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Zaragoza

La tradición de la Venida de la Virgen del Pilar a Zaragoza

Esta tradición de la Venida de la Virgen del Pilar a Zaragoza que se celebra cada 2 de enero posee intrínsecamente un gran valor cultural. Su universalidad, y su valor como patrimonio inmaterial o intangible es innegable.

Montaje de la estructura de la Ofrenda en las Fiestas del Pilar de 2009. Colocación de la Virgen del Pilar
Montaje de la estructura de la Ofrenda en las Fiestas del Pilar de 2009. Colocación de la Virgen del Pilar
José Miguel Marco

Dejó dicho Antonio Beltrán que "para quienes respetamos, casi con ternura, la sabiduría popular es tema de constante meditación la auténtica dimensión de la verdad histórica objetiva".

En su opinión, la tradición era, muchas veces, más importante que la historia para llegar a comprender una cultura, aun cuando los hechos históricos pudieran contradecir las creencias populares.

Algunas leyendas y tradiciones llegan a adquirir tal fuerza que todo lo que las rodea se convierte en verdadero y tangible para la sociedad que cree en ellas y su historicidad pasa a un segundo plano, pues alcanza más valor el fenómeno sociológico de creencia en la tradición.

En este sentido, hay que considerar tangible todo lo relacionado con la tradición sobre la Venida de la Virgen a Zaragoza, pues refleja exactamente lo que el pueblo zaragozano y la cristiandad europea conocen desde la Edad Media como la 'tradición pilarista', cuyo núcleo central es la milagrosa venida de María, todavía en vida, para alentar al apóstol Santiago en su poco fructífera predicación.

Documento que incluye la narración más antigua conservada de la Venida de la Virgen.
Documento que incluye la narración más antigua conservada de la Venida de la Virgen. Está escrita en las páginas finales de un códice del siglo XIII que contiene también los Moralia in Job de San Gregorio Magno y se conserva en el Archivo del Pilar de Zaragoza
Javier Pardos
Documento que incluye la narración más antigua conservada de la Venida de la Virgen
Documento que incluye la narración más antigua conservada de la Venida de la Virgen
Documento que incluye la narración más antigua conservada de la Venida de la Virgen
Documento que incluye la narración más antigua conservada de la Venida de la Virgen

El primer testimonio escrito se conserva en latín en los últimos folios de una copia de finales del siglo XIII de los Moralia in Job, texto de San Gregorio Magno, al que se añadió esta narración.

Este códice, conservado hoy en el Archivo del Pilar, es la fuente principal para sentar las bases de la tradición y de la iconografía derivada de ella. Según el texto, Santiago y los primeros convertidos a la fe cristiana, se habían reunido de noche y a la ribera del río para orar cuando escucharon voces de ángeles.

Santiago, de rodillas, «vio a la Virgen Madre de Nuestro Señor Jesucristo, que estaba entre dos coros de millares de Ángeles, sobre un Pilar de piedra mármol», y lo llamó para sí diciéndole "He aquí, hijo Santiago, el lugar señalado y dedicado a mi honra, en el cual, por tu industria, en memoria mía, sea mi iglesia edificada. Atiende a este Pilar, que tengo por asiento, porque ciertamente mi Hijo y tu Maestro lo ha enviado del alto Cielo, por manos de los Ángeles.

Junto a él asentarás el altar de la Capilla, en el cual lugar, por mis ruegos y reverencia, la virtud del muy Alto obrará prodigios y portentos admirables, especialmente en aquéllos que, en sus necesidades, invocaren mi favor. Y estará el Pilar en este lugar hasta el fin del mundo".

Toda la tradición se articula en torno esta venida en carne mortal, que no aparición celestial, que tendría lugar en el año 40 -concretamente el 2 de enero, según dijo la madre Ágreda en el siglo XVII- y en la que María visita a Santiago para confortarle en la fe e instarle a construir la Capilla, que sería el primer templo mariano de la cristiandad.

Todas estas circunstancias se recogieron también en una oración, rezada y cantada desde antiguo, que no aparece en el códice de los Moralia in Job pero figura, en latín, en las ediciones que Diego Dormer realizó en 1636 y 1646:

"Omnipotente y sempiterno Dios, que tuviste la dignación de que la Sacratísima Virgen, tu Madre, viniese, cuando aún vivía, sobre esta columna de mármol enviada desde el cielo, en medio de ángeles, para que el Apóstol protomártir Santiago y sus santos discípulos edificaran esta Basílica en su honor, concede, te rogamos, que por sus méritos e intercesión consigamos lo que confiadamente te pedimos".

