le devolví el saludo", explicó la menor. Según esta, a partir de ese momento, el encartado comenzó a mostrarse "excesivamente" amable con ella.

"Me preguntó que si alguno de los chicos que estaban conmigo era mi novio, algo que ya no me pareció normal. Después, me dijo si me apetecía ver el circuito. Y lo dije que sí", contó al tribunal, con tono de arrepentimiento. Porque el acusado no trasladó la invitación al resto de chicos -ella era la única chica del grupo- y cuando estaban después solos, según la chica, se produjeron los abusos.

"Cerró la puerta y empezó a darme besos por el cuello y la cara. Yo no entendía nada y le di un empujón"

"Estábamos en una especie de almacén, donde había solo unas cajas y un sofá viejo, cerró la puerta y empezó a darme besos por el cuello y la cara. Yo no entendía nada y le di un empujón", manifestó. Según la chica, en ese preciso instante apareció la hija del acusado buscándolo y el hombre depuso su actitud.

Cuando regresó con el resto del grupo, la menor no contó lo ocurrido a las monitoras, pero le dijo a una que si podía sentarse junto a ella porque la actitud del anciano le incomodaba. Las dos educadoras confirmaron ayer esta versión. "La verdad es que los continuos piropos y ciertos comentarios del acusado nos llamaron la atención, pero no fue hasta después de año nuevo cuando nos informaron de la denuncia", contó una de las monitoras.

Francisco A. B. negó ayer haber abusado de la chica e insistió en que habitualmente es "muy cariñoso" con la gente, algo que según este pudo confundir a la joven. Su hija admitió haber visto juntos al acusado y a la menor en el pasillo del sótano. "Me dijo que le estaba enseñando las instalaciones, pero en ningún momento vi nerviosa a la chica. De hecho, me saludó con normalidad y me dio dos besos", declaró. La adolescente asegura que estaba tan sobrepasada por lo ocurrido que no fue hasta llegar a casa cuando se lo contó a su madre. Tras consultar con la Policía, denunciaron los abusos.

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