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Zaragoza

La historia de un zaragozano que busca charcos

Una de las peculiaridades de la exposición ‘Charcos en el camino’, del zaragozano Pablo D. Martín, es que todas las fotografías están hechas con un teléfono móvil.

Pablo David, ante el cartel de su exposición 'Charcos en el camino'
Pablo David, ante el cartel de su exposición 'Charcos en el camino'
C.I.

¿Cuántas instantáneas toma al día con su teléfono? ¿Cuántas veces intenta superarse y darle un toque verdaderamente artístico? Durante el mes de septiembre, el Ámbito Cultural de El Corte Inglés de la capital aragonesa alberga la exposición ‘Charcos en el camino’, del zaragozano Pablo D. Martín. Se trata de una muestra doblemente curiosa, lo primero porque retrata la ciudad a través de los reflejos de sus charcos, y lo segundo, porque todas las piezas que la integran se tomaron con su teléfono móvil.

Los charcos son elementos la mayoría de las veces molestos, que tendemos a sortear. Sin embargo, el artista le da una vuelta a esta realidad y los convierte en protagonistas de su obra. Además, desde el Ámbito Cultural aseguran que no se trata de una de las pocas exposiciones de estas características que se han podido ver en la ciudad, sino la única.

Un total de 23 fotografías, de las cuales 12 son de la capital aragonesa y 11 del resto de España y del mundo –dos fueron tomadas en París, por ejemplo-. Todas ellas fueron, previamente, colgadas en su cuenta de Instagram (@PabloDMartin) donde este aragonés ya roza los 69.000 seguidores. “Empecé en esta red social hace siete años, pero el primer charco lo hice en 2012. Lo vi en las redes, me pareció algo sencillo y, cuando lo compartí, vi que a la gente le gustaba así que seguí”, recuerda el zaragozano, experto en marquetin.

Pero ¿en qué consiste esta modalidad? Simplemente en buscar cualquier charco –eso sí, siempre debe de ser natural, es decir, que el artista jamás debe de influir en la obra- y tomar una instantánea del entorno pero a través de su reflejo en dicha superficie. “También he probado con otros soportes como un charco de gasolina, o en un cristal, por ejemplo, y no queda igual”, reconoce. En este tiempo, asegura que ha compartido más de 800 fotografías y vídeos de reflejos y charcos, de los más de 5.000 que ha capturado.

Otra de las peculiaridades radica en el tamaño de estos charcos, ya que, en ocasiones, se limitan a pequeñas cantidades de agua depositadas, por ejemplo, entre dos adoquines de la calle Alfonso, una de sus fotos más exitosas en la red. “Todo el mundo espera que sean lagunas, pero por la perspectiva, la mayoría de las veces son ínfimos, en ocasiones casi invisibles, por eso empecé a grabar vídeos para demostrarlo”, explica.

Martín asegura que la selección de instantáneas para esta exposición, que permanecerá hasta finales del mes de septiembre en la sala de exposiciones del paseo de la Independencia, fue un gran reto: “Para mi todas las fotos son importantes, y muchas veces, las que más ‘likes’ tienen en las redes no se corresponden con mis favoritas. Tenía algunas claras como las de París, que se tomaron durante un rodaje de Marion Cotillard en 2014, o la que es mi portada, ‘Stepbyle’, que es el reflejo de las piernas de mi pareja, Leti, sorteando un charco en Lanzarote”, explica.

“Realmente, con el paso del tiempo lo que se ha convertido en un reto ha sido tratar de innovar sobre una base tan sencilla. Siempre me intento reinventar y reconozco que en cada ciudad que visito, tengo que hacer un charco”, admite el artista, socio de una empresa dedicada al sector de las nuevas tecnologías (DSI Grupo) y profesor de marketing en la Universidad de Sevilla.

Entre su colección de fotografías, están ciudades como Marrakecth Dusseldorf, Córcega, o Jordania, y españolas como Madrid, Barcelona, Ibiza, Vigo, Mallorca, Huesca o Teruel. “También tengo imágenes en lugares aragoneses como Jaca, Benasque, Calatayud o Albarracín”, enumera Martín, que asegura que Tokyo y Londres encabezan su lista de lugares pendientes.

El mundo ha cambiado

Por otro lado, el artista asegura que utilizar herramientas como los teléfonos móviles o las redes sociales para crear y hacer llegar tu obra es totalmente lícito y se basa en un cambio social: “El mundo ha cambiado y la forma de comunicar también. Lo único que hago es aprovechar una herramienta y el momento, y utilizar otros formatos donde está la gente, en las redes”. Que asegura que el teléfono móvil permite una serie de movimientos mucho más complejos con una cámara tradicional. “Te da versatilidad y tiene doble cámara, algo que lo hace más manejable”, asevera.

También destaca la interacción con los usuarios que le facilita la red social Instagram. “Hay veces que me entero de que llueve por mis seguidores. Enseguida comienzan a retarme y enviarme sus propias fotos y vídeos o a pedirme consejo”, asegura. Ahora, su exposición dará un paso más de la mano de la pintora Amparo Calatayud, quien prepara una colección de cuadros sobre las fotografías del zaragozano.

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