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Zaragoza

Los "motivos de seguridad" sí dejaron a Zaragoza sin Fiestas

Este martes el Ayuntamiento de Zaragoza denegó a Interpeñas los espacios solicitados en base a los informes encargados a la Policía Nacional. Hubo una vez en el que otro informe llevó a suspender todos los actos del programa.

Titular aparecido en HERALDO el 7 de octubre de 1918
Titular aparecido en HERALDO el 7 de octubre de 1918
Archivo

El Ayuntamiento de Zaragoza confirmó este martes que descartaba los tres espacios propuestos por la federación Interpeñas para instalar su propio recinto durante las Fiestas del Pilar. De esta manera, ni habrá Parking Norte ni ningún otro macrorrecinto en el que puedan instalarse las peñas que se mantienen fieles a la Federación.

Para Interpeñas parece que el mundo se desmorona. En los últimos días nueve peñas se han ido para fundar una nueva entidad denominada Unión Peñista de Zaragoza y eso les supone perder cerca de 3.400 socios. Sin embargo, el Ayuntamiento de Zaragoza insiste en que pueden solicitar instalarse en los espacios de convivencia pilarista que van a autorizarse en los distritos. Una iniciativa que persigue descentralizar las fiestas y, de paso, aminorar las aglomeraciones en el centro.

Aglomeraciones que se repiten año tras año en las principales calles de Zaragoza y que una vez obligaron al gobierno municipal a tomar una decisión mucho más drástica que la comunicada este martes por Fernando Rivarés. Aquella vez, el Ayuntamiento de Zaragoza decidió suspender todos los actos del programa de Fiestas del Pilar y no conceder ningún terreno para la instalación de garitas, carpas ni barracones a ningún tipo de entidad.

Los motivos

Era el 6 de octubre de 1918 (hace justo un siglo) y la Junta Provincial de Sanidad recomendaba evitar cualquier acto que supusiese aglomeraciones y la llegada de forasteros a la ciudad. Y es que el mundo estaba inmerso en la pandemia más virulenta conocida hasta la fecha. La epidemia de gripe de 1918, conocida como la 'gripe española', que acabó con la vida de alrededor de 30 millones de personas en el mundo en menos de dos años. La pandemia tuvo tres oleadas y la segunda, la más devastadora, se registró justo en el mes de octubre de aquel año.

En Aragón empezaron a aparecer noticias en prensa hacia mediados de septiembre. Entonces se hablaba de que cinco obreros de Irún que trabajaban en Francia habían contraído la enfermedad. Y es que aunque la epidemia pasase a la historia como la gripe española, eso solo quiere decir que por aquel entonces España no estaba inmersa en la I Guerra Mundial y por tanto era prácticamente el único país que informaba sobre la enfermedad. Los otros trataban de no desalentar a sus tropas dado que justo eran los soldados movilizados los que más la sufrieron.

La gripe española causó durante esos dos años la muerte de cerca de 10.000 personas solo en Aragón, siendo ese mes de octubre el más mortífero. Durante aquel octubre, HERALDO publicaba todos los días las cifras de los fallecidos en los pueblos de las tres provincias. Solo en la provincia de Teruel murieron de gripe en un mes más de 1.500 personas, según los datos de la Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico. Según los diarios de la época, solo en Caspe fallecieron 285 enfermos y las autoridades de aquel entonces no tardaron en remarcar que la epidemia había ido detectándose en los pueblos conforme iban terminando la celebración de sus fiestas patronales.

Su expansión por Aragón

A finales de septiembre se fue extendiendo la enfermedad por los pueblos de Huesca y de Teruel. El día 20 ya se hablaba de los primeros contagios en Castejón, Graus, Barbastro y Conte y también de las primeras defunciones. Ese día, la Junta Provincial de Sanidad de la provincia oscense aprobó cerrar todas las escuelas y suspender los espectáculos.

En la provincia de Zaragoza empezaron a detectarse pronto casos en Almonacid de la Sierra: "Es una excepción la casa donde no existen dos o tres casos. El personal sanitario de que disponemos es insuficiente, siendo urgentísimo que se envíe socorro desde Zaragoza. Hoy ha habido tres defunciones. La mayoría de los atacados no pasan de la treintena", informaban angustiados desde la localidad zaragozana en una nota publicada el 22 de septiembre en el HERALDO. Aunque la pandemia todavía no había llegado a la capital, el día después de aquella nota el Ayuntamiento de Zaragoza tomó la primera decisión relativa a las Fiestas del Pilar, entre otras medidas: prohibir la instalación de circos o barracas con animales por razones de salubridad.

Fiestas del Pilar

Como la situación se agravaba en los pueblos, el Ayuntamiento comenzó a plantearse a principios de octubre la posibilidad de suspender las fiestas por temor a que los forasteros venidos de fuera trajesen la enfermedad y se pidió un informe a la Junta de Sanidad de Zaragoza. El 5 de octubre las autoridades confirmaron a la prensa los primeros casos de gripe en la capital y ese día se convocó una sesión extraordinaria para tomar una decisión al respecto. Al día siguiente, 6 de octubre, el gobernador se reunió a puerta cerrada con la Junta Provincial de Sanidad. "Fuera esperaban impacientes comerciantes, empresarios de espectáculos y dueños de garitas y barracones que tenían pedido un terreno en el real de la feria", publicaba HERALDO un día después.

La reunión duró tres horas. Para entonces se tenían registrados poco más de 40 casos de gripe en la ciudad de Zaragoza. Por once votos contra diez la junta acordó que no procedía la declaración oficial de epidemia en Zaragoza y, sin embargo, concluyó que las aglomeraciones originadas por las fiestas encerrarían un "muy serio peligro de que la epidemia invadiera la ciudad" y de que el contagio estallara "de forma fulminante pasadas las fiestas mayores" si estas se llegaban a celebrar.

El Ayuntamiento actuó en consecuencia con aquel informe por motivos de seguridad. 'Salus populi, suprema lex'. Se suspendieron los actos religiosos, las corridas de toros, los fuegos artificiales, los conciertos, los concursos, las ferias... Todo aquello que podía reunir a muchas personas y atraer a gente venida de fuera.

Salvando las diferencias, Rivarés zanjaba este martes el tema de la denegación de espacios a Interpeñas escudándose, en gran medida, en los informes encargados a la Policía Nacional y que descartan los tres espacios solicitados por Interpeñas "por motivos de seguridad".

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