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'Cuadernofest', Zaragoza se llena de repentistas del dibujo

La primera edición de la Feria Nacional del Cuaderno se despide tras diez días de talleres, charlas y actividades de todo tipo distribuidas por la capital aragonesa.

Algunos ejemplos de esta forma de dibujar
Algunos ejemplos de esta forma de dibujar
C. I.

Dibujan espacios, retratan a personas anónimas, captan aromas y sonidos… y todo a golpe de cuaderno y pincel o lápiz. Los cuadernistas aragoneses se han convertido en uno más en la escena cultural y social de la capital aragonesa, es muy frecuente encontrarlos en conciertos, espectáculos o, como en este caso, de tapas por el Tubo. Los reconocerán por sus cuadernos de acuarela desplegables llenos de dibujos de todo tipo y sus curiosos estuches en forma de caja, que incluyen varios colores de acuarela, pinceles y un espacio para el agua.

Este fin se de semana se clausura la primera edición del ‘Cuaderno Fest’, o la Feria del Cuaderno que ha reunido a amantes del trazo de toda España en Zaragoza. Una cita creada por la Asociación de dibujantes urbanos zaragozana conocida como ‘De Vuelta con el Cuaderno’ (DVCC). La organización, que precisamente este año cumple una década, nació  al amparo de la Escuela de Arte de Zaragoza con un único objetivo: que el 'cuadernismo' se extendiese por la ciudad. “Todo empezó hace años en una de mis clases de la Escuela de Arte, quería traer esta práctica a las aulas en forma de cuaderno de viaje o diario gráfico”, rememora Clara Marta, su coordinadora.

“Es una modalidad que ha existido siempre, desde el siglo XV cuando no había fotografía ni otro método de registrar este tipo de experiencias que no fuera el dibujo. Lo que pasa es que eran de carácter eclesiástico, educativo o científico”, añade. Arte, cine, música, naturaleza, gastronomía… pocos temas se escapan hoy a los ojos de estos artistas capaces de dibujar en cualquier espacio o condición. “Damos a conocer historias cotidianas a través de otro lenguaje, nuestros dibujos, algo muy personal ya que cada uno lo transmite de una manera”, indica.

Con sus libretas, estos dibujantes, en muchos casos autodidactas, han invadido durante más de una semana bares y restaurantes, museos, bibliotecas y centros educativos, así como espacios más curiosos como Puerta Cinegia, la Casa Amparo –donde dibujaron y registraron rostros e historias-, o La Bóveda del Albergue. Sin embargo, la gastronomía ha sido una de las grandes protagonistas de esta primera edición, con actividades como la realización de un mapa gastronómico de la ciudad de Zaragoza, el 'Vermutrazo' o el 'Cafetrazo' o la ponencia ‘Dibujo con Gusto’, a cargo del dibujante Santi Sallés. “El mayor problema de dibujar una tapa es que se enfríe, mucha gente tiene problemas con eso”, bromea el ponente.

“Hay una norma fundamental para cualquier cuadernista. Está prohibido arrancar la hoja. Dibujamos por disfrutar y a veces somos demasiado exigentes”, asegura el artista, al tiempo que muestra parte de sus últimas creaciones tras su llegada a Zaragoza. En su opinión, un 'Urban Sketcher' ha de ser rápido, debe tener una buena memoria visual y, sobre todo, disfrutar del proceso. “Cuando eres feliz con lo que haces, eso se traslada a tu cuaderno, y cuando el reto se basa en captar cosas tan efímeras la cosa se complica”, añade el artista.

Entre los asistentes se encuentra José María, que a sus 60 años se confiesa como un gran amante del dibujo. “A mí me apasiona el arte es un hobby muy bonito y que me hace sentir muy bien”, afirma el ingeniero que lleva más de dos décadas dibujando, al tiempo que termina de dibujar la gamba que corona su tapa.

“El dibujo me acompaña”

Entre las páginas de su cuaderno de viaje se incluyen estampas de Mallén, Juslibol y Viilanueva de Gállego. “Me gusta dibujar en blanco y negro aunque a veces incluyo algo de color, siempre en acuarela”; indica. Junto a él. Amparo, de 57 años, y que se ha dedicado toda su vida al sector de la salud, finaliza su tentempié: “Desde pequeña siempre he dibujado todo lo que se ponía a mi alcance. Incluso dibujaba mis muñecas a las que luego les hacía ropa y completos”.

En su opinión, el dibujo le hace compañía y llena su vida. “Es algo difícil de explicar. Incluso a veces te apetece bajar a la calle a dibujar sola, porque te acompaña de una manera especial”, reconoce. “Además te permite conocer a todo tipo de gente, que ha dedicado su vida a cosas muy diferentes, pero que siente lo mismo cuando dibuja. Es algo verdaderamente mágico”, concluye la zaragozana.

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