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De entre 91 países del mundo, elegir Zaragoza

Sarah Dodd es una joven de Arkansas que dedica su vida a viajar pero siempre vuelve a la capital aragonesa. Su vida inspira en medio mundo.

Bajo el apodo de ‘Nomadic dreamer’, o nómada soñadora, la norteamericana Sarah Dodd va en busca de un sueño: visitar todos los países del mundo. Y no lo lleva nada mal. A sus 29 años ya ha visitado 91 países, cifra que podría aumentar muy pronto ya que en estos momentos prepara su próxima aventura, un tour que la llevará por Mauritania, Senegal o Guinea el próximo mes de marzo. “La meta de cada uno de mis viajes es la conexión con otras culturas, algo que se consigue a través del método del CouchSurfing –una plataforma internacional de gente que alberga a turistas en sus hogares sin ningún tipo de coste económico-”, admite.

“Mi meta es visitar todos los países del mundo, sin excepción. No hay ningún rincón que no quiera pisar”, explica, al tiempo que admite que el que emprenderá en próximo 5 de marzo va a ser uno de los más peligrosos de todos. La joven, natural de la ciudad de Mountain Home, ubicada en el estado estadounidense de Arkansas, asegura que varios miembros de su familia ni siquiera han salido de la localidad de 12.000 habitantes en toda su vida.

"Mi meta es visitar todos los países del mundo, sin excepción. No hay rincón que no quiera pisar"

Cuando tan solo tenía 7 años su padre tuvo que ingresar en prisión por tráfico de drogas. A partir de ese momento, tanto ella como su hermano mayor, siempre junto a su madre, trataron de salir adelante no sin dificultades. “Este suceso destruyó a mi familia. Mi madre cayó en una profunda depresión y finalmente tuvimos que mudarnos de ciudad”, recuerda. Sin embargo, hoy no se trata más que de un hecho pasado complemente superado: “yo ya le he perdonado todo lo que le tenía que perdonar. Siempre ha sido bueno con nosotros y ha luchado por estar en mi vida”.

Pero el drama no acabó ahí. “Más tarde, perdimos nuestra casa y todas nuestras pertenencias en un incendio. Fue entonces cuando aprendimos la importancia de no basar la vida en cosas materiales, porque todo eso puede desaparecer en un momento”, asegura. “Mi objetivo en la vida es conocer el mundo, conectar con los demás e inspirar a otros a conseguir sus sueños personal y profesionales”. De hecho, lo demostró hace 10 meses durante un retiro de 10 días en un viaje a La India. “Mi objetivo en la vida es conocer el mundo, conectar con los demás e inspirar a otros a conseguir sus sueños personal y profesionales”, asegura Dodd.

Otra de las cosas que más le marcó durante su adolescencia fue el mensaje de su entorno, el cual le advertía que iba a tenerlo muy difícil debido a sus antecedentes familiares. “Estaba harta de escuchar el mismo mensaje, así que a los 15 años decidí comenzar a trabajar para salir de mi pueblo, ese era el primer paso”, rememora.

Tras graduarse un año antes que sus compañeros, Dodd viajó hasta Florida, donde cursó la carrera de enfermería y empezó a trabajar en un hospital. “Había muchos pacientes de habla hispana, por lo que cuando surgió la opción de viajar a España como au pair para mejorar la lengua no me lo pensé”, explica. Eso sí, antes tuvo que pagar todas sus deudas universitarias. “Fue un año y medio sin descanso, ni vacaciones ni fines de semana, pero logré mi objetivo y acabe en Zaragoza con una familia de Rosales del Canal”, explica.

Sin embargo, cuando se pasó el periodo de tres meses que había contratado, decidió que quería seguir aquí un tiempo más, así que gracias a una segunda familia se quedó dos años más, al tiempo que daba clases de inglés para españoles. “En junio haré seis años en la ciudad, para mí cuando llegué era como la mismísima Nueva York. Yo venía de un pueblo de vacas”, bromea.

“En junio haré seis años en Zaragoza. Para mí cuando llegué era como la mismísima Nueva York. Yo venía de un pueblo de vacas” 

Pero tras alcanzar una cierta estabilidad, Dodd sintió una imperiosa necesidad de conocer el mundo. Y no se le ocurrió otra cosa que hacer un cartel de cartón en el que ponía Tánger y comenzar una ruta en auto stop que la llevó, tras más de 50 coches y decenas de casas, hasta su destino. “Fue mi primer viaje, y aunque reconozco que hoy no me atrevería porque soy más consciente del peligro, lo recuerdo como una experiencia espectacular”, reconoce.

Después de ese, visitó otros rincones de España y Europa, y recorrió más de 25 países como mochilera durante seis meses con tan solo 1.000 euros. “En 2016 me atreví a salir de Europa y fui a La India, y comenzaron las entrevistas en algunos países que visitaba y las primeras charlas por universidades y centros”, añade. Poco después, y tras pisar países como Indonesia, Sri Lanka, Singapur o Filipinas, Dodd dio el salto para visitar Uruguay, Paraguay, Argentina y Brasil, entre otros lugares.

Una vida increíble

A lo largo de este tiempo, Dodd ha nadado entre tiburones, ha hecho puenting desde la presa más grande del mundo o ha disfrutado de algunas de las fiestas culturales más importantes del mundo como el carnaval de Río, la Oktoberfest, el Mardi Gras de Nueva Orleans o la tomatina. Y gracias a estas y al gran número de seguidores con los que cuenta en la red, que superan los 100.000 solo en Instagram, se ha convertido en conferenciante internacional y coach. “Quiero que mi vida sirva de inspiración a quienes quieren cambiar su vida y creen que no pueden. Creo que todos podemos tener una vida increíble”, resume.

Tras todo lo que ha vivido, asegura que su pasado ha tenido mucha relación con lo que pasó de ser su pasión y se ha convertido en su profesión: viajar por el mundo y conectar a personas e historias de todo tipo. “Soy lo que soy gracias a mi infancia. Tenía la oportunidad de crear mi futuro y simplemente lo hice, sin excusas”, asegura.

A pesar de su acento norteamericano, y sus rasgos que algo la delatan… Dodd asegura que ella siente 100% mañica. “Siempre me preguntan que por qué, entre todos los lugares del mundo que podría elegir, vivo en Zaragoza. Cuando no viajo y trabajo vengo aquí a descansar y desconectar del mundo. Mi vida es una locura y Zaragoza me da calma y paz”, concluye.

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