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Zaragoza

"Sami era muy alegre, muy justo y no era violento"

Sami estaba trabajando como repartidor de una pizzería la noche de su muerte. Sus amigos están consternados por su muerte.

Imagen de Sami.
Imagen de Sami.

Sami Hamidi no parece que generara violencia sino más bien al contrario, porque sus amigos lo definían este lunes como "la alegría de la huerta" con ellos y con su familia. "Era muy alegre, muy justo y no era violento", repetían sus colegas, que estaban consternados por una pérdida tan inexplicable.

David Ortega, un joven ecuatoriano, llegó al punto de reunión en el parque de Miraflores con su pareja para rendirle un pequeño homenaje. Compartían la afición de hacer barras al aire libre en este espacio. "Después de los jueves y los fines de semana no solíamos ver aquí a partir de las seis de la tarde. Sus amigos están ahora reunidos en un bar de María Moliner para hablar de su muerte", explicó Ortega ante el altar con velas que instalaron la noche del pasado domingo. Uno de ellos, que es su primo, contó que solían salir de noche por los locales de Doctor Cerrada. Pero la madrugada del pasado domingo, Sami, que trabajaba de repartidor en una pizzería, se encontró con la muerte cuando iba con su novia y otra amiga.

Los vecinos critican las peleas continuas en Doctor Cerrada

Vecinos de la zona de la calle de Doctor Cerrada denunciaron este lunes las broncas y peleas que se generan los fines de semana en los aledaños de las discotecas abiertas a partir de las tres de la madrugada, como la que provocó el pasado domingo la muerte del joven argelino, de 20 años, de un navajazo en la calle Princesa. Los problemas suelen comenzar a las 3.00 en la vía pública, en el cruce de Dato con Princesa. "Hay bastantes peleas continuamente y deberían cerrar las discotecas de Dato y Fita. Una vez llamé para que atendieran a dos que estaban riñendo y vinieron dos ambulancias. Estaba una chica con ellos", señaló el vecino José Gervés.

Video:Estamos preocupados porque esta zona siempre haba sido tranquila
 
Las discotecas en esta zona son Trópico y Dejavu, en la calle Dato; junto a Latin Palace, en la calle de Ricla, y la de Pacific, en la calle Fita. Los clientes habituales son latinos, árabes y españoles. Aunque los habitantes de la zona suelen ver vigilancia policial algunos fines de semana, critican que los problemas son "constantes". "Deberían cerrar estas discotecas a esas horas para que no haya más broncas y no se monten peleas", insistió otro vecino del barrio.

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