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Zaragoza

"El incendio de Bonafonte fue una ratonera. Me pude salvarporque respiré de un compresor"

Luis Guillén, uno de los pocos supervivientes, recuerda la tragedia de la que hoy se cumplen 45 años.

Luis Guillén, ayer, en el garaje que sustituyó el lugar donde estaba tapicerías Bonafonte, en la calle Rodrigo Rebolledo 43, en el barrio de Las Fuentes.
Luis Guillén, ayer, en el garaje que sustituyó el lugar donde estaba tapicerías Bonafonte, en la calle Rodrigo Rebolledo 43, en el barrio de Las Fuentes.
José Miguel Marco

El 11 de diciembre de 1973, el incendio de la empresa tapicerías Bonafonte se cobró la vida de 23 obreros en la calle Rodrigo Rebolledo 43 del barrio de Las Fuentes. Hoy se cumplen 45 años de un suceso que conmocionó a Zaragoza y Luis Guillén Ibáñez, uno de los pocos supervivientes de la tragedia, recuerda que "el incendio fue una ratonera". "No pudimos salir por la puerta. Yo me pude salvar respirando con una compresora hasta que me desmayé y me rescataron", relata junto al garaje donde antaño se situó la tapicería.

En el aniversario de la tragedia, el Ayuntamiento de Zaragoza ha anunciado que quiere colocar una placa en recuerdo de los fallecidos, aunque no ha precisado todavía cuándo lo hará. El partido Puyalón reclamó que se coloque en el lugar donde ocurrió el suceso, en homenaje a los obreros que perdieron la vida por las deficientes medidas de seguridad que había en la empresa y que la plantilla había denunciado en varias ocasiones.

Transformador eléctrico

"Un compañero se salvó porque estaba de traslado de casa y no trabajó. Pero su hermano, que llegaba tarde, vino en taxi y murió", detalla Luis Guillén, que fue uno de los pocos que denunció, en el juicio en la Audiencia de Zaragoza, la situación de la empresa. "Pusieron todo tipo de excusas al incendio, pero aquello era una ratonera llena de plásticos, tela y madera. Aunque lo arreglaron, no hacían más que saltar chispas del transformador eléctrico. Y se quemó todo. Salía humo hasta de los portales de tres casas que estaban al lado", explica.

Las ordenanzas municipales que regían en 1973 tuvieron que cambiar y se prohibió que una empresa tuviera una única puerta de entrada y salida, como ocurría en tapicerías Bonafonte. El exconcejal de Bomberos de Zaragoza y vecino de Las Fuentes Laureano Garín recuerda que por aquella tragedia y la del Corona se modificaron las normas. "Las estructuras internas de los edificios se revistieron de materiales ignífugos y los Bomberos se modernizaron, se creó el parque de Valle de Broto, una unidad de prevención y se incluyó la ambulancia uvimóvil", apunta el exedil socialista.

Luis Guillén no olvida que estuvo dos años sin conciliar el sueño porque le obsesionaba que el incendio se repitiese en su casa y que no pudiera sacar a sus dos hijos. También recuerda que el entierro de los 23 fallecidos se hizo en el cementerio de Torrero de noche, "pero alumbrado con focos".

Del incendio, Guillén recuerda cómo la policía armada empuñaba las pistolas y "no permitió que un camión reventara la entrada". "Tampoco llamaron a los bomberos de la Base americana", señala. "Los bomberos abrieron un agujero en la parte de hormigón para entrar. Me sacaron a las 10.00 en el sótano y estuve quince días en el hospital".

Este superviviente defendía entonces la libertad de expresión, en los últimos años de la dictadura de Franco, y eso -dice- solo le sirvió para que el Gobernador civil no le facilitara un trabajo, como sí hizo con sus compañeros.

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