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Zaragoza

El Cabildo ultima un protocolo para reforzar el control sobre los mantos que luce la Virgen

Asegura que no se autorizó que se colocara el de Falange e investiga lo sucedido el lunes.

El deán en funciones, Francisco Martínez, dando explicaciones ayer.
El deán en funciones, Francisco Martínez, dando explicaciones ayer.
José Miguel Marco

El Cabildo Metropolitano de Zaragoza insistió ayer en que fue "un error lamentable" y volvió a pedir perdón por la colocación de un manto de la Falange a la imagen de la Virgen del Pilar el lunes por la tarde. El deán en funciones, Francisco Martínez, explicó además que el Cabildo llevaba meses trabajando en cambiar el protocolo para la colocación de los mantos y que, "sorprendido y apenado por este hecho", acelerará esos cambios en el mecanismo habitual para introducir más controles sobre el ropero de la Virgen.

Martínez explicó que la colocación del manto de la Virgen "se hizo de espaldas al Cabildo y al propio delegado de culto", que es quien cada sábado por la mañana conoce las peregrinaciones que van a tener lugar la semana siguiente y recibe las solicitudes de las personas y entidades que han donado mantos para que la Virgen los luzca en fechas concretas. Según el deán, no figura solicitud de Falange Española en el acta del pasado fin de semana y achaca el fallo a un "acto rutinario de quien cada día pone los mantos" –un equipo de camareros–, que aún se está investigando. El Cabildo celebró ayer una reunión de urgencia e hizo público un comunicado en el que subraya que no había autorización para exhibir el manto de Falange y que "este hecho carece absolutamente de intencionalidad política". También remarca que la Virgen es "símbolo de concordia y reconciliación" y lamentan que "haya servido para reavivar viejos rencores".

Jesús Domínguez, secretario capitular, explicó ayer que desde hace varios meses el Cabildo está trabajando en fijar unos criterios para la colocación de mantos, "no por motivos políticos, sino para evitar que la Virgen se utilice como ocasión de hacer propaganda por parte de quienes los regalan". La Virgen cuenta con más de 600 mantos y cada día puede llegar a cambiar de vestimenta hasta tres veces por las diversas solicitudes. El objetivo es que se suscriban convenios en los que se aclare que el hecho de regalar un manto no obliga al Pilar a exponerlo.

Domínguez confirmó que el manto de Falange forma parte de la colección pero no se exhibe y explicó que fue él quien celebró la última misa del lunes, a las 20.00, pero no distinguió si ese era el escudo de Falange porque no es "especialista en símbolos". Ahora "tenemos que aclarar qué ocurrió exactamente, quién pidió que se colocara ese manto y quién lo hizo", añadió Domínguez.

Interrupción y reacciones

Durante la rueda de prensa, cuando los periodistas estaban formulando preguntas, tomó la palabra desde las butacas del salón de actos de la Casa de la Iglesia un hombre que se identificó como Anselmo Fernández, delegado en Aragón de Falange Española. "No entiendo por qué semejante revuelo cuando se trata de un manto donado por una organización legal, que no está ligada a ningún tipo de secuela ni dictadura anterior", dijo Fernández, poco antes de que el responsable de prensa del Arzobispado le interrumpiera y le invitara a abandonar la sala. "Esta casa también es la mía. ¿Qué hago? ¿Me voy de mi iglesia?", apuntó Fernández mientras recogía su abrigo. Desde Falange aseguran que sí se pidió permiso hace pocos días y que el Cabildo comprobó la documentación.

De la controversia también se hizo eco ayer el consejero de Presidencia del Gobierno de Aragón, Vicente Guillén, que enviará una carta al Arzobispado para mostrar el "profundo malestar" del Ejecutivo por la exhibición de símbolos fascistas. Guillén recordó que este tipo de actos vulnera la Ley de Memoria Democrática –que aún no ha entrado en vigor– y conlleva sanciones. Por su parte, el alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, también envió una misiva al arzobispo Vicente Jiménez para expresarle su "contrariedad" por lo sucedido y subrayar el daño que se ha generado a la ciudad que "no puede asociar su imagen al triste legado del franquismo". Las asociaciones memorialistas de Aragón, por su parte, aseguraron estar estudiando ejercer acciones judiciales.

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