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Zaragoza

Acusan a un estafador reincidente de timar 850.000 € a través de un proyecto en Ejea

Sergio Castro ya fue condenado a 3 años de cárcel por estafar 900.000 euros en patrocinios al Bilbao Basket.

Sergio Castro Lahuerta, de negro y con barba, junto a Sergio Olmos, en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
Sergio Castro Lahuerta, de negro y con barba, junto a Sergio Olmos, en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
Guillermo Mestre

Convenció al Ministerio de Industria para que le entregara 800.000 euros para montar una industria de calderería en Ejea de los Caballeros y se gastó presuntamente la mitad del dinero en vivir a todo lujo y la otra mitad en hacer negocios con otros fines, como adquirir acciones o captar inversiones en Ucrania para su empresa de biodiesel. En ese país obtuvo 40.000 euros de un mafioso español, conocido con el apelativo de ‘Padrino’ y relacionado con el crimen organizado.

Sergio Castro Lahuerta se sentó ayer en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Zaragoza junto con su socio Sergio Olmos Sanjuán para responder por un delito de fraude en las subvenciones. Ambos se enfrentan a penas de tres años de cárcel, aunque sus defensas mantienen que se trató de un proyecto empresarial fallido y piden su absolución. El juicio tuvo que ser aplazado hasta abril para que las acusaciones puedan estudiar un informe pericial presentado ayer por la letrada de Sergio Castro.

El acusado se encuentra en prisión desde septiembre de 2016, cuando agentes de la Jefatura Superior de Policía de Aragón lo detuvieron por el presunto fraude en Ejea. Cuatro meses antes el Tribunal Supremo había declarado firme una sentencia de la Audiencia de Vizcaya que lo condenaba a tres años de cárcel por estafar al Bilbao Basket 900.000 euros en patrocinios.

Al CAI Zaragoza también le hizo un roto de 200.000 euros, pero al final el asunto se resolvió satisfactoriamente para ambas partes. En ambos casos, los equipos se comprometieron a hacer publicidad de su sociedad Uxue Bioenergía y Renovables S. L. Esta mercantil tenía sus oficinas abiertas en el paseo de la Independencia y la Policía comprobó que en sus siete despachos, dos salas de juntas, una sala de ventas y una de dirección había empleadas que admitieron ante los agentes que realmente no hacían "nada" y que era una oficina "fantasma".

Según la Fiscalía y la abogacía del Estado, Sergio Castro y su socio Sergio Olmos percibieron en 2011 del Ministerio de Industria un préstamo de 800.000 euros para construir en Ejea unas instalaciones de calderería y soldadura. El dinero tenía que ser invertido en comprar terrenos, levantar naves y equiparlas con maquinaria. Sin embargo, en junio de 2012, al no justificar ninguno de los gastos, Industria revocó el préstamo y les reclamó los 800.000 euros más 42.769 por intereses de demora.

La investigación abierta por el Grupo de Blanqueo de Capitales de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Jefatura Superior permitió averiguar que, poco después de percibir estos fondos, los detenidos traspasaron 473.000 euros a otra sociedad limitada, sin instalaciones ni actividad productiva alguna, que se suponía que iba a invertir en biocombustibles en Ucrania

Al mismo tiempo, constataron que los dos socios no reparaban en gastos en restaurantes de lujo en los que no tenían problemas en pedir, por ejemplo, botellas de vino de cientos de euros. Una vez dilapidados los fondos, los acusados desaparecieron dejando impagados a numerosos proveedores, empleados y al propio Ministerio de Industria.

Sergio Castro también fue juzgado en 2013 junto al exalcalde de Mallén, Antonio Asín, y ocho personas más por facturar al Consistorio 67.477 euros a través de una empresa con la que no tenía nada que ver por un trabajo deficiente y de dudosa utilidad. La Audiencia lo absolvió porque el delito había prescrito.

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