Zaragoza

Río y Juego, el parque de la diversión y los buenos hábitos

Río y Juego abrió este domingo sus puertas en el Frente Fluvial de la Expo con una rica propuesta de actividades que aúna el entretenimiento con el fomento de valores sociales y culturales.

Comienza la diversión en el parque Río y Juego
HERALDO

Desde hace tres años, los niños –y sus padres y abuelos– tienen una cita marcada en rojo en su calendario pilarista en el Frente Fluvial de la Expo. Río y Juego se ha constituido, por méritos propios, en un islote donde la diversión, el conocimiento y los buenos hábitos conviven para deleite de su concurrida clientela. Son 18 puntos de atracción, unos 50 actores y animadores y unas instalaciones admirablemente planificadas que conforman este territorio de sueños.

Este domingo ha abierto las puertas este espacio tan singular, que permanecerá en marcha hasta el próximo domingo desde 11.30 a 14.00 y de 17.30 a 20.00 (lunes, martes y miércoles, solo en sesión vespertina). Ni siquiera el viento y la lluvia que asomaron a media tarde consiguieron frustrar la febril actividad de grandes y pequeños.

El menú que se sirve es tan variado como apetecible y demuestra que hay vida más allá de las videoconsolas y demás aparatos electrónicos.

Algo tan aparentemente fútil como unas latas de conserva o unos botes de pintura vacíos pueden encender la mecha de la imaginación para construir torres, jardines, robots o edificios. "El objetivo es construir con materiales reciclados para que los niños les den un segundo uso. Es un juego no dirigido con el que disfrutan y aprenden a reciclar", explica Rebeca Bueno, educadora medioambiental.

A un paso, se alza el Escenario de Cuentos en el que ayer el Teatro Arbolé ofreció cuatro sesiones. Esta tarde será el turno de Callejeatro, mañana de Títeres de la Tía Elena... una programación que abrocharán el domingo los Títeres de Binéfar.

Tras experimentar con los sonidos y la percusión en la ladera de Cosquillas Sonoras y valorar la comunicación con Hablar por un Tubo, el espacio Cocina de las Maravillas promueve los alimentos ecológicos y de proximidad, invita a trastear con sartenes y enseres culinarios mientras se ponen a prueba todos los sentidos.

Un itinerario con escala obligatoria en el Embarcadero (tras montar su propio barco pueden hacerlo navegar) y en los Animalicos que pacen (desde un elefante a una ostra o un tiburón).

La literatura campa a sus anchas en la maravillosa Ballena de los Libros, un contenedor naval en el que se promueve el trueque y la lectura. "Los niños lo pasan genial. Les leo cuentos y les intento contagiar la pasión por los libros. Responden con mucho entusiasmo y eso es lo principal», dice Susana Martínez, escritora teatral y encargada del espacio.

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