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Zaragoza

Piden 3 años de cárcel para un futbolista por romper la nariz a un árbitro de un cabezazo

La abogada del colegiado solicita mayor condena que el fiscal porque entiende que, en este caso, la cabeza debería ser considerada como un instrumento peligroso.

La agresión se produjo durante un partido de fútbol de categoría senior en el Parque Deportivo Ebro de Zaragoza, el 21 de octubre de 2017.
La agresión se produjo durante un partido de fútbol de categoría senior en el Parque Deportivo Ebro de Zaragoza, el 21 de octubre de 2017.
Francisco Jiménez

El exceso de violencia en el deporte, sobre todo en el fútbol y en particular en las ligas locales, ha hecho que algunas agresiones registradas en el terreno de juego acaben en los tribunales. Y eso es lo que ha ocurrido con el fuerte cabezazo con el que un jugador rompió la nariz a un arbitro durante la disputa de un partido de la liga Delicias-Futzaragoza en el Parque Deportivo Ebro de Zaragoza, ataque que se produjo después de que la víctima expulsara a la entrenadora del agresor.

El jugador, J. C. A., de 31 años, reconoció desde el primer momento su grave error ante la Policía, a la que dijo que perdió los nervios y confesó estar “totalmente arrepentido”. Pero esto no ha evitado que, en el juicio celebrado esta semana en la capital aragonesa, la abogada del colegiado pidiera para él una pena de tres años de cárcel por un delito de lesiones agravadas.

Por desgracia, los codazos y cabezazos se han convertido en algo demasiado habitual en el fútbol. Lo que resulta más atípico es que a la hora de denunciar este tipo de agresiones por la vía penal se califique la cabeza como instrumento peligroso. Pero es lo que ha hecho la letrada del árbitro, además de considerar que el ataque se produjo con alevosía, Y son precisamente estas circunstancias agravantes, contempladas en el artículo 148 del Código Penal, en las que se ha apoyado la acusación para poder solicitar una pena de prisión tan elevada para el futbolista.

A la hora de justificar su inusual petición ante un juez, la abogada recuerda que el acusado golpeó al colegiado con la parte frontal de la cabeza: “Siendo esta una de las zonas más duras del cuerpo humano y cuyo golpe es tendente a producir el mayor daño posible”, explicaba en su escrito de calificación y mantuvo en la vista celebrada este jueves en Zaragoza. En cuanto a la supuesta premeditación de la agresión, asegura la abogada que el agresor llamó al colegiado “dando a entender que lo único que pretendía era conversar”.

El fiscal no lo ve igual

La Fiscalía considera que se trata una grave y reprochable agresión, pero se muestra mucho más cauta a la hora de pedir un castigo para el jugador denunciado. De hecho, no comparte la tesis de que la cabeza humana sea un instrumento peligroso y tampoco ve alevosía o premeditación en la acción del futbolista. Por ello, la pena que solicita son cuatro meses de cárcel y una indemnización de 2.153 euros (muy por debajo de los 16.176 euros que reclama la abogada del colegiado).

La defensa insiste en el arrepentimiento del encausado y recuerda que reconoció la agresión desde el primer momento. Eso sí, cuando J. C. A. compareció en comisaría y ante el juez instructor negó que atacara de forma premeditada al árbitro. Es más, declaró que fue este último quien se dirigió a él “gritando” y diciendo que no eral normal los insultos que estaba recibiendo desde la grada.

Asegura también el futbolista que, mientras “seguía gritando”, el colegiado se aproximó a él hasta el punto de que casi llegaron a juntar sus cabezas. Según este, fue entonces cuando sintió "miedo” y respondió dándole un cabezazo en la cara.

Será ahora la titular del Juzgado de lo Penal número 3 quien se pronuncie y diga a través de su sentencia si lo ocurrido fue otra lamentable agresión en el ámbito del deporte o algo más.

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