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Un andador para salvar una acequia y comunicar dos barrios

La calle Hayedo permitirá conectar de manera peatonal las zonas de La Floresta e Hispanidad.

Calle Hayedo
Estado actual de la acequia junto a la que discurrirá el andador.
AVV Hispanidad

La separan poco más de un centenar de metros, pero la zona de la Floresta y la de Hispanidad, al suroeste de la ciudad, viven incomunicadas desde que se construyó la urbanización. Quienes quieren ir de una parte a otra están casi obligados a coger el coche o a recorrer cerca de un kilómetro para un trayecto que se podría hacer en unos pocos minutos si la conexión fuera directa. No obstante, parece que el fin de esta situación está cada día más cerca, ya que el proyecto de apertura peatonal de la calle Hayedo está en fase de exposición pública y podría ser una realidad el próximo invierno, aunque los plazos dependerán de muchos factores y sus impulsores tampoco quieren aventurarse con las fechas.

Las dos zonas incomunicadas, la avenida Gómez Laguna y la calle Nuestra Señora de Los Ángeles, están separadas por un pasillo de 130 metros por el que discurre la acequia de riego del Plano, que hasta hace bien poco parecía un obstáculo insalvable. “En la zona de la Floresta hay servicios de ocio y sanitarios y en la zona de Vía Hispanidad dos institutos. Quienes quieren ir de una parte a otra tienen que ir en coche o dar toda la vuelta”, lamenta Antonio Lascorz, presidente de la Asociación de Vecinos Hispanidad.

Pese a que el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) contemplaba la finalización del trazado de la calle Hayedo, este nunca se llegó a completar. De hecho, esta actuación supondría un coste de aproximadamente dos millones de euros, por lo que nunca se ha llegado a impulsar. Desde la Asociación de Vecinos Hispanidad son conscientes de que esa prolongación puede tardar “años o décadas, si es que alguna vez llega a hacerse”, por lo que hace algo más de un año propusieron su apertura peatonal como solución provisional hasta que se realice la reforma definitiva. “Nadie está pidiendo que por ahí circulen coches, sino que la gente pueda pasar por ahí andando”, comenta Lascorz.

El asunto permaneció paralizado hasta que en 2018 todos los grupos municipales aprobaron una moción de CHA para destinar 350.000 euros a estos trabajos. Además, para la tranquilidad de los vecinos, este presupuesto “no peligra”, ya que proviene de un crédito bancario.

Una obra con la que preservar el patrimonio hidráulico

El proyecto, redactado por el arquitecto Carlos Martín La Moneda y coordinado por el Área de Infraestructuras del Ayuntamiento de Zaragoza, acaba de ser presentado a los vecinos de la zona. Al acto acudieron tanto Julio López, coordinador municipal de Infraestructuras; como Pablo Muñoz, concejal de Urbanismo; Carmelo Asensio, portavoz de CHA en el Ayuntamiento y el propio arquitecto encargado del proyecto. El resultado del mismo será un andador de suelo natural de unos cuatro metros de ancho que discurrirá en paralelo al cauce de agua, de poca profundidad y protegido por una barandilla. En algunos tramos se contempla la plantación de vegetación e incluso de algunos árboles.

En palabras de Carlos Martín, se trata de “recuperara una parte del patrimonio hidráulico de la ciudad a la vez que se comunican espacios urbanos”. Esta no era la idea inicial de la entidad vecinal, que en un principio había solicitado que la acequia se entubara y se caminara por encima. Sin embargo, el arquitecto logró quitarles esa idea de la cabeza. “Él quería salvar la acequia y dejarla al descubierto y al final nos convenció”, reconoce Lascorz, satisfecho con el proyecto presentado.

El arquitecto ya ha realizado trabajos similares en otros puntos de la ciudad por los que también transcurre la acequia del Plano. Es el caso del tramo rehabilitado junto a los andadores del parque Oliver con motivo de las obras del Corredor Verde. En esa zona, la altura de la canalización es de 50 centímetros y la anchura de tres metros.

Según el presidente del colectivo vecinal, el proceso hasta llegar a tener el proyecto redactado “no ha entrañado problemas pero sí ha sido laborioso”, ya que han tenido que negociar con la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ), con la Confederación Hidrográfica del Ebro y con un convento de religiosas de la zona.

El siguiente paso una vez termine la fase de exposición pública será la adjudicación de los trabajos, que tendrán que hacer frente a otro pequeño escollo: no podrán comenzarse en época de riego, por lo que creen no será hasta el próximo invierno cuando puedan ver el andador finalizado.

La cuestión de los plazos fue una de las que más inquietud generó entre los vecinos que acudieron a la exposición, aunque no la única. Los asistentes también se mostraron algo preocupados por la seguridad y la salubridad de la zona. No obstante, los responsables del proyecto aseguraron que el caminante estará protegido durante su recorrido, ya que una barandilla separará el andador de las aguas de la acequia, y que no se producirán malos olores cuando el cauce se vacíe.

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