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Zaragoza

tribunales

Condenado un entrenador de baloncesto de un colegio de Zaragoza por acosar a una niña del equipo

El acusado se aprovechó de la especial vulnerabilidad de la adolescente, que estaba en desamparo y tutelada por la DGA.

El fallo de la Audiencia Provincial de Zaragoza puede ser recurrido en un plazo de 20 días ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón.
La Audiencia Provincial de Zaragoza ha ratificado el fallo del Penal número 5. 
Pixabay

La Audiencia Provincial de Zaragoza ha confirmado una sentencia de un año de prisión y dos de alejamiento impuesta al entrenador del equipo femenino de un colegio de Zaragoza por acosar a una de sus jugadoras. La víctima era una adolescente que estaba tutelada por el Gobierno de Aragón y vivía en un centro de acogida, una falta de afecto familiar de la que el acusado se prevalió para acosarla.

Así lo recoge la sentencia del Juzgado de lo Penal número 5 de la capital aragonesa que ahora ha ratificado la Audiencia. En su fallo, la juez declara probado que el entrenador aprovechó esa especial vulnerabilidad para iniciar un acercamiento, que la chica aceptó en un primer momento, entendiéndolo como una relación de amistad especial propiciada por su particular situación.

La joven estaba agradecida a la ayuda que le proporcionaba el acusado y la pareja de este, un apoyo que no solo era económico (le llegaron a pagar un viaje a Mallorca para competir con el equipo) sino también afectivo, puesto que la ayudaban anímicamente cuando tenía problemas y la acompañaban a diversos lugares en coche de manera casi diaria.

La relación, según el fallo judicial, se intensificó a partir de septiembre de 2016 con múltiples mensajes de Whatsapp por parte del condenado y comentarios sobre el cuerpo o la ropa de la chica y el intento en varias ocasiones de un acercamiento físico, al mismo tiempo que ejercía un control sobre su vida, sus fotos en redes sociales y sus amistades.

La intensidad y tono de los mensajes fueron incomodando a la adolescente, que le llegó a decir que no eran adecuados y que él era su entrenador. La situación llegó a tal punto que la chica se inventó un novio para que el acusado cesara en su actitud, pero lejos de lograrlo se intensificó el tono de acoso con preguntas tales como si estaba “entera” y recomendándole que fuera “comedida” con su cariño a otras personas y que diciéndole que le gustaría que fuera más cariñosa con él.

Un día que la menor le dijo que esos comentarios sobraban, él le respondió: “Atente a las consecuencias”.

Poco después, la chica acudió con el equipo y el entrenador a Mallorca para jugar un partido y con motivo de pasar unas fotos del móvil del acusado al suyo pudo ver que este tenía multitud de fotos de ella hechas cuando dormía y capturas de pantalla de las fotos que colgaba en las redes sociales. Asustada, al volver a Zaragoza presentó una denuncia ante la Policía.

Los agentes recuperaron del móvil del hombre una gran cantidad de archivos eliminados de fotos de la menor sola, algunas en bikini en la playa, durmiendo con compañeras y agarrada con él o con amigas.

Todo lo ocurrido afectó a la estabilidad emocional de la adolescente que, si bien no necesitó tratamiento médico, dejó el equipo de baloncesto y tuvo que modificar sus rutinas diarias, tal y como recoge la sentencia.

La defensa del acusado la recurrió cuestionando la valoración de la prueba, pero la Audiencia le responde que es el propio encausado el que reconoce gran parte de los hechos y que aunque alega que su intención no era acosar a la menor sus acciones revelan todo lo contrario. El tribunal le dice que sus comportamientos son “absolutamente inadecuados y delictivos”, en una relación en la que él es adulto y el entrenador de baloncesto de una niña no solo menor de edad sino especialmente vulnerable al estar en situación de desamparo, tutelada por el Gobierno de Aragón y viviendo en un centro de acogida de Zaragoza.

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