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ARAGÓN,PUEBLO A PUEBLO

Oseja: celtíbera, bodeguera y llena de talentos

La huella bereber también se deja sentir en este municipio que ha puesto el foco museístico en su agricultura tradicional y quiere abrirse a los visitantes con nuevos argumentos turísticos.

Nacida en Zaragoza capital “porque eso no se elige, yo soy de Oseja, Gloria Pérez García lleva a la comarca de Aranda en el corazón; Oseja anida en el rincón más preciado, como hija del pueblo y descendiente de varias generaciones locales que es. Osejana de pro, también se da de vez en cuando el paseo por las bodegas contiguas al pueblo para compartir un trago de vino y algunas viandas. Todos los habitantes tienen la suya familiar en el monte coronado por el castro celtíbero y una cruz que se subió en romería en 1952, conjunto que les enorgullece. Paco Horno, que está trasegando vino en la suya, ofrece a los visitantes una parada revitalizante mientras Gloria está explicando la costumbre. Gloria es de tradición oral, paseo y también de plasmar las cosas en negro sobre blanco. Junto a Miguel Ángel Pérez Gil, escribió en 1995 ‘Habla, historia y costumbres de Oseja y Trasobares’, editada por la DPZ. Luego (2007) sacó en solitario ‘La comarca del Aranda’.

Toda una vida

“Oseja –afirma Gloria– es para mí fines de semana y vacaciones desde que tengo uso de razón. Ahora vivo a caballo entre Illueca y Oseja, porque soy profesora en el Instituto Sierra la Virgen de Illueca. Llevo 27 años en la docencia y he trabajado en diversos espacios museísticos”. Doctora en arqueología desde 2016, sus tesis e investigaciones han versado siempre sobre la comarca del Aranda; desde los yacimientos arqueológicos entre la prehistoria reciente y la romanización hasta la etnoarqueología de los alfares extinguidos del río Aranda. Tiene todos los datos en la memoria: por ejemplo, recalca que en un impulso de filatelización reciente, el primer sello de la comarca fue el de Oseja. La comarca del Aranda se convirtió en la primera de España en estar filatelizada al completo. Y le brillan los ojos al hablar de todo; no ocupa cargos en el municipio, que funciona como concejo abierto con Javier Loriente de alcalde.

Oseja no tiene río, pero acumula un total de 45 manantiales. Es un municipio agrícola: almendro, olivo y vid en pequeñas parcelas, con uno de los accesos al pueblo jalonado de huertos de origen morisco. Zona de uvas centenarias: se conserva aquí una tradición por la cual los nuevos matrimonios plantan una viña al casarse y otra por cada hijo. La uva se recolecta con los hocinos, a la antigua usanza, y en el tema de las bodegas hay un paralelismo con las de Calcena, Pomer, Jarque y Tierga: el vino se guarda en tinajas de barro.

La oferta hostelera se proyecta al futuro próximo con una actuación que ya está avanzada. “Hemos remodelado el Horno Municipal –apunta Gloria– y se pretende abrir allá un pequeño restaurante; también están preparando unos apartamentos contiguos de uso turístico, con jardines traseros. El reto es buscar una familia que lleve ambas instalaciones, y que uno de los adultos combine esta tarea con el trabajo de alguacil. Queremos tenerlo listo aproximadamente en dos años y medio, hacia el verano de 2021”.

Oseja mantiene desde hace 26 años la revista ‘El Jaraiz’; también posee una coqueta piscina, construida a concejo en los años 70 por los padres de los que entonces eran infantes. “De pequeños –recuerda Gloria– un hombre de Aranda nos dejaba usar su piscina a los críos, pero luego nuestros padres se pusieron manos a la obra y ahí está el resultado: aunque se han ido renovando detalles, el vaso es el de entonces”.

La recreación

Oseja es parte de unas jornadas bianuales de recreación celtíbera. En la última edición –comparte esfuerzo con Calcena y Gotor: Aranda también se ha involucrada– llegaron hasta 60 especialistas de puntos como Calafell, Murcia o Córdoba. “Se hace de todo, desde una batalla al repaso de las indumentarias, con los cascos de Aranda como caso especialmente seguido... hasta una boda; en la última edición, una pareja que celebraba de verdad sus bodas de plata protagonizó un enlace al uso celta. Vinieron Francisco Burillo y José Luis Corral, entre otros ponentes”, recuerda Gloria.

En un ala del pueblo, Miguel López (84 años) revisa su tractor antes de ponerse a trabajar. También lo usará eventualmente para ir al médico en Illueca: Gloria le ofrece llevarlo en 15 minutos, pero él prefiere valerse por si mismo, aunque tarde más de una hora. Sonríe orgulloso cuando dice su edad, y tiene muy claro que de Oseja no le mueve nadie. “Claro que no; aquí es donde estoy bien”. Y da un poco de envidia...

El Museo Agrícola y la mirada plural

Hay formas y formas de hacer un espacio museístico. La buena voluntad siempre se presupone, pero los resultados dependen de muchos factores, y los dinerarios no necesariamente pesan más. El Museo de la Agricultura Tradicional de Oseja, situado a escasos metros del ayuntamiento, no se limita a la etnografía: hay imaginación y mimo. "La iniciativa –explica Gloria– comenzó a tomar forma en 2005; yo trabajaba entonces con una empresa que pujó para encargarse del proyecto, y el baremo favoreció a nuestra propuesta. La idea era reflejar la sociedad campesina y los papeles de hombres y mujeres en este entorno. Ahora vamos a por una segunda fase en el espacio superior; esperamos inaugurar en Semana Santa el contenido que conecta a la agricultura y la Celtiberia. Trabajé en un espacio con este espíritu que está en Aranda de Moncayo, y que se inauguré hace tres años".

El museo va a relacionarse con un complemento celestial: Cosmóbriga, un planetario inflable que lleva dos años aquí, en el que se imparten cursos de astronomía y que anteriormente estuvo en Aranda, con gran éxito.

La Celtiberia tiene huella de sobra en el término de Oseja. Para empezar, hay un yacimiento de la Primera Edad de Hierro en la Peña la Muela, que preside la localidad. El castro minero situado en ese punto, magníficamente ubicado y armado, es digno de mención. Otra clave notoria en la historia de Oseja es de la tribu bereber de los awsaya; tenían cabellos castaños, tez oscura y ojos. Además, en ellos predominaba el RH negativo. El nombre del pueblo derivó de Awsaya en Ausara –hay una tienda en Zaragoza que se llama así, por cierto– y de ahí pasó a Oseja, localidad de la Orden del Santo Sepulcro de Calatayud desde 1345, que pasó al obispado de Tarazona a partir de 1401.

En datos

Comarca: Aranda

Población: 52

Distancia a Zaragoza, su capital de provincia: 102 km

Los imprescindibles

José Manuel Garcíá Aznar

Profesor de Ingeniería Mecánica en la Escuela de Ingeniería y Arquitectura, pertenece al grupo Modelado Multiescala e Ingeniería Biológica (M2BE); aborda un proyecto de simulación virtual para estudiar el cáncer pediátrico.

Un karateka único

Fernando Pérez es shihan (maestro de maestros) en la variedad karateka del kyokushinkai, donde ha sido competidor de élite mundial, árbitro internacional y reputado entrenador. Sigue en activo, con su prestigio intacto.

Santa María Magdalena

La iglesia parroquial fue construida a finales del siglo XVII y es de estilo barroco, aunque se asienta sobre las bases de lo que fue la primitiva iglesia románica. De esta primera época tan solo queda la pila bautismal.

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