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Un codazo en un partido le puede costar 3 años de cárcel a un futbolista del Alfajarín

El árbitro le mostró la roja directa y la Federación Aragonesa lo suspendió durante dos años. El jugador insiste en que fue un "choque fortuito".

El jugador del C. D. Miralbueno tuvo que ser operado por una fractura nasal y precisó de implantes de titanio en el pómulo.
El jugador del C. D. Miralbueno tuvo que ser operado por una fractura nasal y precisó de implantes de titanio en el pómulo.
Heraldo de Aragón

Un violento lance durante la disputa de un partido de fútbol segunda regional podría terminar costándole muy caro a un jugador del Alfajarín C. F. Primero fue la tarjeta roja directa y la expulsión del partido. Después, un expediente sancionador de la Federación Aragonesa de Fútbol y de su Subcomité de Competición y Disciplina Deportiva Territorial que le impide volver a pisar un terreno de juego durante dos años. Pero ahora, Alejandro M. T., se enfrenta también a una petición de cárcel de 3 años.

Por desgracia, las agresiones a árbitros o refriegas entre el público que asiste a un partido se han convertido en algo demasiado habitual. De hecho, son cada vez más las que acaban en un juzgado de guardia. Lo que no resulta tan frecuente es que las lesiones provocadas por un jugador a otro dentro de la cancha den lugar a una causa penal. Sin embargo, el juez entendió que lo ocurrido el pasado 2 de septiembre durante la disputa de un partido entre el C. D.Miralbueno y el Alfajarín C. F. sobrepasaba los límites deportivos y aceptó a trámite la denuncia por un delito de lesiones graves. Y de ahí que ahora el presunto agresor, de 33 años, vaya a acabar sentado en el banquillo de los acusados.

Los hechos se produjeron en el minuto 20 del encuentro, uno de los pocos datos que no discuten las partes. Porque denunciante y denunciado mantienen opiniones diametralmente opuestas sobre lo ocurrido, así, mientras el primero habla de una agresión “claramente intencionada”, el otro insiste en que fue un “choque fortuito”. De lo que no cabe ninguna duda es de las graves consecuencias, ya que tras recibir un fortísimo codazo en el rostro el jugador del C. D. Miralbueno quedó tendido en el suelo semiinconsciente y sangrando abundantemente por la nariz. De hecho, tuvo que ser trasladado de urgencia a un centro hospitalario de la capital aragonesa donde fue operado.

Como recuerda ahora el abogado Marco Antonio Navarro en su escrito de acusación, el jugador lesionado presentaba una fractura conminutada de huesos propios nasales con desviación del tabique. El joven también tenía fracturado y hundido el pómulo, por lo que fue preciso colocarle implantes de titanio.

El hospital reclama los gastos a la víctima

Para la acusación particular, es un hecho clave que el codazo se produjera cuando el balón estaba parado a la espera de que el árbitro pitara el saque de una falta. Y también lo es para la Federación Aragonesa de Fútbol, que, tras revisar el acta del partido, decidió desentenderse de los gastos médicos alegando que aquella había sido una agresión intencionada.

"Cubría a otro jugador en el saque de una falta. Al girarme fue cuando noté el impacto”

Al ver que la ambulancia tardaba en llegar a la cancha del C. D. Miralbueno, el propio hermano del jugador agredido, de 22 años, decidió llamar a un taxi para trasladarlo rápidamente a la Clínica Montecanal. La elección no fue caprichosa, ya que es con este centro médico con el que la federación tiene concertada la asistencia a los deportistas. Pero al no reconocer el organismo federativo los hechos como un mero lance del partido, la clínica no cobró los gastos. Por ello, inició un procedimiento judicial contra el propio paciente reclamándole los casi 2.500 euros que costó la asistencia.

Concluida la fase de instrucción, la acusación particular ya ha presentado su escrito de acusación. Ahora deberán hacerlo la Fiscalía y la propia defensa para que el juez dicte auto de apertura de juicio oral. En cualquier caso, cuando compareció como investigado en sede judicial, Alejandro M. T. repitió varias veces que no tenía intención de causar las graves lesiones y que, en su opinión, hasta la expulsión fue "injusta".

El encausado declaró que "estaba cubriendo a otro jugador en el saque de una falta". “Al girarme fue cuando noté el impacto (con la víctima)”, concretó. Según este, fue al acercarse al árbitro -que lo llamó para expulsarlo- cuando vio que había otro futbolista sangrando en el suelo.

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