Zaragoza

La Fiscalía pide 8 años de cárcel por una violación sin lesiones genitales en Zaragoza

El presunto agresor niega que forzara a su compañera de piso y sospecha que pudo denunciarlo por celos.

El acusado, durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
El acusado, durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
Oliver Duch

La Audiencia de Zaragoza será quien determine si la relación sexual que Thierno M. mantuvo con su compañera de piso el 18 de diciembre de 2016 en una vivienda de la avenida de Salvador Allende fue o no consentida. Porque mientras la mujer asegura que fue víctima de una violación, el acusado insiste en que nunca la obligó a acostarse con él y mucho menos recurriendo a la fuerza. Es más, dice no entender por qué lo denunció y ha llegado a pensar que pudo ser por celos.

La denunciante y el procesado ofrecieron este martes al tribunal versiones totalmente dispares sobre lo ocurrido, pero la Fiscalía considera que existen más motivos para creer a la mujer. Primero, porque no piensa que esta tenga razones espurias para perjudicar al encausado. Y, sobre todo, porque la forense que examinó a la víctima detectó lesiones que este martes calificó de "claramente compatibles con una agresión sexual".

Según la doctora Teresa Roca, funcionaria del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA), la mujer no presentaba heridas o signos de violencia en la zona genital. Sin embargo, esta considera que las marcas de presión en las muñecas y las múltiples contusiones que tenía por el cuerpo sí podrían ser consecuencia de una agresión sexual.

Por todo ello, el ministerio público decidió mantener su calificación inicial y solicitar una pena de ocho años de cárcel para el acusado. La misma pena propuso la acusación particular, a cargo de la letrada Paula García.

La Policía dice que iba bebida

Como ya hiciera cuando declaró en el juzgado de instrucción, Thierno M. repitió este martes varias veces que sí se acostó con la denunciante, pero "porque ella también quiso". El encausado recordó que antes de subir al piso y mantener relaciones sexuales estuvieron tomando algo en un bar de Salvador Allende, en el que se presentó el exnovio de la denunciante. Según este, se produjo entonces una fuerte discusión en la que este hombre llegó a zarandear a su expareja. De hecho, el procesado cree que las lesiones que después denunció su compañera de piso se produjeron en ese momento.

El presunto violador, para el que el letrado Carlos Vela pide la absolución, explicó que tras mantener relaciones con la mujer esta dijo que se iba a comprar unos gramos de ‘speed’. "Minutos después, regresó al piso con la Policía. Yo no entendía nada", manifestó. Uno de los agentes que detuvieron al hombre confirmó que, efectivamente, este seguía tranquilamente en el colchón desnudo y se extrañó mucho al verlos llegar de madrugada. El funcionario recordó también que la denunciante iba "claramente bebida", aunque su relato era "coherente".

La denunciante insiste en que gritó y en que engañó al acusado diciéndole que iba al baño para escapar a casa de un amigo y llamar desde allí a la Policía.

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