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Zaragoza

Colgantes de mariposa, superhéroes de papel maché... la creatividad aragonesa sale a la calle

La Feria de Artesanía del Pilar permanecerá abierta hasta el 14 de octubre en la plaza de los Sitios de Zaragoza.

Los artesanos aragoneses ponen a prueba su creatividad en la plaza de Los Sitios
Los artesanos aragoneses ponen a prueba su creatividad en la plaza de Los Sitios
Camino Ivars

Un año más, medio centenar de artesanos aragoneses se dan cita en la plaza de Los Sitios de la capital aragonesa durante las Fiestas del Pilar con motivo de la XXVIII edición de la Feria de Artesanía del Pilar que se desarrolla del 6 al 14 de octubre. Se trata de una semana durante la cual los artesanos que integran la Asociación Profesional de Artesanos de Aragón pueden poner a prueba su imaginación, aquella, nos cuentan, capaz de diferenciarles del resto de gremios de la tierra.

Un total de 53 artesanos aprovechan para sacar la artillería pesada de sus talleres, ya que la feria les permite llegar a nuevos públicos llegados de toda España. “Es año hemos empezado con un público muy animado, a no ser que llueva creemos que se mantendrá en esta línea”, explica Susana Martín, presidenta de la asociación aragonesa y artesana especializada en el vidrio artístico hace 25 años.

En su puesto, los visitantes se detienen, sobre todo, para apreciar los colgantes realizados con alas de mariposa criadas en cautividad. “Los artesanos tenemos una forma muy particular de ver la vida. Más que productos vendemos historias, y eso es lo que nos diferencia de los demás”, asevera Martín, que asegura que deben de pelear a diario por mantener los oficios tradicionales: “Nuestro objetivo fundamental es acercar nuestro a la ciudadanía, ya que este contacto directo con el fabricante cada vez se está perdiendo más”, afirma.

Desde hace 15 años, desde Lascuarre -a 15 kilómetros de Graus- llega cada año Lucía Barrios, con sus originales piezas de cerámica del Alto Aragón. Sobre su mesa reposan varias chimeneas típicas del Pirineo, que con su humo atraen a los visitantes de la feria. “Nuestros productos evocan a tiempos pasados, y sobre todo a un lugar instalado en nuestra imaginación”, indica la artesana, que asegura que la clave del éxito de sus figuras radica en que están hechas con el corazón: “Sólo así se consigue transmitir la magia que rodea al mundo de la fantasía”.

Al avanzar unos cuantos metros, varias personas se agolpan frente al puesto de Papel Maché de Tere, de la artesana Teresa Pamplona, que asegura que llegó al mundo de la artesanía de casualidad: “Todo empezó como un hobby y ahora es mi profesión, jamás me lo habría imaginado”. Sobre la mesa, varios futbolistas, personajes de series de televisión y superhéroes y ‘baturricos’ hacen las delicias de los asistentes. “Esta feria me permite sacar mis piezas más creativas, fuera de los encargos que me hacen el resto del año”, afirma Pamplona, que lleva participando en esta cita 6 años.

Bolillos, macramé, trajes tradicionales, cuero, cerámica… la oferta es de lo más variada y variopinta, casi tanto como el público que pasea por los puestos que rodean la fuente de la plaza. Entre ellas se encuentran Loli y Cris, la primera vestida con el traje tradicional de Palantina y la segunda de dama baturra. “Nos apetecía salir vestidas con el traje típico”, explican. Como ellas, Javier y Peña andan en busca de un producto muy concreto, unos pendientes verdes: “La verdad es que venimos cada año y siempre acabamos comprando algo”.

También Marta y Jorge, que discurren entre los puestos gastronómicos que comparten espacio con los artesanos locales, andan en busca de un bueno queso de Saravillo, de los de toda la vida, como Carmen y Jesús, que acaban de adquirir una coca de fruta y unas madalenas artesanales de Makarpy, casa llegada desde Más de las Matas, Teruel.

El aragonés es laminero

Completan la oferta cervezas artesanas, melocotones de Calanda, mermeladas y jaleas oscenses, embutidos, turrones, incluso aceites de sabores como los que oferta la familia Satué desde hace tres generaciones. “Lo que más se vende es el aceite tradicional aunque cada vez se animan más con los sabores de limón, regaliz o guindilla”, explica Alex Satué, mientras despacha a un par de clientes.

Desde Teruel, se encuentra el ‘stand’ de Cristina Gil con sus setas y trufas de El Maestrazgo. “Venimos por segundo año consecutivo desde Cantavieja con una gran variedad de producto, aunque lo que más pide la gente es todo lo que lleva algo de trufa”, asegura.

Sin embargo, la mayoría de los stands apuestan por productos dulces, como las chesitas, el pastel de Biarritz (Barbastro) o Bombonera Oro. “Gracias a la feria ganamos un poco de visibilidad fuera de los clientes habituales”, afirma María Jesús Peña, que asegura que sus productos estrella son las frutas de Aragón y los discos de naranja, entre otros.

- Consulta el programa de las Fiestas del Pilar en HERALDO OCIO

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