Aunque la narración de la Venida de la Virgen aparezca consignada por vez primera a fines del siglo XIII, es verosímil que existiera anteriormente aunque de modo difuso.

De hecho, son varios los documentos que testifican la existencia de un templo de Santa María siglos atrás, algunos durante la dominación musulmana de la ciudad, como los testimonios de Moción y Aimonio.

Sea como fuere, la tradición nunca ha estado sometida a la comprobación histórica, basándose en una devoción de carácter popular construida sobre la fe y la esperanza de las gentes, o, como dice Juan Antonio Gracia Gimeno, sobre el misterio como «signo visible de una realidad invisible».

Ello queda sintetizado en la inscripción latina, tomada de la Biblia que aparece alrededor del tambor de la actual cúpula mayor: «Elegí y santifiqué este lugar con mi presencia para que estén aquí siempre mi nombre y mi corazón».

La Santa Sede ha recibido la tradición del la Venida de la Virgen a Zaragoza con sumo interés, sobre todo, por los aspectos culturales y devocionales de los fieles.

Sin comprometer su autoridad, ha manifestado un respeto absoluto al explicitar su contenido, anteponiendo cláusulas de prudencia como «según lo hemos recibido» o "como se cree piadosamente y se afirma allí".

Representación de la Venida de la Virgen, pintada sobre sarga y conservada en el Museo del Pilar. Una de las representaciones más antiguas, fechada hacia 1490. Obra anónima que, según Mª Carmen Lacarra, podría ser atribuida al llamado maestro de Luesia. La Virgen María rodeada de un séquito de ángeles y portando a su Hijo como niño, se posa sobre la Santa Columna. El apóstol Santiago permanece arrodillado ante la Madre de Dios, al igual que el grupo de convertidos por él.

La narración de la Venida comentada es la base de la iconográfica de la representación de la Venida en las artes. Siguiendo el relato, Santiago suele aparecer postrado de rodillas, acompañado de varios convertidos, generalmente con los atuendos propios de los peregrinos jacobeos; la Virgen, rodeada de ángeles, se dirige al apóstol y señala el lugar de la futura edificación del templo.

Suele desarrollarse la escena en la margen izquierda del río, mostrando en ocasiones una vista de Zaragoza. En algunas variantes iconográficas coros de ángeles portan la columna, y en otras también la imagen que de la Virgen se dispuso sobre el Pilar.

En todos los casos, la Santa Columna es el principal atributo iconográfico y la reliquia principal, convirtiéndose en el eje del santuario y símbolo de la firmeza de la fe cristiana.

Desde Goya hasta Pablo Serrano, la tradición ha seguido su curso devocional, como parte esencial de una religiosidad popular que se basa en la fascinación por ese misterio que supone la introducción de lo sobrenatural en lo real.

Sobre la puerta de la sacristía mayor, una frase en latín esculpida en mármol advierte: "Transeúnte: el lugar que pisas lo santificaron antaño las plantas de la Madre de Dios. Santiago le hizo una capilla y desde entonces la veneran los cristianos".

Monumentalidad y barroquismo

El impresionante conjunto escultórico que preside la Santa Capilla de Ventura Rodríguez es obra del aragonés José Ramírez de Arellano que, junto a su rival, Carlos Salas, fue el responsable de la ornamentación del templete diseñado por Ventura Rodríguez y de algunas otras zonas del resto de la basílica.

A lo largo de lo que se conoce como el Muro de los Altares, los relieves de Ramírez recorren el fondo de la Santa Capilla combinando plástica y narrativa para relatar, de forma monumental, el tema de la Venida de la Virgen a Zaragoza. Se trata de dos grandiosas escenas situadas a la izquierda de la talla y formando un todo con ella. En las esculturas aparecen la Virgen alzada en el aire y el apóstol Santiago, asombrado por la inesperada visita.

Realizado en mármol de Carrara sobre resplandores de bronce, el conjunto parece que se eleva y avanza hacia el espectador, irrumpiendo entre las columnas adosadas que jalonan el muro de la capilla. El relieve del altar principal está situado en un plano de altura y profundidad distintos a los de sus compañeros del altar lateral, confiriendo al conjunto un dinamismo propio de los cánones escultóricos barrocos.

Fotografías de la Santa Capilla de la Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza
Fotografías de la Santa Capilla de la Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza
José Miguel Marco

Como buen maestro de su estilo, Ramírez cuidó al detalle cada gesto y cada sutileza para dotar de unidad al complejo conjunto. Así, la Virgen, que flota en el aire sobrecargada de ángeles y resplandores, vuelve la cara hacia su derecha, donde está la escultura del apóstol Santiago y sus discípulos, mientras que su brazo señala hacia la imagen de la Virgen del Pilar.  

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