Zaragoza

La medalla extraviada en Puerto Venecia aparece… ¡en La Almozara!

Así termina una historia de la que se hizo eco HERALDO hace unos días y que ha tenido un final feliz.

Manoli Cuenca y David Barcelona, en el momento del encuentro.
Manoli Cuenca y David Barcelona, en el momento del encuentro.
Camino Ivars

Hace tan solo unos días Heraldo.es publicaba la noticia de la desaparición de una medalla de oro muy especial para su dueña. Fue el martes 16 de abril cuando Manoli Cuenca (67), vecina de Sabiñán, acudió a pasar la tarde junto con su marido y dos amigos al centro comercial Puerto Venecia. La zaragozana explicaba que tras dar un paseo y tomar un café, se dispusieron a volver a casa.

Ese día, habían decidido compartir vehículo con dos amigos de toda la vida, José Luis y Charo, vecinos de La Almozara; lugar en el que habían dejado estacionado su coche “por no ir con los dos”, relata. Sin embargo, en el momento de regresar a su vehículo para volver a casa, Cuenca se dio cuenta de que no llevaba la medalla. “Volvimos a los dos minutos, lo que nos costó dar la vuelta, y miramos dentro de su coche, en la calle… no había nada de nada. Por eso, pensé que tenía que estar en Puerto Venecia”, explica.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Al mismo tiempo que Cuenca y su marido, Hilario Villalba, daban la vuelta a la manzana para regresar al domicilio de sus amigos, un vecino del portal de al lado, David Barcelona, salía a correr como cada martes a esa hora. “Vi algo brillar en el suelo y al ver que podría ser algo importante me lo metí en el bolsillo y seguí corriendo”, explica. “Esa noche pasamos a preguntar a una vecina de toda la vida si le sonaban los de la fotografía del barrio, pero no hubo suerte”, añade su mujer, Pilar.

Fue unos días después, durante la visita de la hermana de su mujer, María Jesús, cuando decidieron contarle lo que se habían encontrado. Así, fue ella quien les advirtió de que había visto esa misma medalla en varias publicaciones en las redes sociales. “Nosotros no tenemos redes ni nada por el estilo pero ella la recordó de la noticia, así que decidió poner un mensaje diciendo que la habíamos encontrado”, añade.

Pero la historia todavía es más enrevesada, ya que fue la nuera de Manoli, Silvia Caballero, la que se enteró de que había aparecido la medalla a través de un grupo de Whatsapp de su clase de sevillanas. “Una compañera publicó un pantallazo en el que aparecía el nombre de la persona que decía que la habían encontrado y comenzamos a escribirle el mismo sábado”, recuerda.

En busca de la medalla familiar perdida en Puerto Venecia
Manoli Cuenca vuelve a tener en su poder la medalla que perdió con la foto de sus padres. 
Heraldo.es

Caballero animó a Cuenca a publicar en redes lo ocurrido para tratar de recuperar la joya. “Realmente fue a través de la publicación de la noticia como comenzó a compartirlo gente, hasta más de 4.000 personas”, explica. Tras dos días de larga espera para sus protagonistas, este lunes, 29 de abril, la medalla regresaba a manos de Manoli en un emotivo encuentro.

“Cuando me dijo mi nuera que había aparecido me dio un vuelco el corazón. Reconozco que al principio era más escéptica con esto de las redes sociales e internet pero la repercusión ha sido una barbaridad”, añade Cuenca, encantada con lo ocurrido. Asegura que había dado la medalla por perdida, y que se consolaba pensando que la podría tener alguien a quien le hiciera más falta: “No era cuestión de dinero, era por su valor sentimental”.

Por eso, ahora se siente “profundamente agradecida” con todos los que le escribieron y compartieron la noticia para tratar de ayudarla a encontrarla, pero, sobre todo, con la familia que ha hecho que vuelva a tener la medalla en sus manos.

Junto a ella, su marido, Villalba, reconoce que el día que desapareció la medalla se quedó helado. “El día que se hizo el sorteo de la medalla entre las tres hermanas fui el encargado de hacer de mano inocente y teníamos mucha fe en que le tocara a ella”, relata. “Yo no soy nada de redes sociales, pero visto lo visto está claro que si se usan bien pueden mover montañas”, indica.

Una medalla con historia

Como explicaba Cuenca dos días después de su desaparición, se trata de un colgante con un gran valor sentimental para su familia en el que aparece una fotografía de sus padres, Manuel Cuenca y Francisca Medarde, vecinos de Ricla. “Mi madre se hizo la medalla cuando falleció mi padre y la llevó puesta más de 20 años. Al fallecer ella, en octubre de 2017, la sorteamos entre las tres hermanas –Rosa y Paquita- y me tocó a mí”, contaba entonces la zaragozana.

Fue entonces cuando ella la modificó para cambiar la foto de su padre por una de los dos. “El oro se puede remplazar pero la historia del colgante vale mucho más que todo el dinero del mundo”, concluía. Este lunes, afortunadamente, la medalla ha vuelto a casa gracias a las redes sociales.

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