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Zaragoza

La suciedad se instala en los alrededores de Torre Ramona

La Asociación Vecinal de Las Fuentes, que va a continuar con la campaña para que el inmueble sea declarado BIC, cree que el problema puede haberse agravado con el cierzo que ha soplado estos días.

Estado del parque Torre Ramona
Estado del parque Torre Ramona
L. R.

El entorno del antiguo convento de Torre Ramona, en el barrio de Las Fuentes, no luce en las mejores condiciones, según han denunciado algunos vecinos de la zona. La suciedad y los desperdicios se acumulan en los alrededores del recinto, en los que es fácil encontrar decenas de garrafas de plástico vacías, envoltorios, botellas y otros recipientes.

“Es una situación habitual y que no es de agrado para quienes pasamos por aquí”, comenta un vecino del barrio. Se refiere, especialmente, a la zona ajardinada entre las confluencias de la calle Belchite y la calle María de Aragón. Una valla separa la acera de la abundante vegetación que crece alrededor del perímetro del convento, una zona que se ha convertido para muchos en un auténtico basurero. “Es una dejadez total. Además de que la gente no es todo lo pulcra que debería ser, los servicios de limpieza no limpian nada más que el centro”, denuncia este residente que pasa habitualmente por las cercanías de este edificio emblema de Las Fuentes. “Es un sitio de paseo, sobre todo en verano. Su cercanía con respecto al centro de salud hace que esta sea una zona muy transitada”, apunta el vecino.

La Asociación Vecinal de Las Fuentes considera que no es una situación que se repita a menudo y que la suciedad del entorno del convento puede haberse agravado con el cierzo que ha soplado en los últimos días. “Lo que sí que hemos pedido es que se limpie lo de dentro”, explica Nieves Boj, presidenta de la entidad. Durante el siglo XX, Torre Ramona fue un convento, una escuela, un reformatorio, un manicomio y, ahora, un verdadero icono para el barrio de Las Fuentes. Hace aproximadamente un mes, la Dirección General de Cultura y Patrimonio rechazó proteger con la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) el inmueble alegando que su estado es ruinoso. Los vecinos tuvieron que encajar el golpe, pero el colectivo vecinal asegura que van a continuar con las campañas a favor de su conservación. “Estamos diseñando las nuevas actuaciones a llevar a cabo para seguir reivindicando lo mismo, que se considere un BIC, que no se eche abajo y que se rehabilite”, apunta Boj. La asociación ha pedido en reiteradas ocasiones que el inmueble –propiedad de la DGA y cuya capilla se cederá al Ayuntamiento-, sirva para albergar aulas de naturaleza.

El parque al que Torre Ramona da nombre, situado junto al antiguo convento, también es uno de los espacios en los que la asociación de vecinos reivindica “continuamente” mejoras. “Hay aprobado un plan, que no es director pero sí que contempla la revitalización del parque y que todavía no se ha ejecutado”, lamenta Boj. Hace unos meses, la entidad ya denunció problemas con las fuentes del parque, el estado de los juegos infantiles o la presencia de excrementos y basura en sus inmediaciones. Boj asegura que “van resolviendo las cosas, como la reparación de las vallas” y que también se han hecho algunas mejoras en lo que a iluminación se refiere.  No obstante, como asociación, continuarán pidiendo “la revitalización total de este espacio verde”.

“No estamos dispuestos a perder las 80 viviendas tuteladas”

Otra de las cuestiones que preocupa a la asociación en la actualidad es la construcción de los 80 pisos tutelados del barrio, que acumulan más de 40 días de retraso.

El edificio de cuatro plantas se está construyendo entre las calles María de Aragón y Fray Luis Urbano y ha sido una de las reivindicaciones históricas de los vecinos. “Hemos peleado por ello hasta la saciedad y, ahora que por fin empezamos a ver las viviendas, no estamos dispuestos a perderlas”, asegura Boj.

Según los últimos datos aportados por el concejal de vivienda, Pablo Híjar, en estos momentos está certificado el 23,22% de la obra cuando debería estar el 36,39%. Los trabajos se han ralentizado en los últimos meses por un conflicto con la constructora Dragados, que reclama una modificación del proyecto. Para la presidenta de la asociación, “este tipo de prácticas son habituales” y funcionan como una especie de “chantaje”. “La constructora gana el concurso público con una oferta baja y luego quiere modificar el contrato”, explica Boj.

El consistorio ha multado a Dragados con 22.800 euros por el incumplimiento de los plazos, una medida que el colectivo vecinal aplaude. “Apoyamos al ayuntamiento con esta sanción y con cualquier otra medida que tome contra la constructora. Las viviendas tuteladas son un beneficio para el barrio porque no solo van a ser pisos, también espacios comunitarios para todos los vecinos”, concluye.

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