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Nombrevilla: el ayer en el hoy, con vistas al mañana

La huella de un carácter indómito en la Edad Media se trocó con los años en la voluntad acogedora de un pueblo que maneja su proximidad a la cabecera de comarca maximizando las ventajas.

Al enfilar el ramal de acceso a Nombrevilla desde la Autovía Mudéjar, apenas 6 kilómetros, se aprecia una notable mejoría con respecto a tiempos pretéritos. La carretera A-1506, una vieja lucha del pueblo, se hizo realidad tras muchos años de peticiones. En el pueblo hay poca gente, pero quienes lo habitan y aportan el dato lo dicen con moderada resignación, sin amargura. Desde los 60 han sido pocos, aunque hace un siglo se rozaran los 300 habitantes.

José Lafuente es agricultor y fue ganadero; su hijo ha seguido en la tarea. De los 72 años de edad que le contemplan en el carné de identidad, los último 20 los ha pasado como alcalde de su pueblo. Se ha preocupado de ir moviendo todo lo posible en cuanto a infraestructuras, calidad de vida e ilusiones de presente y futuro, y es que desde distintos cargos y ocupaciones lleva en esta danza más de media vida. "Empecé de concejal con UCD, tenía justo 30 años, y siempre he seguido ligado de un modo u otro a la política local. Había que ayudar. Éste es un pueblo agrícola, de ganadería extensiva en su día, y tras consultarlo entre todos dejamos claro que no queríamos la intensiva por la subida de nitratos que acarrea. La gente del pueblo apostamos desde hace muchos años por cuidar el medio ambiente, sobre todo por la reforestación. Tenemos 1.700 hectáreas de término y hemos reforestado más de 100, en distintos puntos".

Las comunicaciones móviles son un problema, y la cercanía a Daroca tiene doble faz en cuanto a conveniencia, como suele ocurrir con los pueblos pequeños pegados a una cabeza de comarca. "Para los servicios está muy bien tener Daroca a cuatro kilómetros; por ejemplo, al no contar con suficientes cartillas del médico, tenemos el servicio como si estuviéramos allá en Daroca; no necesitamos la visita semanal del médico, llegamos a las consultas y llegan para las urgencias en un momento".

José pone hincapié en el embellecimiento de su pueblo. "No hay una normativa rígida, pero cuando los vecinos van recuperando sus casas se les pide que usen determinados materiales. Aquí nos gusta cuidar y rescatar: hemos hecho restauración de pupitres de la escuela desde mis años mozos, incluso algunos de antes, con la idea de poder exhibirlos con el tiempo; hay un vecino, Manuel Fleta, que tiene un museo personal muy bonito".

Dos jóvenes trabajadores de Daroca viven de alquiler en Nombrevilla, en pisos habilitados por el ayuntamiento para su alquiler. "Se está haciendo otro –explica José– además de un pequeño pabellón multiusos frente al antiguo frontón, el más añejo de la comarca, que estaba repartido en zona de chicos y de chicas; en el lado izquierdo del frontón hay ahora escenario para las fiestas, almacén y unos camerinos, y lógicamente el lado derecho pasó a ser mixto hace ya muchos años. Hemos ido evolucionando con los recursos; en 1976 no había agua corriente, la luz era inestable y las casas no estaban arregladas. La gente se marchó a Zaragoza y a Daroca, solo venían a trabajar las tierras". Las fiestas locales en honor a la Virgen de Valvanera son del 12 al 15 de agosto. Se solían celebrar también San Juan de los mozos el 27 de enero y la Virgen del Pilar en octubre. Esas dos fiestas se fusionan en fechas más apropiadas.

La cárcel y el milagro

Desde la ermita de la Virgen del Rosario y su mirador se ve una amplia superficie, incluyendo a lo lejos la cárcel de Daroca. "Siempre ha habido muy buen trato con ellos, fuera de la lógica preocupación del principio; además, hubo una permuta de tierras cuando se construyó que benefició a ambas partes. También se legalizaron los pozos".

José no quiere dejarse en el tintero un detalle que llamará la atención a los amantes del arte sacro y a los católicos zaragozanos en general. "Un cura que enfermo gravemente hubo de pasar su convalecencia en Nombrevilla; sanó y en agradecimiento por lo bien que le cuidaron aquí regaló al pueblo la tabla del Milagro de Calanda que está en el Pilar. En 1975 se la llevaron a Zaragoza para restaurarla, porque nuestra iglesia de la Transfiguración del Señor amenazaba ruina. Por eso está allí, pero pertenece al pueblo y es un orgullo que la muestra de un hecho tan relevante esté ligada a nuestro pueblo".

El humor del veterano maestro y su magnífica colección de recuerdos

Manuel Fleta, de 81 años, es un maestro jubilado de Azuara, que presume de que las madres de Miguel Fleta y José Antonio Labordeta nacieron en su pueblo. "Mi esposa Clotilde Sebastián es de Nombrevilla. Vine aquí de maestro en 1961, recién acabados mis estudios de Magisterio. Había una gente fenomenal y un pueblo lleno de paz, que sigue siendo un paraíso". Manuel tiene un sentido del humor imbatible. "Os cuento un poco de historia, ya me cortaréis porque soy un pelmica ¿eh? En 1120, en la batalla de Cutanda, Alfonso el Batallador derrotó a los árabes, que huyeron hacia Valencia; tocaba repoblar. Se pensó en poner nombres bonitos a los pueblos, hacerlos más agradables con la palabra villa; Villahermoso, Villarreal, Villadoz y el primero de todos tras ese hito, Nombrevilla". Manuel salta de la etimología a la historia otra vez. "La primera comunidad del reino de Aragón fue la de Daroca, en 1142, con 117 pueblos, y Nombrevilla no pertenecía a ella, porque Alfonso I la había regalado a la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén en Calatayud. El día de Reyes venía el prior de la orden a cobrar, y la gente estaba harta; pagaban diezmos y primicias a la iglesia de Santiago en Daroca y a la Orden bilbilitana. Un año llegó el prior y los nombrevillenses, con estrales y forcas –hachas y horcas– se rebelaron; ya no volvieron nunca más a cobrar. Ya no salimos con las horcas –ríe– somos gente de gran corazón, a los visitantes los tratamos como a hermanos". El museo de Manuel incluye aperos, fósiles, tinteros, campanos y hasta un antiguo bidé del XIX, todo perfectamente clasificado.

En datos

Comarca: Campo de Daroca

Población: 29

Distancia a Zaragoza, su capital de provincia: 81 km

Los imprescindibles

Las ermitas

Una sinuoso camino lleva desde el casco urbano a la ermita de la Virgen del Rosario, que pertenece al pueblo; la otra referencia es San Antón, al otro lado de la carretera, que pertenece a la iglesia católica desde los 90 y está en ruinas.

La parroquia

Dedicada a Transfiguración del Señor, está en el centro del pueblo y es barroca, del siglo XVII; presenta una torre de planta cuadrada y tejado a cuatro aguas. El templo alberga diversos retablos de los siglos XVII al XIX.

Dos Nombrevillas

La Nombrevilla actual fue en su día conocida como Nombrevilla la Mayor, ya que existió Nombrevilla la Menor o la Vieja, de origen celtíbero y situada a un kilómetro del actual pueblo, a las orillas de la Fuente de la Angigüela.

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