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La muerte, en primera persona, en Zaragoza

El Fórum Panasef, evento organizado por la Asociación Nacional de Servicios Funerarios de España, reúne a profesionales de todo el mundo en Zaragoza.

Taller de tanatoestética
Taller de tanatoestética
C. I.

Resulta complicado no sentirse atraído por la propuesta que durante los próximos días, del 25 al 27 de octubre, la Asociación Nacional de Servicios Funerarios de España ha traído hasta el Auditorio de Zaragoza, de la mano de la primera edición del Fórum Panasef. Nada más entrar al edificio, un fuerte olor a flores y un luminoso hall por el que se distribuyen diferentes stands de servicios funerarios dan la bienvenida al visitante. La cita, que reúne a profesionales de todo el mundo y cuyo objetivo es arrojar luz sobre el sector de los servicios funerarios en España, pretende, entre otras cosas, acercar la única cosa que todo el mundo sabe y de la que poca gente habla: la muerte.

Uno de los actos más concurridos de esta primera jornada ha sido la mesa redonda sobre ‘Costumbres y modelos de negocio funerarios en el mundo’, en la que profesionales del sector procedentes de varios rincones del mundo han compartido experiencias sobre las diferentes realidades de la muerte.

Según Teresa Saavedra, ponente procedente de Bolivia, la concepción latinoamericana de la muerte se aleja bastante de la europea: “El estreno de la película ‘Coco’, de Pixar, ha supuesto un antes y un después a la hora de acercar la muerte a la ciudadanía”. En países como México o Bolivia, los elementos decorativos, los colores y la celebración forman parte de esta realidad. “Es lo único que tenemos claro en la vida pero, al mismo tiempo, es una cuestión sobre la que nadie habla”, lamenta el ponente portugués, Paulo Carreria.

Por su parte, el ponente francés señalaba las nuevas tecnologías y la comunicación como algunos de los grandes retos del sector. “Es imprescindible que utilicemos estos avances en nuestros espacios de trabajo. Los precios siguen bajando y hay que encontrar la fórmula de rentabilizar estos servicios complementarios”, señala. Catálogos digitales, música personalizada, redes sociales… En contra, Saavedra destacaba la importancia de no perder el trato personal que ofrecen este tipo de servicios, como elemento diferenciador.

¿Y qué ocurre con el auge de los servicios crematorios en España? Según Jordi Viñas, consejero delegado de la empresa funeraria Áltima, moderador de la mesa, la cifra ya ronda el 40% en nuestro país. “Se estima que alcanzaremos el 60% en el año 2015, aunque existen lugares como Málaga o Sevilla donde ya supera el 70% de los servicios”, asegura. Sin embargo, se trata de una realidad bien distinta a la portuguesa, donde apenas empieza a solicitarse esta opción, o en Latinoamérica, donde se rechaza el método de la cremación; o en China, donde la incineración es obligatoria en todo el país. “En Francia tenemos más o menos la misma tasa que en España, aunque los crematorios son públicos. Hay países europeos como Suecia o Reino Unido donde se superan el 80%”, asegura Guillaume Fontaine (Francia).

Mientras tanto, en los sótanos del Auditorio, Rocío Bejarano, Luis Barreto, Luís Santos y Guillermo Lasso, representantes de la Escuela Andaluza de Arte Floral de Sevilla que protagonizará uno de los actos de viernes, se afanan en ultimar las piezas que formarán parte de la exposición que podrá visitarse durante el congreso. “El trabajo floral ha sido uno de los más relacionados con el mundo funerario desde el inicio de los tiempos. La corona era el elemento utilizado en la antigua Roma como símbolo del triunfo que suponía pasar a la otra vida”, explica Barreto, director de la escuela.

Aunque reconocen que la corona sigue siendo el elemento más demandado en estos rituales, actualmente se trabaja en nuevos modelos como centros de flores, coronas en forma de corazón, estrella o cruz… “Antaño el evento iba muy rápido. Se hacían las coronas, se metían al coche y se llevaban al cementerio. Hoy existe una parte de exposición asociada a estos ritos”, añade. En la actualidad, y tras una crisis que les ha tocado especialmente, asegura que vuelve a moverse el mercado en el mundo entero.

Barreto, que lleva 40 años dedicado al mundo de las flores, y más de 20 especializado en el ámbito funerario, asegura que también se utilizan las diferentes flores y la gama de colores como otro lenguaje: “Se usan todo tipo de flores, sin embargo, se suelen elegir colores más cálidos para entierros de hombres, y más claros para mujeres o cuando se trata de un niño. Son trabajos muy simbólicos”.

Tanatopraxia: una profesión poco reconocida

Otra de las salas más concurridas durante la primera jornada del Fórum ha sido la número 8, donde se ha desarrollado durante toda la mañana el Taller de tanatoestética impartido por Manuel Martín, considerado uno de los mejores profesionales de la Tanatopraxia de nuestro país. El experto se ha mostrado contundente al asegurar que en España, “no se le da al fallecido el protagonismo que debería”. Esta profesión no cuenta con una regulación específica en nuestro país, algo que supone un problema añadido para quienes se dedican a ella.

El coste económico, la falta de tiempo para llevar a cabo el proceso, la legislación vigente –que es distinta en cada CCAA- y el dolor y el efecto traumático que envuelve aquellos casos de fallecimiento en situaciones violentas son tan solo algunas de las trabas a las que se enfrentan quienes se dedican a este sector. “Hay que tener en cuenta que los casos más graves son socialmente peor digeridos, como el de una persona a la que ha arrollado un tren, por ejemplo.No saben qué se van a encontrar y eso es muy duro”, advierte.

En los casos que requieren de reconstrucción hay que tener varios elementos en cuenta, como el tipo de ataúd y el color de la tela, el vestuario, los elementos a retocar –en la mayoría de los casos el rostro y el cabello, cuello y manos-. Además, es necesario contar con la familia para que facilite fotografías y elementos que puedan facilitar este trabajo: “Es importante que mantengamos y respetemos al máximo los rasgos que presentaba la persona en vida, y esto incluye pecas, cicatrices, tatuajes o las marcas de nacimiento, aquellos elementos distintivos que nos permitan lograr este objetivo”.

Sobre el objetivo de su oficio, Manuel Martín ha destacado que, lejos de la creencia popular, va mucho más allá de la faceta visual. “Nuestro trabajo, en ocasiones, requiere la restauración del olor, algo generalmente desconocido pero muy necesario en ciertos casos de óbito y que sirve de gran ayuda a los dolientes (familiares) en el proceso de duelo”, resume Martín.

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