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Un adolescente de Zaragoza se hace viral al cuestionar el sistema educativo

El discurso que Álvaro Sánchez pronunció en su clase de Filosofía acumula cerca de 260.000 visualizaciones y pone en evidencia una educación enfocada en el pasado en vez de en el futuro.

Álvaro Sánchez, el adolescente zaragozano que se ha hecho viral por cuestionar el sistema educativo.
Álvaro Sánchez, el adolescente zaragozano que se ha hecho viral por cuestionar el sistema educativo.
Á.S.

“¿Para qué sirve la educación?”, pregunta Álvaro Sánchez a sus compañeros de instituto. “Para aprender valores”, “para el futuro”, “para conseguir un trabajo”, responden ellos. “Yo añadiría una cosa más: para ser autosuficientes. Y, ¿sabéis qué tienen todas estas cosas en común? Todas ellas están enfocadas al futuro y, sin embargo, nosotros seguimos estudiando con un método de hace 200 años y enfocándonos en el pasado”. Con esta elocuencia, este joven zaragozano de 17 años pone patas arriba el sistema educativo en un vídeo que se ha extendido como la pólvora por las redes sociales. Solo en Youtube acumula cerca de 260.000 visualizaciones y no deja de compartirse por Whatsapp y Twitter.

Álvaro tiene 17 años y estudia 2º de Bachillerato en el colegio Condes de Aragón, en Zaragoza. Es un chico normal, con las aficiones propias de su edad: salir con los amigos, hacer deporte y escuchar música, pero también tiene “un don” para las palabras, como le dicen sus amigos, y participa en el grupo de oratoria de su centro, que sigue el Modelo del Parlamento Europeo, simulando asambleas sobre problemas de actualidad.

Cuando su profesora de Filosofía propuso en clase elaborar un modelo de sistema educativo diferente, Álvaro, aunque no tenía que hacerlo porque ya había realizado otro trabajo y tras escuchar las propuestas de sus compañeros, que no se desviaban mucho de “lo establecido”, no lo dudó y se animó a crear el suyo propio.

El discurso lo pronunció ante sus colegas del instituto, pero su profesora decidió grabarlo y, ahora, se ha convertido en “un boom” y sus palabras han llegado a adolescentes de todo el país, que se han visto reflejados en ellas. “Ha sido una pasada, me ha llegado un montón de apoyo por Instagram, de personas felicitándome por decir cosas que hace falta decir”, explica el joven en conversación telefónica.

Su visión es clara y firme: el sistema educativo está desactualizado y no solo no motiva a los alumnos, sino que los convierte en meros memorizadores de contenidos, sin potenciar su creatividad o su capacidad crítica. “Es algo que llevo sintiendo desde la ESO, algo no encaja en lo que estás haciendo todos los días al ir a clase o estudiar, y al final entre tantos años se forma una opinión”, comenta.

Una crítica argumentada

“Hemos tenido muchas charlas que nos dicen cuáles son las competencias que se nos exigirán en el futuro: creatividad, liderazgo, capacidad de trabajar en equipo… Todas estas cosas no las estamos aprendiendo, estamos dando matemáticas, derivadas… ¿Por qué derivadas, por qué sintaxis y por qué no danza, arte o cualquier otra cosa? Estamos aprendiendo a retener información, y esto es algo completamente inúti y voy a demostrarlo”, afirma Álvaro al inicio del vídeo.

A continuación, pide a un compañero que busque en el móvil la definición de “sistema nervioso periférico” y a otra que la diga de memoria. La alumna no consigue dar una respuesta muy convincente, pero el chico la encuentra en unos segundos en internet. “Tenemos la información a un clic, ¿para qué necesitamos retenerla? No sirve para absolutamente nada”, se reafirma Sánchez.

Otra de las claves del discurso de Álvaro es la necesidad de promover valores positivos entre los alumnos, ya que, a su entender, muchos de los problemas que sufre la sociedad, como la xenofobia, el bullying o incluso las guerras, son producto de la falta de principios morales. “Nosotros pasamos en el colegio muchísimo tiempo y nadie nos está enseñando a adquirir unos valores de manera muy severa”, se lamenta.

Para el joven, la educación también debería prepararles para desempeñar las actividades más comunes, como cocinar, llevar la economía familiar o sacar un billete de tren, en definitiva, ser autosuficientes: “Son cosas que parecerán tontadas, pero que nos tienen que enseñar también”.

