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Zaragoza

40 años de lucha vecinal

La mejora en las comunicaciones o la implantación de zonas verdes son algunas de las batallas que ha librado la asociación de vecinos Tío Jorge Arrabal desde su creación.

Rafael Tejedor, presidente de la asociación de vecinos Tío Jorge Arrabal.
40 años de lucha vecinal
Raquel Labodía

Es el barrio más antiguo de la margen izquierda del Ebro y tiene el nombre de ‘afueras de la ciudad’, aunque ahora tan solo hay que cruzar el puente de Piedra para llegar hasta él. Hace cuatro décadas que sus vecinos se organizaron en una asociación para hacerse escuchar. Han luchado contra los malos olores de la zona, el cuidado de sus zonas verdes y la reforma de muchas de sus calles, pero la batalla continúa. En la actualidad son más de 1.000 socios que transmiten las peticiones de cerca de 20.000 vecinos. "Esta agrupación es el motor donde confluyen iniciativas vecinales para dotar de personalidad al barrio", afirma Rafael Tejedor, actual presidente, al que han precedido otros siete nombres.

Corría el año 1978, España estrenaba la democracia y la libertad estaba más presente que nunca. En este marco nació la asociación de vecinos Tío Jorge Arrabal, con una docena de personas que unió fuerzas para subrayar las principales necesidades del barrio: asfaltar calles y acabar con las ratas y los malos olores. Precisamente, este último es uno de los grandes logros de la asociación. Durante años el Arrabal se caracterizó por las pestilencias de las industrias que se encontraban en la zona. Para denunciar esta situación utilizaban eslóganes curiosos y originales como ‘Qué bonito el Arrabal, lástima que huela mal’. "En su momento conseguimos que se cambiaran las tuberías de estas industrias y se solucionaran estos malos olores", apunta Tejedor.

Otra de las grandes batallas fue la congestión del tráfico que había en el puente de Piedra y en la avenida de Cataluña. Todavía hoy sigue coleando la movilidad por este viaducto y los vecinos no cesan en subrayar que si se peatonalizara sería un grave error, ya que es su "mejor comunicación" para llegar al Centro a través de medios de transporte. Pero al hablar del barrio del Arrabal no se puede olvidar una de sus vías más emblemáticas: la calle Sobrarbe. Esta tiene sus orígenes en el siglo XVI aunque se dice que ya existía población en el XII desde que en la época islámica surgieron los arrabales, extramuros de la ciudad. Su reforma integral fue en los años 80, hasta entonces la vía se consideraba parte de la carretera de Huesca.

Los pulmones verdes del Arrabal tienen dos nombres propios: el parque del Tío Jorge y la arboleda de Macanaz. No fue hasta principios de los años 80 cuando se formó este primer espacio, transformando los solares y las huertas en un gran espacio verde. Por otro lado, cuando se creó la asociación había un gran déficit de servicios en el barrio. "No teníamos centro cívico, ni de salud, ni de mayores", explica Tejedor. Todos ellos fueron llegando en la década de los 80.

En los años 90 comenzó una de las principales reivindicaciones vecinales, que todavía hoy continúa sin solución: el uso de la Estación del Norte. Tras sacar a las empresas de este entorno y expropiar los suelos, el edificio se convirtió en uno de los centros cívicos de la zona –que comparten con el barrio Jesús–, pero los vecinos no cesan en su lucha y quieren que los terrenos de este espacio se transformen en un mercado único en la ciudad, tal y como se les prometió. Una crónica de HERALDO de 1999 titulada ‘Una estación abandonada a su suerte’ apuntaba que la antigua terminal presentaba "un aspecto deplorable por dentro y por fuera", incluso vivían personas en él.

En el nuevo siglo

El siglo XXI no ha tenido tanto movimiento, aunque ha escrito dos páginas importantes en la historia del Arrabal. Por un lado, el Plan Integral del Casco Histórico (PICH) integró esta zona e hizo numerosas actuaciones en ella. Por otro, la celebración de la Expo 2008 acondicionó las riberas y la arboleda de Macanaz, así como mejoras en el transporte público: "Nos llegó un poco de rebote el tranvía", considera Tejedor.

No obstante, todavía queda mucho por hacer para mejorar el barrio. En concreto, el actual presidente subraya cuatro puntos claves: que se retomen los trabajos en el Casco Histórico, ya que considera que hay viviendas deterioradas que requieren de "actuaciones inmediatas"; dar solución a la explanada de la Estación del Norte; el plan director del Tío Jorge; y mejorar la movilidad del barrio.

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