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López Otín deja abierta la vía para investigar en Aragón

Agradece la propuesta de Lambán y del rector de trabajar en su tierra natal tras sufrir el boicot en su laboratorio.

El catedrático de Bioquímica de la Universidad de Oviedo, Carlos López-Otín
El catedrático de Bioquímica de la Universidad de Oviedo, Carlos López-Otín, en imagen de archivo.
A. Navarro

El investigador sabiñaniguense Carlos López Otín dejó este jueves abierta la puerta a venir a Aragón para desarrollar proyectos de investigación, después de sufrir el boicot en su laboratorio de la Universidad de Oviedo, donde tuvieron que sacrificar a 6.000 ratones modificados genéticamente y perder 20 años de trabajo. “Yo estoy encantado de ayudar y contribuir a desarrollar proyectos en Aragón. Estoy muy orgulloso del rector de la Universidad de Zaragoza y del presidente de Aragón y de los consejeros de la DGA”, señaló.

López Otín afirmó que estaría dispuesto a venir a Aragón “absolutamente gratis” si hubiera un acuerdo “para hacer algo útil”. Pero reconoció que no podía crear aquí su laboratorio partiendo desde cero porque “sería muy egoísta”, ya que hasta dentro de diez años no entrarían en funcionamiento las investigaciones que se pusieran en marcha y él ya tendría 70 años. “Hay jóvenes aragoneses investigadores de 25 años en los que merece la pena invertir más que en mí”, precisó.

El investigador respondió así a la propuesta del rector de la Universidad de Zaragoza, José Antonio Mayoral, y del presidente de Aragón, Javier Lambán, tras una entrevista que concedió a HERALDO y en la que dijo que no descartaba trabajar en Aragón por el boicot en Oviedo. Este jueves en la presentación en Zaragoza de su libro ‘La vida en cuatro letras. Reflexiones de un científico’, precisó que “no vendría a suplantar a nadie” y que “venir un tiempo a trabajar con el Instituto Aragonés de la Salud o con la Universidad de Zaragoza, lo haría encantado porque es mi universidad y mi tierra. Esta es mi región y se me ha tratado de manera extraordinaria”.

“Yo quiero poner todo en marcha otra vez y no sé qué va a ser de mi vida porque primero tengo que recuperar la ilusión. El libro me ha ayudado y ya veré. No hay prisas”, reconoció en la presentación de su libro en Ibercaja, donde hubo llenazo.

El premio HERALDO y doctor honoris causa de la Universidad de Zaragoza fue acogido entre abrazos de familiares y amigos y con una gran ovación de los asistentes a su conferencia después de que lo presentara Teresa Fernández, directora del Área de Personas de Ibercaja. Con posterioridad, el profesor y escritor Luis Alegre hizo una glosa del investigador aragonés.

El catedrático de Bioquímica en la Universidad de Oviedo aseguró que “cualquiera puede ser destruido, pero también puede resistir”. Después de sufrir dos años de depresión por el boicot en sus investigaciones, en los que incluso se planteó decisiones drásticas, reconoció que escribir el libro le sirvió de “autoayuda”.

“Hay que salir adelante y la vida tiene muchos retos como descubrir las claves de las enfermedades”, concluyó el reconocido científico aragonés.

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