Zaragoza

Los superhéroes reciben en el hospital

Dibujantes y personajes salidos de las pelis de Star Wars visitan a los menores ingresados en el Clínico en el marco del XVII Salón del Cómic que se celebra el fin de semana en Zaragoza

Fachada del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.

No, el título no está mal. Los superhéroes esta vez no vienen de fuera, sino que están dentro de las paredes del hospital. Tienen cabezas peladas, vías intravenosas, miembros escayolados, vendas. Y pese a todo, los ojillos brillantes de ilusión mientras ven avanzar por los pasillos del área de Pediatría del Clínico a una decena de integrantes de la Legión 501, los cuasirobóticos y disciplinados soldados imperiales de la saga Star Wars, con sus reconocibles armaduras metálicas de cuerpo entero y reluciente color blanco. Hasta R2 D2 se ha dejado caer por el hospital, con su particular lenguaje de 'bips' y 'pips'. Y también un dibujante de cómics para retratar a todo bicho viviente. Todo ello en el marco de las actividades de este mes de diciembre dedicado al cómic en Zaragoza, y como aperitivo del XVII Salón del Cómic, que llegará a la sala Multiusos del Auditorio este viernes.

La idea surgió hace ya cinco años, cuando varios aficionados a las historietas gráficas, asiduos a la cita anual en la capital aragonesa, decidieron que ya que muchos niños no podían ir al salón, el salón iría hasta esos muchos niños. Porque, ¿qué es un peque sin un tebeo en las manos? Así que comenzaron su andadura en el Servet, y desde 2016 también en el Lozano Blesa. El jueves por la mañana visitarán el Hospital Infantil del primer centro sanitario, mientras que por la tarde pasarán por el área de psiquiatría infantil y juvenil del segundo de la mano de Magic 4 Smiles, una asociación benéfica “capaz de convertir a fans en héroes”, según su propia definición. El Capitán América, Wonder Woman o Iron Man, entre otros, visitarán a los superhéroes ingresados, aunque a Psiquiatría solo acudirá el dibujante.

Pero volvamos a los 'stormtroopers' de Star Wars y a los pasillos del Clínico esta misma tarde. Encargados normalmente de mantener el orden en la galaxia, los soldados imperiales llegaron hoy cargados de cómics, juguetes y rotuladores que repartieron a diestro y siniestro, como si se tratara de ráfagas de sus pistolas de plasma en vez de regalos donados por las propias editoriales y empresas colaboradoras. Visitaron a los pequeños ingresados en la zona común o incluso en sus propias habitaciones. Sus atuendos están diseñados con todo detalle, son réplicas casi exactas de los originales. Son 'cosplayers', aficionados que usan disfraces, accesorios y trajes que representan a sus personajes favoritos, y que también interactúan como ellos. Y los pequeños se lo pasaron de lo lindo haciéndose fotos y observando de cerca a estos seres venidos de una galaxia muy, muy lejana.

De un lugar más cercano, del mismo Zaragoza, llegó el dibujante Carlos Pérez, XCAR Malavida de nombre artístico, monigotero contumaz y empedernido, como él mismo se define. El artista se reunió con cinco de estos chicos y chicas para enseñarles cómo dibujar a sus personajes de cómic favoritos, mostrándoles trucos para hacer sus trajes más realistas, o las expresiones de los rostros más vivas e impactantes.

“La experiencia tiene una carga emotiva muy fuerte”, asegura Ángel Lázaro, coordinador de esta iniciativa. Explica que deben ceñirse a un protocolo y mantener la compostura, aunque hay momentos que les hacen sentirse “sobrepasados”. “Los niños son muy fuertes, te cambian la forma que tienes de ver las cosas, y aunque pueda parecer una manera de hablar, no es ninguna tontería”, explica este aficionado a los cómics, que también trabaja como enfermero en el Clínico. Recuerda a un pequeño que debía ir al hospital casi todos los días para someterse a un protocolo por su enfermedad y justo el día que iban a acudir los voluntarios, él no debía recibir su tratamiento. “Pese a todo, allí se presentó porque su ilusión era conocer a Spiderman, y se paseó por todo el recinto cogido de la mano de su personaje favorito”, relata Lázaro. A estos encuentros también acuden padres de los pequeños ingresados, y cuenta que es “emocionante” ver que se sienten acompañados en unos momentos complicados de sus vidas y las de sus hijos. “Esto les reconforta”, añade.

El caso es que, a juicio de estos voluntarios, la sonrisa de un niño bien vale el viaje, interestelar o no. Qué más da si en vez de un caza imperial el medio de transporte es el tranvía...

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