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Zaragoza

Un 'ticket' electoral

OPINIÓNACTUALIZADA 30/09/2018 A LAS 05:00
Tras conocerse el resultado de las primarias del PSOE, Pilar Alegría fue aplaudida por sus seguidores.
Pilar Alegría, tras conocerse el resultado de la primera vuelta de las primarias del PSOE
Oliver Duch

Concebido en los modelos presidencialistas como un complemento para el cabeza de cartel, el ‘ticket’ electoral aporta los atributos de los que, a ojos del votante, carece el líder. En Estados Unidos la desarrollada mercadotecnia política ha venido jugando con las figuras del presidente y del vicepresidente a lo largo de los años, demostrando el éxito de ciertas parejas para alcanzar la Casa Blanca. Así, Barack Obama (1961) y Joe Biden (1942) formaban un tándem casi perfecto y bien compensado entre un hombre joven de color y un político veterano y blanco que podía actuar como sosiego de una parte del electorado más escéptico con el mensaje del ‘Yes, we can’. Los ejemplos son múltiples y, de hecho, en la pasada campaña de las presidenciales francesas, los politólogos atribuyeron al matrimonio Macron, gracias a su mujer Brigitte, la condición de un arrollador ‘ticket’ electoral.

España no ha sido ajena a este fenómeno y pensar en Felipe González también implicaba hacerlo en Alfonso Guerra, un juego de ‘poli’ bueno y ‘poli’ malo que garantizó la estabilidad de los primeros gobiernos socialistas. En la actualidad, el modelo continúa repitiéndose y de cara a los próximas elecciones autonómicas y municipales la mención a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, trae de la mano la figura del candidato Íñigo Errejón a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Veteranía y juventud entremezcladas en un único cartel para alcanzar a un mayor número de votantes y ofrecer una imagen mucho más transversal.

La candidatura de la socialista Pilar Alegría al Ayuntamiento de Zaragoza, cuya abultada victoria de hace una semana en la primera vuelta de las primarias ha hecho innecesaria una segunda votación tras la renuncia el pasado viernes de Carmen Dueso, supone un atractivo ‘ticket’ electoral para el presidente Javier Lambán. La indiscutible responsabilidad que tiene la candidata socialista en la mejora de los resultados autonómicos –Zaragoza posee una intensa fuerza tractora– no es una cuestión menor. El respaldo de Lambán a la figura de Alegría, un proceso sin especial entusiasmo y más sostenido en el descarte de los otros dos candidatos (Florencio García Madrigal y Carmen Dueso) que en el convencimiento o la afinidad personal, completa a la figura del presidente y la salvaguarda de muchas de las críticas internas de su partido y de los votantes. La cartelería electoral socialista beneficiará a Lambán gracias a una fotografía que refrescará la imagen de un presidente obligado a mejorar sus 18 diputados.

Queda por descubrir cuál será el efecto que Lambán cause sobre las opciones electorales de Alegría, aunque a ocho meses de las elecciones la candidata tiene tiempo y posibilidades suficientes para ponerse en valor y primar la independencia que le aleje de cualquier tutela. Su victoria en las primarias, aparte de haber generado un efecto en la militancia de recuperación de la ilusión y un fortalecimiento de las posibilidades políticas del PSOE ante los votantes, ha concedido a Alegría la autoridad necesaria como para organizar y diseñar las listas electorales y la campaña como considere más oportuno. Sin pactos de ninguna naturaleza con los candidatos perdedores y sin obligaciones adquiridas ni heredadas, la candidata del PSOE tiene el reto de protagonizar un cambio –mandato de la militancia– que la sitúe en un plano de renovación que le permita recuperar al electorado que en las pasadas elecciones miró a ZEC.

El ‘ticket’ formado por Lambán y Alegría, que también apacigua alguna que otra tensión aún viva con Ferraz, inaugura el liderazgo político de la consejera, que a partir de ahora se verá en la obligación de emerger públicamente para contrapesar ciertos excesos que habían definido al PSOE aragonés.

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