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Zaragoza

El mercado que pasó de lonja de pescado a teatro

El Teatro del Mercado es un edificio de la década de los años veinte que se construyó como lugar de venta de pescado. Cuando cayó en desuso se adaptó como centro de ocio y cultura, con un aforo para más de 200 personas

El mercado que pasó de lonja de pescado a teatro
El mercado que pasó de lonja de pescado a teatro

En el corazón del barrio de San Pablo de la capital aragonesa se levantó hace nueve décadas un mercado dedicado a la venta de pescado. Fue proyectado por el arquitecto Miguel Ángel Navarro unos años antes y sus obras culminaron en 1928, como se puede leer en su puerta orientada hacia el norte.

En la recta final de los años cincuenta entró en desuso como mercado de mayoristas de pescado, tal y como se cita en la ficha histórico artística del inmueble. En aquel momento se sustituyó por una nueva lonja en las Delicias. El del Gancho preside la plaza de Santo Domingo y completa la serie de edificios históricos, como son la Casa de Amparo, de la calle de Predicadores, o la que fuera casa consistorial y más tarde el IES Luis Buñuel.

De todos los mencionados, esta lonja es la de menos altura: solo consta de piso, sótano y semisótano. “Es de planta rectangular, tipo basilical y de pequeñas dimensiones, con ligera estructura de columnas de fundición de aire clasicista”, se describe en la ficha del Ayuntamiento de Zaragoza. “Volumétricamente responde al sistema de escalonamiento en altura, superponiéndose un cuerpo rectangular sobre las cubiertas en el que se desarrolla un mirador de arquillos de medio punto”, se añade.

La envoltura y escasa decoración de toda la lonja es de ladrillo caravista, excepto el zócalo que es de piedra y corresponde con el semisótano. Al piso principal se accedía por dos de las cuatro caras del edificio. En la puerta del norte una escalinata daba entrada a los pescaderos que iban a pie. Mientras que, en el lado opuesto, se reunían los carros tirados por mulas y caballos, como se pueden ver en fotografías antiguas.

En esas mismas instantáneas se adivinan estrechas puertas en los laterales de las principales portadas. A día de hoy no existen, ya que se transformaron en ventanas. Ese cambio fue fruto de la remodelación del arquitecto Daniel Olano en los años ochenta. Fue entonces cuando se le dio una nueva funcionalidad: ser teatro. Fue inaugurado el 23 de abril de 1983, con un coqueto escenario y un patio de butacas con aforo para más de 200 personas.

Como se puede comprobar, las dos utilidades que ha tenido este edificio, tanto en origen como después, han sido funcionales. Sin embargo, se descubre una cuidada estética inspirada en la arquitectura renacentista de los palacios civiles de Aragón.

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