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Zaragoza

El mundo de la jota contiene el aliento por su fotógrafo filántropo, al que le dio un infarto en el pregón

Michel Renard lleva años yendo a todos los eventos de jota en Aragón y cediendo gratis sus fotografías.

Michel Renard este sábado a las puertas del Auditorio, horas antes del infarto.
Michel Renard este sábado a las puertas del Auditorio, horas antes del infarto.
Pedro Biel

Nadie sabe muy bien qué le trajo a la capital aragonesa la primera vez. Ni por qué Zaragoza ni por qué aquel entonces. Solo está clara una cosa: fue por amor al arte. Al suyo, la fotografía; y al de Aragón, la Jota. Y sí, la jota con mayúsculas porque a él le conmueven todas. La de las bases de este sábado pasado en el Auditorio y la de las grandes figuras. La de Miguel Ángel Berna, que la reinventa cada vez que la calza; y la de siempre, la que se cuela, vibra y acongoja cuando la canta el que la quiere. Michel Renard no hace distingos. Desde hace unos años -lo menos siete -, las persigue y fotografía todas. En cada pueblo, en cada festival y en cada escuela. Y luego siempre; pero siempre, siempre, siempre, las regala.

Este año, sin embargo, el fotógrafo filántropo se está perdiendo los días grandes de las Fiestas del Pilar porque le dio un infarto en plena plaza durante la lectura del pregón y fue auxiliado por agentes de la Policía Local y por una médico presente entre el público que le practicó la maniobra de reanimación y logró estabilizarlo.

En la tarjeta de memoria de su cámara siguen almacenadas todas las fotos del certamen benjamín, infantil y juvenil al que acababa de asistir. Al oficial, el del domingo, ya no pudo ir pese a tener entrada. Su hija Constance confirmó a través de Facebook que su padre era el protagonista del suceso e informó de que, aunque sigue en la UVI, está estable dentro de la gravedad. En apenas unas horas, su mensaje acumula 500 comentarios de personas relacionadas con el mundo del folclore que le dan ánimos, se preocupan por su estado y le desean al francés una pronta recuperación.

Su historia resulta curiosa. No es el fotógrafo oficial de ningún grupo ni de ningún certamen. Solo es -y ese 'solo' hay que entenderlo bien- un restaurador francés al que le apasiona la fotografía y le cautivan la danza y el folclore. Vive en Mirande, Francia. Más allá de Lourdes y a casi cinco horas en coche de la plaza del Pilar en la que le dio el infarto. Un detalle que no le impide ponerse al volante y cruzar el Pirineo cada vez que oye de algún festival folclórico en Aragón. Una vez allí, fotografía a todos y cada uno de los participantes y después, comparte el material gratis con todo el que lo quiera.

Los padres de las jóvenes promesas de la jota no pueden agradecer más su labor. "Hace fotos preciosas que valdrían un dineral y nos las cede sin más, porque le gusta y porque es una bellísima persona" comenta agradecida una madre del Grupo de Jota de Valdefierro. Grupo, por cierto, con el que se fue a comer el sábado antes de volver a su hotel y a prepararse para el pregón.

"Él se paga la gasolina, la comida, la manutención... todo. Y luego nos regala unas fotos maravillosas de nuestros hijos", coincide Pedro Biel, padre de la niña Marta Biel, del Grupo Folklórico Zierzo, que se alzó campeona el sábado en el certamen juvenil. "Es un bendito – prosigue- , la jota y la danza en general son su pasión y aquí ha conseguido que muchísima gente le quiera y agradezca su labor".

Como muestra del cariño que le tiene el mundo de la jota aragonesa a este filántropo francés, Biel cuenta una anécdota que ocurrió hace apenas unos meses. Michel Renard asistía al Certamen Nacional de Jota 'Villa de Sallent de Gállego' y fotografiaba la final desde lo alto de una escalera. Con tan mala suerte de que ésta se rompió, Michel se precipitó al suelo y el objetivo de su cámara no resistió la caída. Asi que, ni cortos ni perezosos, unos cuantos padres de pequeños joteros abrieron una cuenta bancaria e hicieron una colecta para pagarle la reparación. "Aquí reunimos más de 3.000 euros y en Francia hicieron lo propio y consiguieron otros 1.000, así que pudo mandar el objetivo a reparar y de paso le ayudamos un poco con todos los gastos que siempre tiene que pagar de su bolsillo".

Michel no ha dejado de recibir visitas de sus amigos de la jota desde que ingresó el sábado en el hospital. Su hija, de hecho, ha tenido que volverse a Francia por trabajo pero sabe que deja a su padre rodeado de gente que le quiere, que se han organizado para cuidarle y que están dispuestos a ayudarle en todo lo que haga falta. Este lunes le fueron bajando la sedación y despertó. Ahora ya solo le queda ir cogiendo fuerzas para volver a salir cuanto antes ahí fuera y seguir disfrutando del folclore aragonés.

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