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Zaragoza

Una semana sin impresora en el consultorio médico de Boquiñeni

La médica y la enfermera han tenido que desplazarse a Gallur para poder completar su trabajo. Tras sus quejas, han recibido dos máquinas, pero critican que llegan de otro centro de salud

Arsenia Barredo y Elena López, en el consultorio, con una pauta de medicación.
Arsenia Barredo y Elena López, en el consultorio, con una pauta de medicación.
Raquel Labodía

El consultorio médico de Boquiñeni ha estado una semana sin impresora y la médica, Arsenia Barreo, ha tenido que escribir a mano a sus pacientes la medicación y la pauta recomendada, para que tuvieran la información que se refleja en las recetas a las que ella no tenía acceso. Ella, y la enfermera Elena López, para minimizar la problemática, han tenido que desplazarse durante estos días a su centro de atención primaria de referencia, en Gallur, para poder agilizar partes de baja o informes médicos.

El pasado mes de agosto ya se estropeó una máquina de la consulta de la enfermera, que no se repuso, a pesar de sus quejas ante el Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón. Hace unos días se averió también la única impresora que les quedaba en el consultorio, y que utilizaban indistintamente ambas profesionales desde el pasado verano: "Nos dijeron que no tenían presupuesto para comprar otra, a pesar de que es algo que necesitamos para trabajar". Sin embargo, este miércoles, después de que este periódico se pusiera en contacto con la Consejería, personal de gestión del sector llevó dos aparatos al consultorio médico. Fuentes de la DGA reconocieron que "inicialmente se trató de arreglar pero debido a su antigüedad ya no había mantenimiento posible". Para paliar la situación, y ante la necesidad de agilizar el trabajo, el Ayuntamiento incluso se ofreció a poner otra, pero no era compatible.

Barreda trasladó su malestar porque, según adelantó: "Nos han traído dos dispositivos, pero han conectado de momento solo uno, y además hace mucho ruido. Son máquinas viejas, que proceden del centro de salud Seminario". "Ni yo soy médica de segunda -visiblemente molesta- ni lo son mis pacientes".

La falta de material necesario en el trabajo diario afecta al servicio que prestan en el consultorio, según reconocen las profesionales sanitarias: "Hemos estado escribiendo a los pacientes la medicación que les recetábamos y la prescripción, para que supieran cómo se la tenían que tomar". La petición de análisis o de citas con especialistas se quedaban reflejadas en el sistema, pero no se podían imprimir, igual que los análisis o los partes de baja. Así que la única solución ha sido desplazarse a Gallur, para "seguir ofreciendo servicio a los pacientes". "Hemos solventado los problemas gracias a la paciencia de los vecinos", afirmó Barredo, médica en Boquiñeni desde hace 9 años.

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