Zaragoza

Las líneas de autobús no mejoran su fluidez en la primera prueba para darles prioridad semafórica

El ensayo en diez cruces de Sagasta solo mejoró un 5% la rapidez de la 33 y no benefició a la 31.Además, se perjudicó al tráfico y a varias líneas de bus que cruzan el eje por vías transversales.

Un bus de la línea 33 atraviesa el cruce del paseo de Sagasta con la avenida de Goya.
Toni Galán

Aplicar una prioridad semafórica para los autobuses urbanos de Zaragoza no será sencillo. La primera prueba que ha hecho el Ayuntamiento en el paseo de Sagasta no ha dado unos resultados demasiado satisfactorios, por lo que el Consistorio intentará afinar el sistema para sacar unas mejores conclusiones en los próximos meses.

El objetivo del Consistorio, en colaboración con Avanza, es crear un sistema tecnológico que permita que los autobuses se encuentren con el semáforo en verde cuando atraviesan determinados cruces. La idea es conseguir algo similar a lo que ocurre con el tranvía, que a lo largo del trazado entre Valdespartera y Parque Goya tiene prioridad casi total, lo que le permite atravesar las intersecciones sin tener que esperar. Mediante un sistema tecnológico pionero, se quiere aplicar una prioridad semafórica que mejore sustancialmente los tiempos de recorrido y, por tanto, que los buses ganen en eficacia.

Mediante radiofrecuencia de corto alcance, la tecnología incorporada pone en contacto literalmente al autobús con los semáforos que va a atravesar. Cuando el vehículo está a 300 metros del cruce, empieza a ser detectado, y mediante un sistema de algoritmos que se ha estado calculando durante casi dos años, determina cuánto va a tardar en llegar y se autorregula para estar en fase verde al paso del bus.

Sin embargo, la prueba piloto que se está ejecutando en el paseo de Sagasta está demostrando que en el caso de los autobuses la prioridad es mucho más complicada de aplicar que en el tranvía. El sistema se ha instalado en diez cruces de este vial, entre la plaza de las Canteras y la calle de Bolonia, así como en 30 autobuses de las líneas 31 y 33.

Las pruebas con ‘fuego real’ se hicieron en noviembre, y sus resultados no fueron los deseables. Los autobuses de la línea 33 mejoraron sus tiempos de recorrido una media del 5% en sentido centro de la ciudad. Sin embargo, los de la 31 –que, al desviarse por Goya, no coge todos los cruces del sistema de prioridad– no se beneficiaron nada.

La aplicación de este permiso de paso para los autobuses condicionó, lógicamente, el ciclo semafórico de la zona. Durante la ejecución de estas pruebas, también se comprobó que la fluidez del tráfico empeoró en las vías transversales al paseo de Sagasta, y que algunas de las líneas de autobús que transitan por ellas empeoraron sus tiempos de recorrido hasta un 10%.

Por lo tanto, el resultado global de la prueba no fue positivo, aunque desde el área de Movilidad del Ayuntamiento recalcan que es un primer ensayo, añaden que se sigue trabajando en mejorar el sistema y confían en ir mejorando poco a poco.

Las pruebas, por tanto, han confirmado lo que ya se suponía antes de ejecutarlas: que el sistema de prioridad semafórica se ve penalizado por no transitar por un carril de circulación totalmente segregado, como sí hace el tranvía. Aún en el caso de que disfruten de carril bus –como es el caso de Sagasta–, su circulación se puede detener por los vehículos que se paran en doble fila, los de carga y descarga, los que se quedan bloqueados en algunos cruces para entrar a otras calles… En el caso de la línea tranviaria, toda la escena urbana se diseñó para favorecer ese paso preferente de los convoyes y, así, ganar en eficacia.

Además, la fiabilidad del sistema tampoco es la misma que la que incorpora el eje tranviario. Las balizas que tiene el segundo garantizan una precisión casi total, mientras que la localización GPS y la radiofrecuencia de los buses en ocasiones falla, por lo que en esos momentos el autobús no llega a aprovecharse de la prioridad semafórica.

Una "valoración positiva"

Pese a todo, desde Movilidad hacen una "valoración positiva" de la prueba. "Sabíamos que los resultados no iban a ser una maravilla, pero es un camino que tenemos que recorrer para avanzar", señalan desde el departamento. Se va a preparar una segunda prueba, en la que se tratará de mejorar tanto la fiabilidad de las comunicaciones como el algoritmo que calcula el tiempo de paso de los buses desde que son detectados por el semáforo.

No se descarta trasladar las pruebas a otro eje de la ciudad, o preparar algún corredor con un nivel superior de segregación del espacio para los autobuses. Eso, sin que la red de autobuses pierda la flexibilidad que le caracteriza y que le permite llegar a casi todos los rincones de la ciudad.

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