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Zaragoza

Los vecinos plantean dos opciones para Echegaray y Caballero

Proponen que se modifique la señalización, tanto horizontal como vertical, o que la línea 36 pueda circular de vuelta por el puente de Santiago.

La Policía Local investiga el accidente de Echegaray y Caballero.
La Policía Local investiga el accidente de Echegaray y Caballero.
Guillermo Mestre

El accidente que el pasado sábado se cobró la vida de Mireia Rosell, de 47 años, y provocó heridas muy graves a su compañero, Baldomero Perálvarez, de 53, en el paseo de Echegaray y Caballero a la altura de la Lonja, ha llevado a los vecinos del Arrabal a abrir un debate para encontrar soluciones a los atropellos en esta vía. Para los residentes en el barrio, como era la pareja, https://www.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza/2018/12/11/el-cruce-del-puente-piedra-echegaray-tenido-accidentes-los-ultimos-cinco-anos-1282090-2261126.html

"Tenemos claro que ha sido una situación desgraciada. Echegaray y Caballero es una vía en la que hay accidentes pero no graves, ya que por el volumen de tráfico (24.000 vehículos diarios) no es un paseo que invite a cruzar fácilmente o de cualquier manera. Pero sí es cierto que justo en esa intersección con el puente hay muchos elementos que despistan o reducen la visibilidad, como las pilonas con los leones", afirma Rafael Tejedor, presidente de la Asociación de Vecinos Tío Jorge.

Tras el accidente, el colectivo vecinal se reunió para analizar lo ocurrido y dieron con dos opciones que, a su juicio, podrían ayudar a evitar los percances en ese punto. Una de ellas es que, aprovechando las obras que empiezan en febrero para dejar a cota cero la calzada de Echegaray y Caballero en el cruce con Don Jaime I y el puente de Piedra, se modifique la señalización, tanto horizontal como vertical. "En el Actur pusieron luces en el suelo para alertar del paso del tranvía y se redujeron los accidentes. Aquí podría hacerse lo mismo, además de mover el paso de peatones que está detrás de la Lonja y trasladarlo más cerca del Ayuntamiento", manifestó.

La segunda posibilidad es que la línea de autobús 36 recupere su recorrido tradicional por el puente de Santiago. Cuando el tranvía estaba en obras, el 36 modificó provisionalmente su ruta pero, al empezar a funcionar el nuevo transporte en 2011, el Ayuntamiento optó por dejarla definitiva por el puente de Piedra. Ahora, de las ocho líneas de bus que lo cruzan diariamente (N1, N2, N7, 28, 29, 35, 39 y 36), este último es el único que tiene que hacer un giro de 90 grados para incorporarse al paseo, ya que el resto continúa recto. Precisamente al hacer esta maniobra fue cuando se produjo el atropello mortal.

"El Ayuntamiento decidió que era peligroso que volviera a cruzar por el puente de Santiago y que coincidiera con peatones, bicicletas y tranvía, pero nosotros creemos que podría recuperar esa ruta, seguir recto hacia las Murallas, subir por Predicadores, como hacía antes, y salir a Echegaray y Caballero por la calle Celma", indicó Rafael Tejedor. Con esta medida, a juicio del representante vecinal, se sacaría un autobús del puente de Piedra, aumentaría la sensación de convivencia peatonal y se quitaría un punto negro.

Por su parte, Miguel Ángel Bernal, delegado de Stop Accidentes en Aragón, cree que los atropellos han aumentado tanto por la relajación al volante de los conductores como de los propios peatones. "El uso del móvil se ha convertido en un elemento de distracción y en un vehículo cualquier despiste es fatal porque el conductor no tiene tiempo de reaccionar", indica.

Subraya, además, que ahora mismo los viandantes tienen que compartir la ciudad con un variado conjunto de medios de transporte –autobuses, coches, tranvías, bicicletas, patinetes eléctricos, patines...- que los ponen en situaciones difíciles y estresantes. "Pero algunos de ellos, como los patinetes y bicicletas, van por las aceras y el peatón siempre es la parte más débil", manifiesta.

"En Zaragoza tenemos un montón de calles pacificadas con velocidad limitada a 30 kilómetros por hora y podrían ir perfectamente las bicicletas, cuando no hay carril para ellas", afirma. En su opinión, los patinetes eléctricos no deberían poder circular por la ciudad hasta que no hubiera unas normas que regularan su uso, incluidas las zonas de aparcamiento, para no entorpecer el paso y, en todo caso, ir siempre por el carril bici.

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