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Zaragoza

Zuera tiene treinta presos peligrosos, entre yihadistas, etarras y narcos

El centro recibió esta semana al noveno miembro de ETA, condenado por intentar atentar contra el Rey emérito.

Ismael López Gómez, preso en Zuera, en un juicio celebrado en Cádiz.
Ismael López Gómez, preso en Zuera, en un juicio celebrado en Cádiz.
Lourdes de Vicente/Diario de Cádiz

La prisión de Zuera ha vuelto a tener en sus celdas una galería de presos conocidos por sus crímenes. De los 1.300 internos, unos 30 pertenecen al Fies (Fichero de Internos de Especial Seguimiento), entre etarras, yihadistas y narcotraficantes, además del serbio Norbert Feher, ‘Igor el Ruso’, autor del triple crimen de dos guardias civiles y un ganadero en Andorra en diciembre de 2017. Este fichero sirve a los funcionarios para controlarlos (se hacen informes diarios y se vigilan sus comunicaciones con permiso judicial) y clasificarlos por su peligrosidad.

Traslado de tres internos

El Ojos regresó a la prisión, después de estar diez días ingresado en el Módulo de Seguridad del hospital Miguel Servet, donde lo operaron el pasado día 8. Había recibido una puñalada en el costado en una pelea con otros dos presos en el módulo 9, donde están los más peligrosos. Los tres implicados fueron llevados al módulo de aislamiento y los situaron en diferentes galerías para evitar cualquier incidente.

La Junta de Tratamiento solicitó a Instituciones Penitenciarias que fueran trasladados a otras prisiones para evitar más conflictos. Fuentes penitenciarias señalaron que el pasado viernes se llevaron al que atacó con un pincho a López Gómez y a otro preso cuando intentaban extorsionarle para exigirle droga en un supuesto ajuste de cuentas. En los próximos días se llevarán a los otros dos, que ya han sido clasificados de primer y segundo grado, respectivamente, y que se les aplicará en otros centros.

Mientras unos son trasladados fuera de Zuera por su comportamiento, otros se fugan, como Benito Ortiz Perea, que se escapó el pasado 28 de agosto cuando lo llevaban desde el hospital Miguel Servet. La Guardia Civil lo busca a lo largo de toda España y si fuera detenido, pasaría a estar clasificado como Fies 1, el nivel que exige más control en la prisión.

Para los etarras, la prisión aragonesa es la vía de su acercamiento al País Vasco, como le ocurrió el pasado jueves a Kepa Arronategui, procedente de Almería y condenado por intentar antentar contra el Rey emérito. Es el noveno terrorista que acoge ahora un centro que llegó a tener 25 en 2009. El más famoso es Francisco Múgica Garmendia, ‘Pakito’, el jefe de ETA en los años de plomo. Estuvo implicado en los atentados de la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, con 11 fallecidos, y el de Hipercor de Barcelona, con 21. Saldrá libre en 2026.

Fuentes penitenciarias reconocen que los etarras en Zuera "han normalizado" su actitud y, aunque son de primer grado, no ocupan celdas de aislamiento y hasta saludan a los funcionarios. La mitad de ellos siguen rellenado una instancia los viernes para hacer una supuesta huelga de hambre en el comedor, que la mitigan con los alimentos que adquieren en el economato.

Vigilancia de la radicalización

En cuanto a los yihadistas, actualmente hay una docena de presos. Zuera es una de las cárceles utilizadas por Interior para la dispersión de estos terroristas, que ya se aplicó a ETA y Grapo. Son vigilados por su radicalización y sus escritos en árabe se analizan. Los internos yihadistas que están en Aragón no suelen tener familiares aquí y son eremitas. Desde hace un año no tienen imán porque fue expulsado después de los atentados de Barcelona y Cambrils y tras acusar a España de participar en coaliciones internacionales que causaban víctimas en los países árabes. Entre los que hay ahora están los detenidos en operaciones policiales en Melilla, Ceuta o Barcelona, y otro que preparaba un atentado contra la Audiencia Nacional.

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