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Zaragoza

Clases difíciles, faltas de respeto y acoso, entre los problemas de docentes

En el curso 2017-2018, el Defensor del Profesor, ha atendido 2.179 casos, 22 de ellos en Aragón.

Profesores del colegio Gaspar Remiro de Épila, este viernes, en la concentración contra la violencia en las aulas.
Al menos veinte docentes sufrieron situaciones conflictivas el curso pasado
Macipe

Problemas para dar clase, faltas de respeto y acoso de padres son las principales situaciones a las que se enfrentan los docentes, según se recoge en el último informe elaborado por el sindicato independiente ANPE en Aragón y que muestra, no obstante, una estabilización en el número de casos de acoso y violencia hacia este colectivo.

El informe, que ha sido presentado este jueves en la capital aragonesa, se basa en los 22 casos atendidos en el curso 2017/2018 en Aragón por el Defensor del Profesor, para docentes víctimas de situaciones de conflictividad y violencia en las aulas.

De estos casos recabados por el recurso del sindicato, el 36 % corresponde a profesorado de Primaria, el 45 % a Educación Secundaria, el 9 % a Infantil y el resto se reparte en otras enseñanzas (Escuelas de Idiomas y Formación Profesional).

En la comunidad aragonesa, los problemas para dar clase han centrado el mayor número de casos atendidos (21 %), seguido de las faltas de respeto (14 %), el acoso por parte de los padres (10 %), las amenazas igualmente de padres, presión para modificar las notas y expedientes disciplinarios por problemas con dirección.

Tal y como ha indicado la presidenta de ANPE Aragón y defensora del profesor, Teresa Hernández, los casos más llamativos este año han sido los de agresiones a maestros por parte de alumnos de primaria y los de los padres que denuncian directamente sin haberse producido ningún tipo de mediación.

Las consecuencias de estas situaciones conllevan un importante coste emocional para maestros y profesores, lo que en muchas ocasiones les lleva a un deterioro de la salud mental.

De hecho, según el informe, el 44 % de los casos atendidos presentaban unos niveles de ansiedad impropios de la tarea a realizar, un 17 % mostraba síntomas depresivos y un 39 % estaba de baja laboral.

Entre los objetivos del programa de ANPE se encuentra que la ansiedad, la depresión y el estrés en los docentes sean reconocidas como enfermedades profesionales siempre que se deriven de situaciones de acoso.

Para Fernández, estos datos trascienden al propio docente puesto que un profesor con estado emocional alterado, además del sufrimiento personal que debe soportar, reduce significativamente su rendimiento profesional, lo que disminuye la calidad de la educación.

"En este sentido las bajas laborales generan un coste para la administración y una modificación de la propuesta pedagógica para los alumnos. El daño lo producen unos pocos y, sin embargo, las consecuencias se extienden hacia toda la comunidad educativa y en especial al alumnado con el que interactúa el profesor agredido", ha expresado la defensora del profesor.

A nivel estatal, el sindicato ha atendido a través del organismo del Defensor del Profesor a más de 34.700 docentes desde la creación del servicio en 2005.

De ellos, 2.179 corresponden al curso 2017-2018, lo que supone una leve reducción del 3 % en relación al número de casos del curso anterior.

Una pequeña bajada que para ANPE indica "que las situaciones de conflictividad están lejos de erradicarse en los centros escolares".

"Estos últimos años estamos notando que el profesorado está bastante saturado y presionado tanto a nivel de padres a través de grupos de 'WhatsApp', como burocrático, y un aumento de los niños que llegan con una doble mochila: la de estudio y la de casa", ha explicado la presidenta de ANPE Aragón.

En cuanto al uso de la tecnología, la defensora ha señalado que a pesar de que ha habido un descenso de los problemas por "ciberacoso" en maestros y profesores, los grupos de mensajería instantánea "se siguen utilizando mal".

"Los grupos de 'WhatsApp' de padres tienen que ser un tablón de ayuda pero no pueden utilizarse para promover recogidas de firmas para ir contra el docente o insultarlo, que recuerdo que es un delito porque un docente desde el 2015 es autoridad pública", ha manifestado Fernández.

Además, la defensora ha lanzado un mensaje de apoyo a los docentes cercanos a la edad de jubilación, ya que "después de dedicar toda su vida a la docencia, no pueden jubilarse sintiéndose maltratados en el contexto escolar por no 'dominar' las tecnologías de la información o porque, a veces, se sientan desbordados ante conductas disruptivas de determinados alumnos".

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