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El 20% de las atenciones por adicción están relacionadas con las compras y el juego

Los servicios municipales asistieron en 2018 a 1.067 personas, en su mayoría por alcohol.

Conpras compulsivas/ 17-12-09 / Foto:Esther Casas
Las personas atendidas que tenían adicción a las compras eran sobre todo mujeres.
Esther Casas

Las adicciones del comportamiento, aquellas en las que el sujeto pierde el control de sus actos, son una realidad que crece de manera paulatina en Zaragoza. Durante 2018, los servicios sociales municipales trataron a unas 213 personas que presentaban adicción a las compras, el juego o a las nuevas tecnologías. Esta cifra representa el 20% de las 1.067 atenciones totales que se prestaron el año pasado respecto a las 1.022 del 2017.

Estos datos forman parte del informe anual del Centro municipal de Atención y Prevención de las Adicciones de la capital aragonesa (Cmapa). La adicción más tratada en la entidad en 2018 fue al alcohol con un 30%, seguida por el tabaco, que representó el 28% de las atenciones, y el cannabis con un 20% aproximado.

Sin embargo, los expertos destacan el incremento en las adicciones comportamentales como uno de los fenómenos más relevantes. "Es una cifra destacable porque si hablamos de hace unos años apenas se atendían casos así", explica la jefa de servicio de Servicios Sociales Especializados, Yolanda Mañas.

El perfil de los pacientes varía dependiendo de la adicción comportamental que presentan. Por ejemplo, si es al juego patológico "la gran mayoría son hombres mayores de edad"; en el caso de las nuevas tecnologías "se atiende a adolescentes de ambos sexos y sobre todo a partir de los 15 años, aunque también a padres preocupados porque su hijo está todo el día con el móvil" y a las compras son "sin duda, casi todo mujeres", cuenta.

En cualquier caso, las terapias a seguir comparten rasgos comunes, más aún en el caso del juego y de las compras compulsivas. "Lo primero que se hace es hacer un control del dinero, ya sea a través de un familiar o de otros medios para evitar que se derroche. Luego hay que actuar en los comportamientos compulsivos que muchas veces se ven motivados por una baja autoestima o ansiedad, por lo que hay que hacer terapias de refuerzo personal", reconoce Mañas.

Más hombres y alcohol

El 80% de los atendidos por el Cmapa fueron hombres y, por tanto, las mujeres representaron el 20% restante. Esta prevalencia masculina se repitió también en la adicción al alcohol, pero ellas acudían al centro "con una situación de deterioro más grave". "Su consumo es silencioso y en soledad lo que acarrea consecuencias peores, mientras que los hombres lo hacen de manera colectiva y está más reconocido", explica Mañas.

Sin embargo, en el tabaquismo existe un equilibrio entre hombres y mujeres, además de un incremento respecto a 2017. "En el Cmapa se realizan consultas especializadas, algo que no ocurre cuando un paciente acude a su centro de salud, donde se le atiende en Atención Primaria y se le da orientación más que un tratamiento", explica la jefa de Servicios Sociales Especializados.

La dependencia del cannabis también ha aumentado en un colectivo peligroso: jóvenes y menores de edad. "Esta droga se ha normalizado cada vez más y los chicos la consumen en las puertas de los institutos habitualmente", reconoce Mañas, quien explica que hasta al centro han llegado a acudir "jóvenes que comenzaron muy pronto con el cannabis y que saben que han perdido muchos trenes en la vida por ese mismo motivo". El síndrome desmotivacional y el fracaso escolar son "dos de las consecuencias directas y más visibles del cannabis", dice Mañas.

Una parte importante de los menores que acuden al centro lo hacen "presionados" y para evitar pagar una multa por consumo de drogas. "Tenemos un programa donde los participantes hacen ocho sesiones en las que se les somete a control de orina para ver que no han consumido cannabis en un plazo de dos meses, que son los que necesitan para que se les perdone la multa y no tengan que pagarla. Se les pregunta también por qué consumen y razonando se consigue que salga de ellos no ingerir drogas", dice Yolanda Mañas.

En 2018 se trataron siete casos de personas "enganchadas a los opiáceos". "Es una cifra muy residual, pero viene motivada porque hay algunos tratamientos médicos que incluyen la ingesta de opiáceos ya que cada vez se aguanta menos el dolor", afirma.

Por último, una adicción minoritaria (en torno al 7%) serían las drogas "duras" como la cocaína o las anfetaminas, que han registrado una ligera disminución respecto a las atenciones en 2017.

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