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Zaragoza

La familia de la joven asesinada en Movera no puede incinerarla ni llevarla a Rumanía

El juez solo autoriza a enterrarla en España por si fuera preciso practicar nuevas pruebas o una segunda autopsia.

La entrada de la finca fue precintada por la Policía.
La entrada de la finca fue precintada por la Policía.
Guillermo Mestre

La familia de María Marian, la joven asesinada en Movera, está pendiente de que le entreguen su cadáver para poder enterrarlo. La intención de sus padres era repatriar el cuerpo a Rumanía, de donde es originaria la fallecida pero, por el momento, el juez instructor del caso les ha comunicado que no pueden sacar el cadáver de España ni tampoco incinerarlo por si fuera preciso practicar alguna prueba más. La necropsia fue practicada en la mañana del jueves en el Instituto de Medicina Legal de Aragón.

La joven presentaba un único disparo de entrada y salida que le atravesó de costado a costado y le afectó varios órganos vitales. Aunque las asistencias sanitarias tardaron más de lo normal en llegar al lugar dado lo apartado de la zona y, sobre todo, a que está cortada la carretera CV-314 que une Movera y Pastriz y hay que dar un importante rodeo, parece que las heridas eran incompatibles con la vida.

Lo más probable es que, una vez hecha la autopsia y recogidas las muestras del cadáver, el juzgado autorice a que la fallecida sea enterrada en las próximas horas pero en España. Como los padres tienen casa en Zaragoza, es posible que sea inhumada en la capital aragonesa. 

En los delitos contra la integridad física de las personas y especialmente en los casos de homicidio el cadáver de la víctima es, en toda la extensión de la expresión, el cuerpo del delito. Es la principal prueba de investigación forense, pues es el que cuenta a los especialistas en medicina legal cómo se produjo la muerte, en qué posición estaba la víctima y el asesino, si se llegaron a enfrentar, si tiene lesiones de defensa o no y toda una serie de detalles fundamentales en la investigación, la resolución del caso y las futuras condenas judiciales que puedan dictarse si se detiene a los criminales.

Los restos biológicos o tejidos que los agresores pueden dejar en sus víctimas, sobre todo cuando hay lucha o defensa, son clave y un ADN, definitivo. Hace poco fue condenado un atracador de bancos por un robo cometido en 2013. El hombre dejó el ADN en la peluca que usó para disfrazarse y cuatro años después saltó la coincidencia en la base de datos de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

El novio de la fallecida vuelve a prisión tras el permiso

La Policía trabaja, entre otras hipótesis, sobre el convencimiento de que los asesinos de María Marian pretendían hacer daño al compañero sentimental de la joven, José N. T., condenado en 2015 a tres años y medio de cárcel por tráfico de drogas tras encontrarse en su finca 1.684 plantas de marihuana.Cuando se produjo el crimen, el penado se encontraba precisamente de permiso y la noticia del tiroteo mortal cayó sobre él como una losa.

Los investigadores del Grupo de Homicidios de la Jefatura Superior de Aragón han estado entrevistándose con este hombre varias veces estos días. Pero este viernes se acabó su permiso carcelario y tuvo que regresar al centro penitenciario de Zuera, al que llegó sobre las once de la mañana.

Al parecer, los propios investigadores han intentado mediar para retrasar la vuelta a prisión de José N. T. Pero ni siquiera en estos casos es posible alargar este tipo de salidas.De cualquier forma, parece que no habrá problema para que el interno pueda salir de la cárcel para asistir al funeral. Además, parece que el reo ha cumplido ya la mayor parte de la condena y posiblemente obtendrá muy pronto el tercer grado penitenciario.

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