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Zaragoza

aragón, pueblo a pueblo

Balconchán no se resigna a caer en los tópicos

El entusiasmo de Carmina Sebastián, la dedicación del alcalde Jesús Saz y las ganas de hacer el pueblo más atractivo a los ojos de los emigrados batallan contra el estigma de la despoblación.

Carmina Sebastián vive en Balconchán con su marido. Es la guardiana del pueblo, cuyo escaso censo lo sitúa siempre en la diana aragonesa del vocablo de moda, despoblación. Sin negar la evidencia, Carmina no enarbola la bandera de la queja. Muy al contrario. "En Balconchán nací, aquí me bautizaron y me casé, aquí vivo y en Balconchán espero morir cuando me toque, si Dios quiere. Estoy jubilada: fui dependienta de un negocio familiar en Zaragoza, que ya cerró. Nunca dejamos de venir los festivos y las vacaciones, todos los días sueltos entre semana que podíamos, y ahora llevamos aquí un año fijos, porque la calidad de vida que tienes en un pueblo es inigualable, al menos para nosotros. Lo mejor de mi Balconchán es la naturaleza, la sensación de libertad… te aseguro que cualquiera que lo conozca durante unos días y sepa disfrutar de la tranquilidad y del entorno se enamora, aunque no tenga raíces aquí".

Carmina abre el corazón en cada palabra. "Mi lugar favorito es el Juncal de Cada, mi huerto, con agua y una casetica para las herramientas. También suelo subir paseando con mis perros a la ermita de la Virgen del Rosario –también llamada de Santa Bárbara– y hay otro punto menos natural que también visito mucho: el banco de piedra en la puerta del alcalde; conocí a su madre, a su abuela… allí me fumo un cigarrico y llego a casa feliz. Mi marido Miguel es el alguacil del pueblo. La gente de la zona, por cierto, viene a por agua a la fuente, que es de hace más de 60 años… hay sitios muy bonitos y agradables".

Carmina visita los viernes a su hermana en el pueblo de al lado, cuando algunos de los fuinos deslocalizados en núcleos urbanos (fuino es el gentilicio local) ya han llegado a pasar el fin de semana. "El sábado vienen ellos por aquí… se puede socializar sin problemas, Daroca está al lado, a Val de San Martín se llega por la pista en un paseo muy sencillo... los perros me hacen compañía a todas horas".

Carmina tiene muy buenos recuerdos de su infancia, salvo uno: los castigos de su abuela. "Nos hacía tocar las campanas de la iglesia; me daba mucho miedo subir a oscuras con la vela, date cuenta de que entonces no había luz eléctrica aquí. La noche de Todos los Santos era especialmente terrorífica".

Un alcalde luchador

Jesús Saz es el alcalde del pueblo. "Sé que hablaremos de despoblación, y ahí seríamos los números uno, por desgracia. Llevo ocho años de alcalde; este es mi pueblo, mis raíces desde muy atrás; en un pueblo vacío, o le echas cariño o te quedas en la capital sufriendo el tráfico. Me jubilé pronto por problemas médicos, y por eso puedo dedicar todo el tiempo a Balconchán. Mi lucha personal es la carretera CV-632, que sube hacia el cerro y no está apta. Las subvenciones a las que tenemos acceso van ayudando a mejorar el pueblo poco a poco, y eso también ayuda para que la gente siga viniendo a su pueblo y no lo olvide. En invierno, las visitas se espacian y lo entiendo: hace mucho frío. Además del campo, en su día había gente del pueblo trabajando en Pastas Romero, en Daroca, pero nuestros jóvenes han crecido ya fuera de aquí".

Jesús detalla algunas de las iniciativas pasadas y proyectos venideros. "Hacemos actividades durante el invierno; se rehabilitó una escombrera para hacer un parque al que hemos bautizado con el nombre de Santo Toribio; se dotó de nuevo equipamiento al centro social, además de eliminar las barreras arqutectónicas; hemos puesto videovigilancia y si sigo en la siguiente legislatura, trataremos de que esa carretera pueda reabrirse, además de rehabilitar la ermita. La piscina para los meses de verano sería otro sueño".

Santo Toribio se celebra en abril, acaba de pasar, y el tercer fin de semana de mayo se celebra San Pascual; son los dos patrones del pueblo, En verano hay otras fiestas: la Virgen y San Roque a mitad de agosto. En esas ocasiones asoma una afición de los fuinos: el teatro. "Representamos ‘Ganas de reñir’, de Álvarez Quintero, entre los vecinos –revela Jesús– y fue muy divertido. La Asociación Cultural, que también me toca encabezar, trata de moverse en todo tipo de temas y también busca rescatar tradiciones".

En datos

Comarca: Campo de Daroca.

Población: 17

Distancia a Zaragoza, su capital de provincia: 95 km

Los imprescindibles

San Pascual Bailón

San Pascual Bailón estuvo de pastor en Balconchán, y se le atribuye popularmente el milagro de hacer brotar el agua con su cayado de pastoreo. Tiene una talla dedicada en una de las capillas de la iglesia parroquial.

La huella de Mediaoreja

Presente en toda la cuenca del Jiloca, este bandido era apreciado por muchos lugareños, ya que al parecer aplicaba con rigor el credo de Robin Hood, robar a los ricos y compartir con los pobres, pero sin destreza con el arco.

El retablo

En diciembre de 1576, el concejo de Balconchán encargó el retablo mayor de la iglesia a Julián de la Guardia, mazonero, y a Juan de Vera, pintor. La obra es visualmente impactante, historiada y muy querida por los fuinos.

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