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Zaragoza

Piden cárcel para un camionero que se durmió al volante y causó la muerte de un bombero

En el siniestro ocurrió en 2016 en Ricla. El acusado admite que llevaba casi 24 horas sin dormir.

Varios bomberos de la DPZ rescataron a su compañero Miguel Álvarez Dolz tras el accidente de tráfico en Ricla.
Varios bomberos de la DPZ rescataron a su compañero Miguel Álvarez Dolz tras el accidente de tráfico en Ricla.
Diputación Provincial de Zaragoza

El accidente que el 13 de agosto de 2016 causó la muerte de Miguel Álvarez Dolz, un bombero de la DPZ, sentó este martes en el banquillo al camionero que provocó al accidente tras dormirse, invadir el carril contrario y chocar contra el vehículo del fallecido en la A-221, a la altura de Ricla.

La Fiscalía solicita dos años de cárcel y otros dos y medio de retirada de carné por un delito de homicidio por imprudencia grave. Este martes, ante la titular del Juzgado de lo Penal número 3 de Zaragoza, el transportista afirmó que no recordaba nada del siniestro, aunque a preguntas de la fiscal reconoció que aquel día llevaba casi 24 horas sin descansar en condiciones porque el día antes del choque mortal viajó con un compañero en coche desde Arlés (Francia) hasta Irún.

Según detalló, recorrieron los cerca de 650 kilómetros que separan ambas ciudades turnándose al volante y llegaron sobre las 3.00 del 13 de agosto a la localidad vasca, donde él cogió un camión y puso dirección a La Almunia. El accidente mortal se produjo hacia las 6.00, cuando apenas le quedaban 10 minutos para llegar a su destino.

El transportista reconoció que se quedó dormido, una circunstancia que avalaron los agentes de la Agrupación de Tráfico que elaboraron el atestado. Los guardias afirmaron que las marcas de frenada revelaron que el camionero invadió de forma súbita el carril contrario y solo frenó cuando se percató de la colisión, que fue tan violenta que sacó de la vía el turismo de Miguel Álvarez, quien murió en el acto.

Los agentes también explicaron que sometieron al conductor a las pruebas indiciarias de alcohol y drogas y dio positivo en cocaína, por lo que le tomaron una segunda muestra de saliva y la mandaron a un laboratorio. El contraanálisis confirmó el positivo pero, según declaró este martes una de las técnicos que estudió la prueba, es imposible determinar si el conductor conducía influenciado por la droga y cuando la había ingerido.

El camionero reconoció que había consumido por última vez el fin de semana anterior al siniestro (que fue un sábado de madrugada). Los guardias civiles también señalaron que no observaron ningún indicio de consumo. Estos testimonios provocaron que la Fiscalía rebajara durante la vista su petición inicial de condena, tras retirar la agravante de conducción bajo los efectos de las drogas. La defensa del transportista interesó su libre absolución porque considera que cometió una imprudencia leve (que está despenalizada), aunque su resultado fuera "grave".

Cuando se produjo el accidente, Miguel Álvarez, que tenía 41 años y dos hijos, volvía de su casa, situada en Valencia, al parque de Tarazona donde trabajaba. Sus propios compañeros de la DPZ, que participaron en el rescate tras el choque, lo reconocieron.

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