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Zaragoza

La víctima del crimen de la maleta se comunicó con su entorno desde Zaragoza

Llamó a su empresa para comunicar que viajaba a Madrid porque había quedado con unos clientes al día siguiente.

Aparece un cadáver en una maleta en el barrio Oliver.
El cadáver del transportista madrileño identificado como J. M. V. fue hallado el 22 de diciembre en un piso del barrio Oliver.
José Miguel Marco

La investigación del llamado crimen de la maleta se centra en averiguar si el investigado por la muerte del transportista madrileño, el guatemalteco Jonathan Witmar B. N. (26 años), y la víctima mortal habían mantenido algún contacto previo al del pasado 14 de diciembre, cuando parece que ambos se encontraron en Zaragoza tras concertar un encuentro a través de una aplicación de contactos.

Para ello, la Policía Nacional está analizando los teléfonos móviles del principal sospechoso, en prisión provisional desde el 25 de diciembre, y de la víctima mortal, un hombre de 48 años identificado como J. M. V. Determinar desde cuándo intercambiaban mensajes, así como el contenido de los mismos, será crucial para esclarecer cuál fue el móvil del crimen, que se cometió en un piso del número 3 de la calle Vía Verde del barrio Oliver entre el 14 y el 22 de diciembre.

Según pudo saber este diario, la última vez que el fallecido habló con su entorno fue sobre las 16.00 del viernes 14 de diciembre. Sobre esa hora se comunicó con uno de los comerciales de la empresa de mudanzas en la que trabajaba. Le dijo que estaba viajando desde Barcelona a Madrid con su furgoneta y que se encontraba a la altura de Zaragoza.

Al día siguiente por la mañana, J. M. V. había quedado con dos clientes de la capital española para hacerles unas entregas de mercancía, pero no se presentó. Tampoco respondió a las llamadas ni a los mensajes de sus allegados, lo que hizo saltar todas las alarmas.

De hecho, el mismo día 15 sus padres acudieron a la comisaría de la Policía Nacional en el madrileño distrito de Hortaleza para poner una denuncia por su desaparición. Dos días más tarde, ante la ausencia de noticias del paradero de J. M. V., sus familiares y amigos dieron a conocer su desaparición a través de internet.

Colaboración ciudadana

En varias páginas relacionadas con el transporte se difundieron la descripción y la matrícula de la furgoneta en la que viajaba. A pesar de la colaboración de los centenares de ciudadanos que difundieron la búsqueda, el entorno del transportista no supo nada de su paradero hasta que un hombre que había subarrendado una habitación en el piso en el que residía desde el pasado verano Jonathan Witmar B. N. encontró su cadáver dentro de una maleta el día 22 de diciembre.

Los investigadores han podido determinar que J. M. V. no se defendió del ataque de Jonathan Witmar, quien llegó a asestarle asestarle hasta 25 golpes con un objeto contundente, probablemente un martillo que por una parte era romo y por la otra incisivo. El cadáver no presentaba lesiones, lo que indica que el transportista madrileño o bien estaba dormido cuando fue agredido o se encontraba totalmente desprevenido y de espaldas al homicida.

En los próximos días, los investigadores del caso -de cuya instrucción se ha hecho cargo el magistrado Rafael Lasala, titular del Juzgado número 7 de Zaragoza- recibirán los resultados del informe toxicológico que se realizó a la víctima para determinar si estaba bajo los efectos de alguna sustancia que anulara sus capacidades.

El trabajo minucioso de la Policía Científica también ha permitido determinar que el presunto asesino intentó ocultar evidencias del crimen, pues después de atacar a su víctima llegó a pintar las paredes de su habitación para ocultar los rastros de sangre.

Otra de las cuestiones por esclarecer es por qué recaló Jonathan Witmar B. N. en Zaragoza el pasado agosto. El año pasado, en Guatemala, fue juzgado y absuelto de haber asesinado -junto a su padre y otra persona- a otro varón al que se relacionó con ambientes homosexuales. La Fiscalía de ese país quiere reabrir el caso.

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