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Zaragoza

La 'cota cero' se extiende por el Casco y su próximo objetivo es la calle de San Braulio

Esta semana se han reanudado las obras en Espoz y Mina. Antes de los comicios de mayo se harán, al menos, tres viales más.

Obras en la Calle Espoz y Mina.
La 'cota cero' se extiende por el Casco y su próximo objetivo es la calle de San Braulio
Toni Galán

Una vez ha concluido el parón navideño, el Ayuntamiento retoma su plan para ir elevando las calzadas de distintas calles del Casco Histórico. Tras la controvertida intervención en Don Jaime I, acaba de estrenarse la ‘cota cero’ en un tramo de Santo Dominguito del Val, donde se han eliminado los desniveles gracias a una inversión de 46.860 euros. Esta política continúa extendiéndose por el corazón de la ciudad y, de hecho, esta semana han comenzado los trabajos para completar la plataforma única de Espoz y Mina. Las máquinas ya se emplean a fondo en el entronque con Don Jaime I, "de modo que se dará una continuidad sin barreras arquitectónicas entre las calles de Alfonso I y Don Jaime I, dos arterias esenciales del Casco", explica el concejal de Urbanismo Pablo Muñoz.

Los próximos objetivos del área de Urbanismo son San Blas, Manifestación o Torre Nueva, que –junto a otras doce calles más– forman parte de la nómina de la ‘primera fase’ de actuaciones anunciada por el gobierno de ZEC. Aunque el objetivo ideal sería tenerlas concluidas antes de las elecciones que se celebrarán el próximo 26 de mayo, fuentes municipales indican que estos trabajos llevan su tiempo y que se contentaría con completar tres o cuatro más antes de los comicios. Una de ellas será la calle de San Braulio, dado que fue un compromiso adquirido con los vecinos y con el Cermi (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad). Es una actuación en apariencia sencilla, que facilitaría el acceso al Centro Joaquín Roncal y que se completaría con el tramo de Miguel Molino. Se han reservado unos 79.600 euros para esta intervención, cuya memoria se está redactando en estos momentos.

En los meses venideros, lo que es seguro es que se invertirán algo más de dos millones para elevar el nivel de las calzadas (rellenando con asfalto y hormigón) y dejarlas a ras con la acera. Habrá actuaciones sencillas que afectarán a pequeños tramos de calle y que no generarán excesivas complicaciones –la de Torresecas, por ejemplo– y otras más peliagudas que, incluso, conllevarán cortes de tráfico un par de semanas. Será el caso del remate final de la obra de Don Jaime I, dado que se extenderá la llamada plataforma única hasta el puente de Piedra.

Allí habrá que interrumpir el tránsito en Echegaray y Caballero, previsiblemente, por tramos y sentidos de la circulación. El Ayuntamiento acordó con los comerciantes que estas obras no comenzaran hasta después de San Valero para no arruinar la campaña de rebajas de invierno. Cuando se inicien los trabajos, valorados en 180.200 euros, San Vicente de Paúl volverá a asumir los desvíos de los autobuses que no puedan circular por el puente de Piedra.

Otra de las intervenciones más pejigueras –aún sin fecha– será la que se lleve a cabo en San Blas, arteria del Gancho que discurre en paralelo a San Pablo. Se trata de la vía más larga que se afrontará en esta primera fase –son 463 metros desde César Augusto hasta la plaza de Santo Domingo– y habrá que desplazar sumideros al centro de la calzada y adaptar las tapas de registro a las nuevas cotas. Hay 362.800 euros para esta actuación.

"Es una calle larga, pero no es una obra complicada. Una vez que se ha conseguido hacer la obra en Don Jaime I, el resto de intervenciones son más sencillas porque no son ejes de transporte público ni tampoco son calles tan anchas", explica Muñoz, que añade que la intención del gobierno municipal es "avanzar por cuadrantes".

¿Otras vías del Casco que se van a remozar antes del verano? Los trabajos en la calle del Pino o en Torre Nueva también serán más que visibles, dado que son zonas con mucho tránsito, sobre todo, peatonal. El régimen de tráfico se mantendrá como hasta ahora –con muchas restricciones– y habrá bolardos que diferencien el espacio de los viandantes de la zona considerada calzada.

La guinda de todas las intervenciones será la de las calles de San Miguel y los Hermanos Ibarra, que está previsto afrontar en un futuro próximo. Habrá que ver si en esta zona el Consistorio se decide por un asfalto adoquinado como probó en su día en Espoz y Mina y si también se reparan los tramos de baldosas y bordillos que se encuentran deteriorados.

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