Zaragoza

Velas en memoria de Víctor Laínez, un año después de su muerte

Los amigos del asesinado se reunieron en su memoria el pasado sábado en el lugar del Crimen de los Tirantes

Los amigos de Víctor Laínez, con unas velas en sus manos.
Heraldo.es

Si la eternidad es el regalo que los buenos dioses depositan en la memoria de los amigos, Víctor Laínez la tiene asegurada. Pese a ser asesinado por la espalda sin defensa posible, pese a ser rematado en el suelo, Víctor sigue vivo en el recuerdo de sus amigos. Ellos, sus amigos, se reunieron en conmemoración suya el pasado sábado, día 8 de diciembre, en el lugar en que fue atacado mortalmente de madrugada el mismo día de 2017, en el denominado Crimen de los Tirantes, por la prenda que Laínez llevaba coloreada con la bandera de España. "Murió el día 12 de diciembre, que fue cuando le desconectaron la máquina; pero en verdad murió el día 8. Por eso quisimos quedar el día 8", confirmó un asistente al acto que citó a aproximadamente 30 amigos de Víctor Laínez.

"En primer lugar cenamos. Después fuimos hasta la calle Antonio Agustín, hasta la puerta del bar en que fue atacado (El Tocadiscos). Ya ve, esta era nuestra única arma, esta vela que puede ver usted", continuó con su narración el amigo de Víctor. "Se han dicho demasiadas cosas en todo este tiempo. Nosotros no hablamos de política, sino de amistad.  Afortunadamente, la Policía y los jueces han hecho y harán su trabajo. Nosotros solo queríamos recordarlo, y es lo que hemos hecho", subrayó.

Entre los asistentes a la reunión se encontraba Carol, hija de la víctima. También Javier, hermano de Víctor. Y Raquel, esposa de Javier y cuñada del asesinado. Raquel fue quien, con todo su cariño, regaló los tirantes con la bandera de España a Víctor, esos tirantes convertidos en malditos por quien los utilizó como argumento para matar. Además de sus familiares, amigos de siempre de Víctor. Amigos del barrio, moteros... Amigos de un hombre que supo hacer amigos. "No hubo ningún símbolo político, ninguna canción que no fueran las que cantábamos con Víctor. Y unas velas fueron nuestra única arma. Luego, las velas nos las llevamos a casa. Tampoco queremos que la calle y el bar en el que fue asesinado sean utilizados después como símbolos de nada. El único símbolo de verdad era el afecto que nos unía a Víctor", concluyó un asistente con una vela como único blasón.

Etiquetas
Comentarios