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Zaragoza

El Mercado Central no reabrirá hasta el Pilar o la Navidad del año que viene

Las obras van en plazo pero, aunque acabaran en junio, se precisarían varios meses para acondicionar el interior de la lonja.

La estructura del Mercado Central luce ahora diáfana tal y como la concibió el arquitecto Félix Navarro hace 123 años.
La estructura del Mercado Central luce ahora diáfana tal y como la concibió el arquitecto Félix Navarro hace 123 años.
Guillermo Mestre

"Esta es una oportunidad única. Ver el mercado diáfano solo ha sido posible en tres ocasiones: cuando se construyó a finales del XIX, cuando se hizo la reforma de 1982 y ahora". José Antonio Aranaz, arquitecto municipal y director del proyecto de rehabilitación del Mercado Central, explica que la ambiciosa reforma "va en plazo", a pesar del susto que han dado los forjados de la estructura, "que estaban en peor estado de lo que imaginábamos". El nuevo Mercado Central, aunque entonces lucirá ya muy avanzado, no podrá estrenarse antes de las próximas elecciones municipales del mes de mayo. De hecho, el plazo de ejecución es de doce meses y los trabajos se iniciaron el pasado 11 de junio, por lo que no concluirá hasta el verano. Entonces, aún habrá que esperar un poquito más, porque los responsables de la reforma explican que se precisarán meses para todo el acondicionamiento interior "y hacer el montaje de los puestos con los detallistas para que adapten su maquinaria y los personalicen. Quizá pueda estrenarse para las próximas fiestas del Pilar y si no, en Navidad", augura Aranaz.

En estos momentos, en los que ya se han invertido unos dos millones de los 8,7 que cuesta la reforma, ya han concluido todas las demoliciones y solo falta acabar de quitar la cubierta, tanto la chapa de la impermeabilización como el revestimiento de madera. La lonja puede verse tal y como la concibió el arquitecto Félix Navarro allá por 1895, si bien el color blanquecino que se ve en los pilares y la forja "se debe a que estamos ignifugando la estructura, esto es, protegiéndola contra el fuego y la oxidación". No será este el color definitivo, ni tampoco es el original, ya que se continúa averiguando y documentando las varias tonalidades que lucía el mercado hace 123 años.

Vigas destrozadas

El arquitecto informa de que la rehabilitación del edificio –que, como se sabe, está catalogado como Bien de Interés Cultural– ha superado también su primer escollo serio. "La estructura del forjado nos dio una desagradable sorpresa. Nos guiábamos por las catas, pero al ver todo el forjado descubrimos viguetas hechas polvo que, incluso, podrían haber entrañado problemas de seguridad", cuenta Aranaz.

"Esto nos ha obligado a cambiar parte del proyecto, lo que es un imprevisto, pero no creo que vaya a retrasar ningún plazo porque las soluciones que hemos puesto en marcha son rápidas de ejecución", continúa. Al margen del agotamiento estructural, cuentan –por ejemplo– que en su día se decidió dar realce a algunos puestos para los que se echó mano de pesadísimas losas de hormigón armado que comprometían la estructura.

En los próximos días comenzarán las labores para reforzar la parte aérea –esto es, los pilares y los arcos de forja–, para lo que habrá que cruzar una serie de tensores por las vigas laterales. Después ya llegará la nueva cubierta, si bien el momento más ‘espectacular’ que esperan los muchos curiosos que se acercan a diario a tirar fotos será cuando lleguen los cerramientos de cristal de las fachadas.

"Hasta entonces continuaremos trabajando en los sótanos, donde ya se van a tabicar los espacios para distribuir las zonas de obradores, vestuarios, cámaras... También hay que empezar con las instalaciones de agua, fontanería, climatización, electricidad...", explican los responsables de una obra que se adjudicó a la empresa Ferrovial Agromán.

Durante los doce meses de reforma se están haciendo fotografías cada hora para completar un ‘time lab’ en el que se vea toda la evolución. Este podrá verse una exposición temporal que se hará en la misma lonja cuando reabra sus puertas. De momento, quienes disponen de información privilegiada sobre las obras son los estudiantes de arquitectura de La Almunia, la San Jorge y la Universidad de Zaragoza, que han participado en visitas guiadas.

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