Medidas para una educación más constructiva

Álvaro no se queda en la simple crítica, sino que, tras exponer todos estos planteamientos, detalla con la misma fluidez y convicción sus propuestas para mejorar el sistema educativo. La primera es clara y ataca directamente a los políticos y a su dinámica de modificar la legislación en función del color que ostenta el poder: “Cada cuatro años cambian las reglas del juego, cada cuatro años sale un gobierno nuevo y cambia todo. Las cosas tienen que cambiar cuando tienen que cambiar, cuando la sociedad avanza, no cuando lo diga un partido político porque salga por mayoría”.

En su lugar, Álvaro propone la creación de “un organismo formado por profesores”, conocedores de lo que sucede en las aulas, y otros profesionales que ayuden a los alumnos a desarrollar las competencias que necesitarán en el mundo laboral. “Los que vamos a ser los trabajadores del mañana somos nosotros, los que vamos a decidir si nuestro país es una potencia mundial o no somos nosotros”, argumenta el zaragozano.

Su segunda medida plantea unificar la educación para que sea “pública y gratuita” para todos. La idea es eliminar las diferencias entre “ricos y pobres” y fomentar la convivencia entre sectores con distintas realidades sociales. Toma como modelo el sistema de Finlandia, “los primeros en educación”, que destina “proporcionalmente el mismo dinero” que España, pero cuyos resultados son muy diferentes, como avalan los informes de la OCDE.

“Un niño es como un árbol”

Sin duda, la propuesta que Álvaro expone con más entusiasmo es la relacionada con la motivación a los alumnos. El joven equipara a un niño con un árbol al que hay que regar y cuidar para que florezca y logre sacar adelante sus frutos. Según su punto de vista, en las primeras etapas educativas, un niño tiene inquietudes, pero cuando termina la primaria “está sin hojas, sin frutos, sin nada”, es “un árbol feo” que pasa de hacerse preguntas a tener que responderlas de forma mecánica en un examen.

En este sentido, propone eliminar los exámenes en la etapa de Primaria, ya que “clasificar a los niños en estudiantes de primera y de segunda” no es constructivo. La clave es “formar personas que tengan inquietudes, pasiones y que encuentren su motivación en la vida y su objetivo”, y para ello, las clases han de ser dinámicas y promover la curiosidad y la pasión por aprender.

En su opinión, hay que enseñar a los niños a ser “colaborativos y no competitivos”. “Estamos compitiendo porque el que tenga la mejor nota va a poder estudiar la mejor carrera y el que no tenga la mejor nota va a tener que estudiar la carrera que pueda. Y esto no va así, el día de mañana tendremos que colaborar y si queremos sacar un negocio o la economía familiar, vamos a tener que trabajar en equipo”.

Otras de las propuestas de Álvaro son la reducción de las horas lectivas y los deberes para que los niños tengan más tiempo para “conocerse”, tener el mismo maestro durante “el mayor tiempo posible”, o la ampliación del abanico de asignaturas para que cada uno encuentre su lugar en el mundo.

Impulsar el cambio

A raíz del éxito del vídeo que su compañero colgó en Youtube, Álvaro Sánchez decidió crear su propio canal en esta plataforma y en su cuenta de Instagram, donde acumula más de 7.000 seguidores. Allí habla de temas actuales, como la independencia de Cataluña o la crisis de los refugiados en Siria, pero también sube vídeos para motivar a los jóvenes y abrirles la mente.

Su intención es despertar la conciencia de los de su generación, pero también de los responsables del derivar de la educación. Por el momento, él lo hace desde dentro del aula, aunque en un futuro, espera hacerlo desde fuera: “Ahora no queda otra que intentar hacerlo lo mejor posible para, una vez fuera del sistema, formar parte de las personas que pueden cambiar las cosas”.

Sánchez confía en la capacidad crítica de los chicos y chicas de su edad, aunque reconoce que, a veces, las redes sociales y las nuevas tecnologías los vuelven “un poco empanados”: “Eso también es culpa del sistema educativo por hacernos estudiar por estudiar, solo memorizar y no hacernos pensar. Nuestra generación podría ser más crítica de lo que es porque potencial hay, pero por el sistema en el que estamos no es posible”.

Su vídeo se ha convertido en una plataforma para impulsar el cambio y Álvaro espera que llegue a mucha gente y que genere un movimiento de estudiantes y profesores que salgan “a la calle” o intenten “hablar con el Gobierno” para construir entre todos una educación mejor.

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