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Zaragoza

Los vecinos de Oliver, agradecidos por haber sido 'asaltados'

El festival Asalto ha supuesto una regeneración para el barrio y los problemas de convivencia cívica han pasado a segundo plano.

Festival Asalto en Zaragoza
Festival Asalto en Zaragoza
Raquel Labodía

El barrio Oliver tiene otro color. Los titulares que ha protagonizado durante años haciendo alusión fundamentalmente a los problemas de convivencia cívica entre sus residentes han pasado a segundo plano con la llegada del Festival Asalto a sus calles. El proyecto artístico de revitalización urbana se ha descentralizado una vez más para que los artistas dejaran su impronta en los muros de Oliver, que además han contado con una importante participación ciudadana.

El envejecimiento de la población, la diversidad de cultural, la defensa de la igualdad o el espíritu reivindicativo han quedado reflejados en algunas de las obras. Un ejemplo reside en el mural del artista gaditano Manolo Mesa, en el que dos chicas de diferentes orígenes juegan juntas, dejando constancia así de la diversidad existente en el barrio. “Cuida lo que tienes y lucha por lo que quieres” es otra de las frases que se pueden leer en las paredes de Oliver, recogida por los artistas portugueses Half Studio para aludir al ánimo de los vecinos por hacer de su barrio un lugar más habitable.

“Para nosotros, sin duda, ha sido una experiencia muy positiva. El desarrollo de Asalto en el barrio, en primer lugar, nos ha colocado al mismo nivel que otras zonas de la ciudad en el aspecto artístico”, subraya Manuel Clavero, presidente de la asociación vecinal del barrio Oliver, quien considera “un auténtico lujo” haber podido contar con artistas de nivel internacional trabajando en sus calles “y que nos han dejado unas obras que esperamos conservar por mucho tiempo”.

Por otro lado, los vecinos están satisfechos debido a que Asalto ha dado a conocer el barrio a mucha gente de la ciudad “que si no hubiera sido por el festival no se hubiera acercado hasta aquí”. De hecho, Clavero recuerda que se tuvieron que ampliar el número de visitas guiadas “por la cantidad de gente que quería ver el resultado de las obras”. Para el presidente de la asociación, lo mejor ha sido que “este festival ha cambiado el punto de vista del barrio, la imagen que se tenía”. Asalto ha supuesto una regeneración que ha vinculado al barrio Oliver con aspectos más positivos de los que acostumbra.

En esta edición, la participación de los vecinos ha sido uno de los ejes vertebradores. En la fase inicial, sus ideas sirvieron de inspiración creativa y ayudaron a conocer las necesidades del barrio. Después, la convivencia entre ilustradores y residentes de Oliver se vivió con brocha en mano. “La relación con los artistas ha sido excelente, hemos tenido un muy buen contacto en el día a día que se vio favorecido gracias a que los creadores estuvieron comiendo en el centro comunitario”, valora el representante vecinal.

Más allá de revalorizar estéticamente los espacios, el festival ha conseguido crear comunidad en torno al arte y dar visibilidad a los movimientos vecinales. “Los creadores han querido convivir en el lugar que luego iban a transformar, y eso es un lujo para nosotros. Hemos disfrutado mucho de esta experiencia, pero lo mejor es que sus obras se quedan aquí, para seguir contemplándolas. Sin duda ha sido un lavado de cara para Oliver que se necesitaba mucho”, dice A. Portero, vecina del barrio.

La celebración del festival ha coincidido con el centenario de Oliver. A principios del siglo XX comenzaba la parcelación de los terrenos que actualmente ocupa el barrio y este 2018 sus vecinos han celebrado sus 100 años de vida  con actividades variadas. Concursos, magia, pasacalles, exposiciones, coloquios… han copado la programación a lo largo de los últimos meses, pero tal y como avanza Clavero, tras Asalto todavía faltan por ver la luz otros actos.

El próximo fin de semana, el barrio se unirá a la tercera edición del Abrazo Vecinal al Corredor Verde. También está prevista una exhibición de vehículos antiguos, y los vecinos esperan que dentro del programa de las fiestas del Pilar se incluya alguna actividad en el barrio. El primer domingo de noviembre tendrá lugar la tradicional castañada de Oliver y, además, la intención de los organizadores del centenario es programar una serie de cafés tertulia durante los meses de noviembre y diciembre. “Todavía está pendiente de cerrar, pero queremos congregar a vecinos del barrio reconocidos en sus actividades y trabajos”, concluye Clavero.

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