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Zaragoza

El Torreón Fortea y su variedad de ventanas

El conjunto del Torreón Fortea, ubicado en el casco viejo de la capital aragonesa, es valorado como uno de los pocos ejemplos de arquitectura civil bajomedieval que se conserva en la ciudad.

La diversidad de ventanas del Torreón Fortea
La diversidad de ventanas del Torreón Fortea

Casas antiguas, una iglesia o palacetes envuelven y dan forma a la plaza de San Felipe de Zaragoza. Por una lado, la parroquia del mismo nombre, con su barroca torre y columnas salomónicas en la portada de entrada. Junto a ella se ubica el palacio de los condes de Argillo, que en la actualidad es el Museo Pablo Gargallo. Y en el resto de flancos, edificios de viviendas de valor arquitectónico y ambiental. A ellos se le suma el Torreón Fortea, una construcción del siglo XV con vanos dispuestos de una desigual y original forma sobre su fachada de ladrillo vista.

En la primera planta cinco balcones con robusta forja, tanto barandillas como verjas. Unos ventanales que no fueron concebidos a la vez, sino que se trazaron conforme se unificaron los distintos edificios contiguos que forman el conjunto. Esta fusión se deja notar en la diferencia de altura de las plantas, cuyos niveles no casan entre sí. En el siguiente piso dos delicadas ventanas ajimezadas comparten espacio con la típica galería de arquillos de la casa palacio, de corte renacentista y muy presente en las construcciones aragonesas. Esa sucesión de arcos se repite en el tercer nivel del torreón, donde son apuntados y rematados con alero. Desde la perspectiva que ofrece la calle de Torre Nueva se descubre otro ventanuco.

Esos dispersos vanos son un reflejo de la construcción de la casa de Fortea: cada uno de los elementos de este edificio data de una fecha y un estilo diferente. Por ejemplo, tras una fachada del siglo XIX, con unas ventanas más regulares y amplias, se esconde la parte más antigua. Corresponde con la zona que asoma a la calle del Temple y fue levantada en la recta final de la Edad Media.

De esa misma etapa es el torreón, situado en la esquina, considerado de estilo “gótico-mudéjar” y posiblemente lo más característico del edificio. A pie de calle se observa un zócalo de piedra, concretamente de Calatorao, según el informe histórico artístico. Un material que combina con una envoltura de madera que se supone que coincide con la pañería que originariamente regentó Joaquín Fortea, tal y como se cita en su ficha del Ayuntamiento de Zaragoza. Fuentes municipales también especifican detalles de este comercio y su procedencia: “su entarimado, mostradores y anaquelerías (estanterías) se hicieron con madera de los montes de Torrero”.

El resto del conjunto, a la izquierda del torreón, es de una altura más baja. Se trata de una casa palaciega urbana del renacimiento aragonés. Bajo esa carta de presentación están las bodegas. Descendiendo unas escaleras, se llega al abovedado sótano. En la actualidad, las diferentes estancias de esa planta subterránea son una sala de exposiciones de titularidad municipal.

También es sede de Cultura, Acción Social y Juventud del Ayuntamiento de Zaragoza. Entidad que lo adquirió y restauró durante los años ochenta y noventa. Una década después de que fuera declarado Bien de Interés Cultural, en 1972. Además de esta catalogación, Patrimonio del Gobierno de Aragón lo valora como uno de los pocos ejemplos de arquitectura civil bajomedieval que perdura en la ciudad.

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