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Koko y Reby ganan el concurso de patinetes y ofrecerán el servicio en exclusiva desde mayo

Tras empatar los diez finalistas, el Ayuntamiento otorga el contrato a los dos que tienen más porcentaje de trabajadores con discapacidad.

Paseo Independencia. Patinetes electricos / 17-10-2018 / FOTO: GUILLERMO MESTRE [[[FOTOGRAFOS]]]
Un patinete de Koko (naranja), frente a un usuario de una de las compañías que se irán de la ciudad.
Oliver Duch

Las empresas de patinetes Koko Kicksharing y Reby Rides se han hecho con el contrato para gestionar en exclusiva este servicio de movilidad compartida en Zaragoza. El Ayuntamiento se ha decantado finalmente por los dos candidatos que cuentan con mayor porcentaje de trabajadores con alguna discapacidad en su plantilla para resolver una reñida licitación, en la que diez propuestas llegaron a empatar con la máxima puntuación. Ahora, cada uno de los vencedores desplegarán hasta 850 vehículos por las calles de la ciudad, de donde desaparecerán, en el plazo de un mes, los vehículos del resto de candidatos que operaban hasta la fecha.

Cada uno de los vencedores desplegarán hasta 850 vehículos por las calles de la ciudad

La decisión se tomó en la mesa de contratación del pasado lunes, en la que se aplicó una cláusula de desempate que en primer lugar primaba la presencia de personal con algún tipo de discapacidad. De persistir las tablas, se tendrían en cuenta criterios como la temporalidad de los contratos, las buenas prácticas en materia de igualdad de género o, incluso, un sorteo. No hizo falta llegar a tal extremo, ya que tanto Koko como Reby cuentan respectivamente con un 12,5% y un 17,5% de discapacitados entre sus filas, cifras superiores a las de sus competidores.

Koko es la que tiene más experiencia en Zaragoza, ya que fue la primera en desplegar sus vehículos por las calles de la ciudad, en septiembre del año pasado. En su caso, cobran 15 céntimos por cada minuto de uso de sus patinetes, de color naranja, que llegan a alcanzar una velocidad de hasta 25 kilómetros por hora.

Por su parte, Reby Rides, una de las últimas empresas creadas por el emprendedor castellonense Pep Segura, no operaba en la capital aragonesa, pero sí en ciudades como Barcelona, con vehículos de diseño propio y con un novedoso sistema de anclaje.

Reby se presentó al concurso de la mano de Novo Rehum, un centro especial de empleo para personas con discapacidad de la Fundación Los Pueyos, afincada en Villamayor de Gállego desde hace 43 años. Esta alianza ha sido clave, dado el criterio final de elección que ha aplicado el Consistorio, lo que es «todo un orgullo» para Berta Guerrero, la directora general de esta entidad social.

El contrato tiene una duración de dos años, prorrogable por uno más, y exige un canon de 30.000 euros que no irán a parar a las arcas municipales, sino a difundir campañas de seguridad vial.

Convenio del metal

Por otro lado, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social ha resuelto en un reciente informe que el convenio colectivo aplicable a la actividad de los patinetes en Zaragoza es el del metal. De esta forma, el organismo público da la razón a varios extrabajadores de la empresa que proporciona empleados a Lime, que hasta ahora operaba en la ciudad, según informaron desde el sindicato OSTA, donde advirtieron que la diferencia respecto a lo que percibían podía alcanzar los 200 euros.

Lime, Tier, Voi y Ufo tienen un mes para irse

La primera consecuencia de la adjudicación del contrato de patinetes será la salida de la ciudad de aquellas empresas que ya ofrecían este servicio en Zaragoza. Se trata de las compañías Lime, Tier, Voi y Ufo, que deberán retirar sus vehículos de las calles de la capital aragonesa en el plazo de un mes, el que marca la licitación para que los adjudicatarios puedan operar con exclusividad.

Hasta ahora, el Ayuntamiento había permitido a cualquier empresa que lo deseara desplegar sus patinetes, pero el auge de este tipo de servicios de movilidad compartida obligó a regular su actividad. La primera en desembarcar en Zaragoza fue Koko, precisamente una de las dos ganadoras del concurso. Desde entonces, hasta cinco firmas quisieron probar suerte en la ciudad, en muchos casos, tras haber encontrado obstáculos para ofrecer sus servicios en otras ciudades del país, bien por los vacíos legales existentes o por unas regulaciones más restrictivas que la zaragozana.

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