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Pueblos al límite de Aragón que no conocen fronteras

El I Congreso sobre la Raya entre Aragón y Castilla reúne a medio centenar de vecinos y participantes para analizar los límites entre los históricos reinos.

Los participantes del Congreso visitaron la ermita de Nuestra Señora de la Torre, al pie de la fortaleza castellana de Martín González. Entre ambas está hoy la frontera entre Aragón y Castilla.
Los participantes del Congreso visitaron la ermita de Nuestra Señora de la Torre, al pie de la fortaleza castellana de Martín González. Entre ambas está hoy la frontera entre Aragón y Castilla.
MACIPE

Mencionar una frontera parece que debe llevar unido hablar de divisiones, diferencias o desencuentros y disputas. Pero no siempre es así. En muchos aspectos, la línea que separa dos territorios tiene otras connotaciones: vecindad y vínculos que van de lo social a lo comercial o cultural y familiar. Todo esto se ha analizado en las antiguas escuelas de Pozuel de Ariza durante la primera edición del Congreso sobre la Raya entre Aragón y Castilla, la divisoria entre los históricos reinos.

"La Raya sería una línea imaginaria que ha ido desde las tierras entre Ágreda, Castilla, y Tarazona, en el Moncayo, pasando por Deza, el valle del Jalón y hasta llegar a Molina e incluso Albarracín", describía José Manuel Alonso, jefe del Departamento de Historia del IES Miguel Servet. "Los enfrentamientos, y las buenas relaciones se han dado a través de los lugares de frontera. Ha habido aduanas y se han dirimido muchos conflictos, ya que por la enorme cantidad de fortalezas fue una zona importante en la Guerra de los Dos Pedros, en la Conquista, las guerras civiles castellanas o las guerras napoleónicas", señalaba.

Fuera de los libros de historia, los vecinos que mentan la Raya lo hacen con una sonrisa en la cara y los límites se difuminan. "Hay semejanzas culturales, etnográficas, lingüísticas que unen desde lo histórico y geográfico", defendía Andrés Gil, nacido en Reznos (Soria), profesor en Mallorca y que está rehabilitando una casa en la localidad castellana de Carabantes. "Las comunicaciones con pueblos aragoneses como Torrijo, Berdejo, Bijuesca o Torrelapaja han sido constantes. Conozco a parejas que cada uno es de un lado de la Raya", aseguraba este docente, participante en la cita que el próximo año está previsto que vaya a Carabantes.

Para Guillermo De Wit, holandés asentado con su mujer desde hace 13 años en el municipio soriano de Reznos, la vida en esta zona implica "estar aislado, pero en medio de la naturaleza". Asimismo, apuntaba que entre ambas comunidades autónomas "hay mucha relación". De la parte aragonesa había vecinos, por ejemplo, de Ariza pero también del pueblo anfitrión, Pozuel. "Con los de Monteagudo de las Vicarías siempre hemos tenido buena relación, ellos han subido y nosotros hemos bajado", recordaba Jaime Remacha, de Pozuel. "Siempre ha sido un intercambio fluido y antes más porque por ejemplo allí había más tiendas", se lamentaba.

Por su parte, la alcaldesa anfitriona, Encarna Bermúdez, incidía en que "de Monteagudo llegaba el pan y con ellos se compartía la estación de tren de la línea hoy clausurada Valladolid-Ariza". "Siempre hemos convivido mucho y no tenemos sentido de la diferencia entre provincias, comunidades o reinos", esgrimía. Además de las ponencias, el congreso contó con las visitas a la iglesia de Pozuel, la ermita de Nuestra Señor de la Torre y una comida en Ariza.

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