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Zaragoza

El asesino de la maleta dio 25 martillazos a la víctima y pintó el cuarto para tapar la sangre

El detenido por el crimen llegó a decir que había sido una muerte "accidental".

Aparece un cadáver en una maleta en el barrio Oliver
El cadáver apareció en un piso de la calle Vía Verde, en el barrio Oliver.
José Miguel Marco

Jonathan Witmar B. N., de 26 años, en prisión provisional como presunto autor del asesinato de J. M. V., de 48, trató de ocultar todas las pruebas que pudieran vincularlo con el crimen. La principal fue intentar deshacerse del cadáver, pero no pudo llegar a sacarlo de la casa al ser descubierto dentro de una maleta de grandes dimensiones. Pero antes, no solo limpió el dormitorio donde se cometió el homicidio sino que llegó a pintar de blanco la pared más próxima a la cama para tapar las manchas de sangre que salieron proyectadas mientras golpeaba a la víctima en la parte posterior de la cabeza.

De hecho, la violencia que empleó fue extrema y, según los primeros datos de la autopsia, llegó a asestarle hasta 25 golpes probablemente con un martillo que por una parte era romo y por la otra afilado (sacaclavos), según ha podido saber este periódico. Pero, a pesar de la pintura, los agentes de la Policía Científica descubrieron los rastros de sangre en la pared.

Igualmente, el examen del cuerpo reveló que J. M. V. estaba dormido cuando fue atacado y no tuvo ninguna posibilidad de defenderse. Además, antes de empezar a golpearle el criminal usó el cubre colchón para envolverlo. Aunque no pudo evitar que la sangre salpicara la estancia, eso explicaría por qué de cintura para abajo el cuerpo estaba limpio. Acto seguido, en ese mismo cubre colchón, lo metió en la maleta y guardó dentro las ropas de la víctima. La ocultación del cadáver fue rápida ya que no había empezado el rigor mortis. Luego, sacó la maleta a la terraza de la vivienda, situada en el último piso del número 1 de Vía Verde.

La víctima volvía de Barcelona

El fallecido es un vecino de Madrid que había contactado con Jonathan Witmar B. a través de una aplicación online de relaciones para hombres homosexuales y bisexuales. Se dedicaba a transportes y mudanzas y aprovechó que el 14 de diciembre regresaba a la capital de España tras haber hecho un viaje a Barcelona y se detuvo para pernoctar en Zaragoza y quedar con el que más tarde acabaría con su vida. La Policía está indagando en los teléfonos móviles de los dos varones para descubrir cómo se había producido el contacto entre ambos y si esa fue o no la primera vez. También si murió la primera noche que estuvo con Jonathan Witmar B. N.

Lo que está claro es que la familia de la víctima denunció su desaparición el 15 de diciembre y el cadáver no fue descubierto hasta el día 22. Desde el primer momento, según fuentes cercanas al caso, para los policías del Grupo de Homicidios el joven guatemalteco fue el principal sospechoso del crimen. Y aunque comenzó a ser interrogado como un testigo más, los agentes fueron poniendo en evidencia sus respuestas contradictorias y el sospechoso terminó derrotándose y confesando que había sido una muerte «accidental» cuando se defendía de una agresión sexual.

A partir de ese momento, como marca la ley, se paró el interrogatorio, le comunicaron que estaba detenido y le proporcionaron un abogado de oficio. En sus sucesivas declaraciones terminó dando cuatro versiones diferentes de lo ocurrido, aunque acabó siendo enviado a prisión como presunto autor material del asesinato.

Por el momento se desconoce exactamente cuál fue el móvil del crimen, de cuya instrucción se ha hecho cargo el magistrado Rafael Lasala, titular del Juzgado número 7 de Zaragoza. Aunque parece evidente que las motivaciones son de índole sexual, no está claro qué fue lo que desencadenó la agresión.

Jonathan Witmar B. había llegado a España desde Guatemala en agosto. Allí fue juzgado y absuelto de haber asesinado –junto a su padre y otra persona– a otro varón al que se relacionó con ambientes homosexuales. La Fiscalía de ese país quiere reabrir el caso.

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